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Historia del MRTA del Perú

Editorial Ultimo Recurso, 27.06.2005 00:11


PUBLICACIÓN SEMANAL de EDITORIAL ULTIMO RECURSO: El texto de esta semana relata modestamente historia y pensamiento del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru a lo largo de su acción en el Perú . Contenido de este artículo es fruto de nuestras investigaciones, recopilaciones, ponernos a urgar en revistas, internet y libros, encuentros con personas. ACCESO LIBRE a literatura, teoría política e investigaciones sobre organizaciones en www.ultimorecurso.org.ar



MRTA
Movimiento Revolucionario Túpac Amaru







?Con las Masas y las Armas Venceremos!?




1° Edición Regional: Mayo del 2005


FUENTES A CONSULTAS:
www.ultimorecurso.org.ar
www.voz-rebelde.de/
www.nadir.org/nadir/initiativ/mrta
www.elortiba.org
www.geocities.com/guerrillasenlatinoamerica






La reproducción total o parcial de este libro en forma idéntica, modificada, o parecida ?esto es, plagio- escrita a maquina por el sistema ?multigraph?, mimeógrafo, impreso y demás yerbas, no autorizada por los editores, viola derechos naturales del orden liberal...
No obstante, se reconoce que estos derechos irreales son los que traban la libre circulación de información y se actúa en función de refutar esta ?realidad?: aquí tiene cultura por puro gusto...







© 2005. (Copyleft de esta edición)
Kolektivo Editorial ?Último Recurso?
Rosario ? Sta. Fe
Hecho el deposito de ley...







Impreso en Argentina ? Printed in Argentina

ORÍGENES DEL
MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO
TUPAC AMARU


PRESENTACIÓN

Con estas notas sobre la trayectoria del MRTA queremos que el pueblo y las nuevas promociones de compañeros que día a día nutren y desarrollan esta organización y que con sus acciones escriben ellos mismos nuevas paginas de la historia peruana y de nuestra historia, conozcan e interioricen sobre esos años descarnados donde con materiales precarios y a fuerza de voluntad, audacia y convicción en la lucha armada, fuimos modelando esta organización; esos años donde en cada operativo político-militar se ponía en riesgo el proyecto en su conjunto porque la dirección no sólo encabezaba las acciones sino que se encontraba en la primera línea de fuego; queremos también que se conozca a los hombres y mujeres, a nuestros primeros mártires que con su entrega generosa, con su sangre, fueron haciendo posible lo que en esos años apenas acariciábamos como un sueño.

Pero queremos también despejar más de una dada, así como malentendidos o erróneos conceptos formados por aquellos que no tuvieron una fuente verídica, oficial, a la cual recurrir. Es también un esfuerzo para salirle al paso a esas informaciones exprofesamente sesgadas, tendenciosamente deformadas, como parte de la artillería del enemigo que intenta, utilizando todas las formas posibles, la mentira a través de las revistas y demás medios de comunicación es una de ellas distorsionar nuestra imagen guerrillera, de organización política-militar de vanguardia en la conciencia popular.

El III Comité Central aprobó este documento sobre la historia del MRTA que no es más que una breve reseña de los principales acontecimientos. No se trata de trasmitir una visión exhaustiva en su inmensa variedad que sería por lo demás bastante arduo ya no solamente en cuanto al recojo de las decenas de miles de acciones político-militares, los innumerables hechos en los movimientos de masas, en los comandos, en las milicias, en las cárceles, en las columnas guerrilleras, en los grupos especiales y en la construcción del poder popular, sino incorporar también las vivencias, las emociones, los anhelos de esos seres humanos viviendo permanentemente entre las fronteras de la vida y la muerte, pero apostando siempre por la alegría de vivir.

No hemos querido tampoco que esa historia se quede con los compañeros muertos o extraviada en los escritos perdidos o incautados por el enemigo. Por eso también para que se tenga una medida de nuestra evolución hemos incorporado documentos algunos por primera vez salen a la pública que han sido agrupados cronológicamente al final de cada capitulo.

Queremos también con esta reseña y los documentos que presentamos demostrar la identidad que existe para el MRTA entre la teoría y la práctica. El MRTA analiza para actuar. No desdeñamos el estudio, la teoría, como mezquinamente pretendieron en algún momento acusándonos de militaristas y pragmáticos. Lo que el MRTA no acepta en una organización supuestamente política, es hacer únicamente teoría de la teoría.

