Traumas y Decadencias Por: Miguel Guerra Leon
Miguel Guerra Leon, 05.08.2005 21:15
Lúgubre y melancólico artículo del pensador peruano, Miguel Guerra Leon, que destella luces sombrías de la realidad de muchos y la ignorancia de pocos. Un escrito que sintetiza sentimientos tan nauseabundos como el agobio de Sartre, tan profundos como la depresión de Nietzsche. Trabajo dedicado a todo quién se sienta reflejado.
Traumas y Decadencias
Por: Miguel Guerra León
Pensamientos destructivos donde cada uno se convierte en su propio enemigo, realidad tormentosa donde la vida se extingue entre puñaladas. Calles repletas de vándalos, asesinos y psicópatas dispuestos a eliminarte de la forma más tormentosa. Victimarios que terminan siendo victimas de una justicia villana.
- Torturas mentales que agobian con angustias el pecho, - Taquicardias y miedos que descontrolan la mente, - Pánico aliviado con el "rezo" de aquel ansiolítico que te salve del insomnio y de pensamientos que asfixian tu ser.
Desdichados perros callejeros que temen y mueren en manos anónimas. Maltratos injustificados que no tienen nombre; madres que lamentan aquella guerra que no comprenden, guerra que arrebató y cegó la vida de su hijo.
- ¿Qué monstruo es capaz de crear esta nefasta atrocidad?, ¿Quién emerge este pensamiento establecido?
El único animal que mata sin razón, la única especie capaz de brindar castigos en forma de muñecas explosivas para cercenar miembros de niños inocentes. El único ser, capaz de tales anatemas... se hace llamar humano, camina en dos patas a las que llama piernas y vive orgulloso de autoproclamarse amo del mundo.
- Somos la degradación de una especie que no tiene salvación, - Somos la falsa realidad que nos dijeron, - Somos depredadores de todo aquello que no nos pertenece, - Un insensible ser viviente que habla de un falso amor, - Zombis creyendo ser dueños de un mundo que se esfuma, que se extingue.
- ¿De plenitud mental a esquizofrenia paranoide? - ¿Quién es sano, quien enfermo?
Incomprensible sistema de valores, inaceptable modelo de vida a encajar. Individuos reinsertados al sistema que los enfermó. Siquiatras que creen comprender aquello que no viven, maquinaria del sistema que vendan la mente de la vejación social.
- ¿Acaso no es un acto de tortura? - ¿Que vendrá después?, Un suicidio!!!
Pertenecemos a un mundo confundido y temeroso por desconocer de donde proviene y a donde irá. Individuos atormentados por desear conocer su futuro. Personas depresivas que solo buscan escapar de ese dolor que no logra entender, individuos que sienten que la vida perdió su sentido, volviéndose gris e infectada de miedos y decepciones.
A todos aquellos solo debo decirles, sean indiferentes, olvídense de los cuentos de hadas ante este arco iris efímero y enfermo, la realidad.
¡Remordimientos, agobios y frustraciones! Amor incapaz de vencer al odio, Temor de amenazas exteriores que une y desune, ¡Rompe las brechas, y trasgrede lo establecido!
A continuación los dejo con una poesía de Juan de Dios Peza. Escuche el poema en mi adolescencia de los labios de una maestra. Dedicó este trabajo a todos aquellos melancólicos, irritados y depresivos que viven en una angustiante mascarada para disfrazar o sobrellevar el calvario interior.
Reír Llorando
Viendo a Garrik ?actor de la Inglaterra? el pueblo al aplaudirle le decía: «Eres el mas gracioso de la tierra y el más feliz...»
Y el cómico reía.
Víctimas del spleen, los altos lores, en sus noches más negras y pesadas, iban a ver al rey de los actores y cambiaban su spleen en carcajadas.
Una vez, ante un médico famoso, llegóse un hombre de mirar sombrío: «Sufro ?le dijo?, un mal tan espantoso como esta palidez del rostro mío.
»Nada me causa encanto ni atractivo; no me importan mi nombre ni mi suerte en un eterno spleen muriendo vivo, y es mi única ilusión, la de la muerte».
?Viajad y os distraeréis. ? ¡Tanto he viajado! ?Las lecturas buscad. ?¡Tanto he leído! ?Que os ame una mujer. ?¡Si soy amado! ?¡Un título adquirid! ?¡Noble he nacido! ?¿Pobre seréis quizá? ?Tengo riquezas ?¿De lisonjas gustáis? ?¡Tantas escucho! ?¿Que tenéis de familia? ?Mis tristezas ?¿Vais a los cementerios? ?Mucho... mucho...
?¿De vuestra vida actual, tenéis testigos? ?Sí, mas no dejo que me impongan yugos; yo les llamo a los muertos mis amigos; y les llamo a los vivos mis verdugos.
?Me deja ?agrega el médico? perplejo vuestro mal y no debo acobardaros; Tomad hoy por receta este consejo: sólo viendo a Garrik, podréis curaros. ?¿A Garrik? ?Sí, a Garrik... La más remisa y austera sociedad le busca ansiosa; todo aquél que lo ve, muere de risa: tiene una gracia artística asombrosa.
?¿Y a mí, me hará reír? ?¡Ah!, sí, os lo juro, él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta? ?Así ?dijo el enfermo? no me curo; ¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.
¡Cuántos hay que, cansados de la vida, enfermos de pesar, muertos de tedio, hacen reír como el actor suicida, sin encontrar para su mal remedio!
¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora! ¡Nadie en lo alegre de la risa fíe, porque en los seres que el dolor devora, el alma gime cuando el rostro ríe!
Si se muere la fe, si huye la calma, si sólo abrojos nuestra planta pisa, lanza a la faz la tempestad del alma, un relámpago triste: la sonrisa.
El carnaval del mundo engaña tanto, que las vidas son breves mascaradas; aquí aprendemos a reír con llanto y también a llorar con carcajadas.
Por: Miguel Guerra León Pensador peruano
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