En este balance hemos llegado hasta esa hazaña memorable del 9 de junio de 1990 en que el pueblo saboreó una historia completa, total, contundente. Ese pueblo vilipendiado, escarnecido, estafado, se desquitó del abominable gobierno aprista a través del túnel en la cárcel de Canto Grande por donde el MRTA reincorporó a la lucha a 47 tupacamaristas.

Pero la historia sigue y seguirá llenándose de acontecimientos trascendentes. Somos conscientes también que estas notas tienen vacíos, limitaciones, por lo tanto invocamos a los militantes, combatientes, amigos, simpatizantes, a que nos hagan llegar sus observaciones y apreciaciones.



¡CON LAS MASAS Y LAS ARMAS!
¡PATRIA O MUERTE! ¡VENCEREMOS!

III Comité Central

Movimiento Revolucionario Tupac Amaru

























1970: LA DÉCADA DEL APRENDIZAJE

Los compañeros que diseñan y plasman el proyecto político-militar del MRTA fueron cincelados en esa cantera pródiga en acontecimientos y experiencias que fue la década del 70. Pero no se quedaron atrapados en estas vivencias sino que el MRTA significa una ruptura con ese bagaje. Pero una ruptura en el sentido de salto cualitativo. De haber asimilado, procesado y sistematizado esa caudalosa experiencia para transformarla en un proyecto auténticamente revolucionario.
Década fundamental no sólo para el Perú sino para América Latina que consolida globalmente un proceso de modernización con predominio definitivo de las relaciones capitalistas de producción y distribución de carácter dependiente.



LA JUNTA MILITAR DE GOBIERNO

En el Perú estas transformaciones estructurales fueron realizadas por los militares liderados por el Gral. EP Juan Velasco Alvarado que liquidó las bases de sustentación de la oligarquía terrateniente e impulsó un desarrollo industrial. Este enfrentamiento entre fracciones de clase no tuvieron un carácter antagónico. No fue más que el desplazamiento en el seno de las clases dominantes de fracciones atrasadas por otras que mediante la industrialización impusieron su hegemonía con una orientación modernizada.
Estas medidas por cierto fueron auspiciadas también por un sector del capitalismo internacional. Fue una industrialización dependiente del capitalismo norteamericano dentro de la concepción del llamado proceso de industrialización por sustitución de importaciones.
Los militares que asaltaron el poder e. 3 de octubre de l968 aparecieron en América Latina como un fenómeno social inédito y completamente inusual, pues muchas de las acciones que ejecutaron fueron reivindicaciones que la izquierda de esos años reclamaba. Se dijo por eso que la Junta Milita de Gobierno (JMG) le arrebató sus banderas a la izquierda. No fue una dictadura militar gorila.
La JMG en contradicción con la oligarquía requería de aliados para avanzar en su proyecto reformista. Despliega una ideología populista, un lenguaje marcadamente de izquierda, socializante, y trata de no enfrentarse con el movimiento popular. Sus medidas encandilaron al PC (U) que incluso proclamaron ''que los militares eran la vanguardia de la revolución".
Pero estos cambios y decisiones castrenses muestran sus limitaciones porque no existe una clara visión sobre el tipo de sociedad a construir y sobre todo porque las masas no están presentes expresando sus verdaderos intereses. Se atenta contra su democracia y se anula su expresividad tratando de manipularla mediante organismos gubernamentales que actúan de manera corporativa.
Pero el proceso velasquista evidenció, a pesar de sus limitaciones, la existencia en las Fuerzas Armadas (FF.AA.), particularmente en el Ejercito, de una conciencia nacional que no era ajena a las ansías de liberación del pueblo. Oficiales que desde sus puntos de vista trataron de emular o continuar la trayectoria del General Andrés Avelino Cáceres y del Coronel Leoncio Prado que en su momento supieron luchar por la soberanía nacional.




"LA NUEVA IZQUIERDA"

La generación del 70 surgió enfrentada a este gobierno militar. Estos jóvenes nutren el pensamiento y las organizaciones surgidas después de la derrota militar de las guerrillas del Movimiento Izquierda Revolucionario (MIR) y del Ejercito de Liberación Nacional (ELN) en 1965. Las que marcan distancias políticas e ideológicas con lo que hasta ese momento había sido el único referente, el Partido Comunista Unidad (PC-U). Estos grupos recogen una amalgama de posiciones y pretenden una propuesta renovadora, más actualizada con el pensamiento marxista internacional que se desarrollaba alejado del marxismo fosilizado de las academias soviéticas. Tomaron la denominación de "nueva izquierda".
Pero no es sólo la diferenciación con un PC-U que era la imagen de un partido tradicional, anquilosado y conciliador, sino que esta nueva izquierda fue conmocionada por acontecimientos internacionales trascendentes que la marcan, que la influyen decisivamente: el XX Congreso del PCUS, donde el entonces secretario general, Nikita Krushov, no calla ante el mundo lo que ya se sospechaba: la siniestra política de Stalin. Sus crímenes son denunciados; asimismo las criticas de la revolución China a la URSS que deriva en el rompimiento de lo que en ese momento era el bloque socialista, y, sobre todo, la repercusión de la revolución cubana en América Latina.



MARXISMO DE MANUALES

Son aún pequeños grupos básicamente capitalinos que surgen unos tras otros. Las características de estos años será la dispersión y la casi Permanente división. A la base de este fenómeno se encontraba la escasa vinculación con las masas así como el uso de un marxismo superficial, estereotipado, y la ausencia de un proyecto estratégico. Estas carencias estimularán en algunos o muchos el subjetivismo y las ansias de figuración.
Esta "nueva izquierda" que criticaba al PC-U por su reformismo rutinario y vasallaje al PCUS, se orientaba también en función de modelos internacionales v se reclamaban "maoístas': "trotskystas", "oro cubanos", etc. "La reflexión de la nueva izquierda lindaba con el dogmatismo. Aquí conviene recordar que sus avances y retrocesos se daban al compás de la reforma de los militares, Carentes de una visión del país, la única manera de sortear las seducciones del reformismo y de mantener un perfil propio, era encontrar refugio en el dogmatismo: la definición a priori (Alberto Flores Galindo).
Por estos años, aparte del PC-U que era una organización con recursos y trabajo en la clase obrera, es el maoísmo encarnado en Vanguardia Revolucionaria (VR), en el Partido Comunista del Perú ? Patria Roja (PCP-PR), Partido Comunista del Perú - Bandera Roja (PCP-BR), MIR 4ta., Partido Comunista Revolucionario (PCR) y Partido Comunista del Perú - Sendero Luminoso (PCP-SL) la ideología que se tomará predominante.
En menor medida, pequeños grupos de sucesivas rupturas del MIR de De La Puente y Lobatón, asumen concepciones alejadas de estos centros internacionales, definiéndose más en base a oposiciones: "no trotskystas': "no maoístas", "no pro soviéticos", y reconociéndose en el legado y vigencia de la insurgencia guerrillera del 65. Las organizaciones resultado de esta diáspora eran más o menos las siguientes: MIR-Voz Rebelde, MIR-El Militante, MIR-Yahuarina, MIR-Centro, MIR-El Rebelde, MIR-Juventud Rebelde, MIR-9 de Junio, etc. etc.
Las preocupaciones de este conjunto variopinto estribaba en garantizar la publicación de sus voceros y el trabajo con algunos obreros que les permitiera presencia en la dirección de los sindicatos. Esta prensa, por lo general hojas mimeografiadas, se encontraban en las universidades, en las puertas de las fábricas v en algunos kioscos públicos.
La influencia de esta nueva izquierda en el movimiento popular es aún incipiente pero en es tos años de gobierno militar en que se industrializa el aparato productivo permite una abundante mano de obra fabril y el vuelco a su seno, de jóvenes que abandonan las universidades y carreras profesionales por la fábrica, el campo o asumen la condición de movimiento "revolucionarios Profesionales" organizando y difundiendo las concepciones socialistas en los sectores populares.
Las formas usuales serán los volantes y panfletos contra el corporativismo de los militares que pretenden encuadrar al conjunto del movimiento popular tras su política reformista. Se "desnuda", se "esclarece ante las masas" la esencia de clase capitalista y su paralelismo y divisionismo en los gremios.
Empiezan a ser años agitados: los "sinchis" intervienen en las minas de Cobriza perpetrando una masacre; en el campo se producen movimientos como las tomas de tierras Andahuaylas. La izquierda, marginal aún, paga el tributo de su arduo aprendizaje, continúa subdividiéndose. Pero ya se encuentra volcada hacia los sectores populares y es recibida v aceptada con avidez. Son anos claves donde esa nueva izquierda con todas sus limitaciones y defectos trata de articular el pensamiento socialista con el movimiento popular.
Son tiempos de mística, autodisciplina y trabajo denodado que acompañan un activismo febril apoyado en lecturas esquemáticas, de manuales: "El Materialismo Histórico" de Martha Harnecker y el Que Hacer" de Lenin, eran especies de Biblias que, en muchos casos, llevó, a una asimilación y aplicación epidérmica del marxismo.



LOS PAQUETES Y LOS PAROS NACIONALES

En agosto de 1975 el general Morales Bermúdez mediante un golpe derroca al Gral. Velasco Alvarado inaugurando la llamada segunda fase. La fase de la "contrarreforma" donde se desmontan las medidas velasquistas y que dentro de los límites reformistas burgueses, beneficiaban limitadamente a sectores populares. Se inicia así una política más abiertamente antipopular. La crisis económica que surge en los 70 estremeciendo al mundo capitalista se abate en nuestra sociedad. Es la en administración de Morales Bermúdez una de las primeras en aceptar las imposiciones del FMI. Se descargan los primeros "paquetazos" contra el pueblo.
El trabajo persistente de la izquierda se ha extendido y los esfuerzos de organización, concientización y politización empieza a rendir frutos. Obreros destacados asumirán la militancia, y serán los que en lar. primera línea enfrentarán de manera organizada a la dictadura.
Esta nueva situación perfilará los paros nacionales. Movimientos masivos de pro testa y choque liderados por la base obrera que serán combativamente " acompañados por pobladores. Se desarrollan así importantes experiencias de lucha de masas: en el. campo masivas tomas de tierra impulsada por una Confederación Campesinas del Perú (CCP) que se reestructura en 1974, donde Antonio Meza, fundador del MRTA y combatiente del 65, juega un papel importante y los paros nacionales que en las ciudades constituyen los fenómenos sociales más trascendentes en cuanto organización, combatividad y grados de politización. Hechos en los que la izquierda participa activamente propagandizando, organizando y peleando en las calles.
Sin embargo el PCP(SL), no sólo se abstiene de todo este social sino que ataca y rechaza las tomas de tierra, los paros nacionales, con el delirante argumento de que son medidas revisionistas. El PCP(SL) se recluye en las universidades, particularmente en Ayacucho. Cuando la JMG expropió los diarios, salieron a protestar con la pituquería miraflorina.
El Paro Nacional del 19 Julio de 1977 como el de 48 horas en mayo del año siguiente dejó muchas lecciones. Pero quizá la más importante fue la unidad. La unidad para la lucha. Los trabajadores, unitariamente, a través de la CGTP hicieron una tenaz demostración de fuerza logrando la conducción de amplios sectores populares. Los militantes de diversas organizaciones que coordinaron en las zonas, a pesar de los celos y afanes hegemonistas, calibraron la importancia de actuar de manera conjunta
De esta manera, en la práctica, los trabajadores rechazaron las posiciones maoístas que pugnaban por una nueva central. Los llamados "quinta centralistas" que pretendían desconocer a la CGTP por su conducción "reformista y revisionista" y los que alardeaban por una nueva central, la quinta, quedaron desairados.



LA CORRIENTE "PROLETARIA Y SOCIALISTA"

En el ámbito internacional Allende ha sido derrocado y la resistencia chilena se organiza en la clandestinidad. El MIR de Miguel Enríquez, muerto en combate, surge como la esperanza revolucionaria. Esta organización aporta también en el pensamiento revolucionario con una abundante producción teórica. En el Uruguay el MLN-Tupamaros es diezmado por las FF.AA. y su dirección histórica encarcelada. En Argentina se mantiene en alto no sólo la figura del comandante Che Guevara, sino su camino de lucha armada. PRT-ERP y MONTONEROS expresarán de manera amplificada y combinada la rica experiencia guerrillera latinoamericana, básicamente urbana y en menor medida rural.
Estas agrupaciones significarán en la mitad de la década de los 70 los picos más altos en cuanto avance político militar por su vinculación y conducción de masas y por una sorprendente acumulación en recursos humanos, de materiales, incorporación de cierta tecnología al proceso de guerra así como la calificada preparación político militar de sus integrantes.
Son estas experiencias armadas y la teoría que enfatiza una propuesta básicamente socialista, lo que alimentará este sector de la izquierda imbuida por la gesta guerrillera del 65.
La junta de Coordinación Revolucionaria (JCR) de conducción regional que estuvo constreñida al cono Sur, conformada por el Partido Revolucionario de Trabajadores -Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP), MlRchileno, MLN-Tupamaros y ELN boliviano, ejerció en su momento influencias sobre estas organizaciones.
En el caso del MIR-EM se hizo posible el viaje de algunos compañeros a integrarse al PRT y compartir directamente, con todos los riesgos, la vida militante del revolucionario argentino. Es tos riesgos conllevaban incluso la pérdida de la vida, como ocurrió con Darío Benavides Loayza. Un peruano perteneciente MIR-VR, que también realizaba una experiencia político-militar en estas tierras. Igualmente, compañeros que fueron a estudiar a la Argentina y se enrolaron en el PRT-ERP y que al retornar al Perú continuaron su militancia en el PSR-ML.
Aparte de lo que significó participar y aprender en una organización hermana que se encontraba en plena guerra revolucionaria, se descubre también la importancia de la extraordinaria revolución vietnamita y se inicia una búsqueda afanosa de sus textos.
La presencia de la clase obrera ocupa de manera decidida la dirección de las luchas como en el caso de los "cordobazos" en Argentina. Se asume la tesis de la dependencia, el pensamiento del Che, el ejemplo de la revolución cubana y vietnamita e identificándose con los esfuerzos de la JCR y la necesidad ineludible de la lucha armada. Esta amalgama que se asumió de manera doctrinaria, se sintetizó en el clisé de que este sector de la izquierda peruana era parte de la corriente "proletaria y socialista".
En esta segunda mitad de la década luego de trabajo intenso y fraccionamientos, la izquierda siguió creciendo. Los cambios en América, no sólo en el aparato productivo, sino también la mayor actividad de masas así como experiencias de gobierno, Allende en Chile, Torres en Bolivia, estimuló el pensamiento social de nuevos jóvenes investigadores que desde una óptica latinoamericana establecieron nuevas pautas para su estudio.
La izquierda, asimismo, muestra una mayor preocupación por el estudio y el análisis. Se incorporan nuevos autores a sus lecturas: Rui Mauro Marini, Vania Bambirra, Theotonio Dos Santos, Samir Amin, Ghunder Frank, Nicos Poulantzas, Luis Althusser, etc. que desbrozarán un tanto el horizonte sin forzar decididamente el esquematismo, el maximalismo.
De Europa regresarán intelectuales que Incorporarán nuevos conocimientos. La Historia, la Antropología, la Sociología y en general las Ciencias Sociales tienen un vigoroso impulso en jóvenes investigadores que desde una posición marxista, escudriñan y penetran la sociedad peruana. Esta visión renovadora, inédita, no sólo refresca la aridez de la asimilación dogmática, si no que va descubriendo un universo desconocido al interior de nuestro país.



LA REVOLUCIÓN NECESITA FINANCIARSE

Las organizaciones en la medida que se desarrollan van ampliando sus necesidades y se va haciendo perentorio, para darle continuidad al trabajo, contar con los medios necesarios. El trabajo político requiere de mucho dinero. Superar los métodos artesanales implica inversiones sostenidas. La mayoría o casi todas las agrupaciones políticas consideradas de mediano o mayor desarrollo, obtendrán sus recursos de los llamados centros de investigación financiados en lo fundamental con capital socialdemócrata. Parte de esa militancia abnegada surgida a comienzos de los 70 será deformada y burocratizada en estas oficinas.
Pero quizá lo más repudiable es que estas organizaciones que tenían el campo como trabajo principal, corrompieron con ese dinero a campesinos y dirigentes campesinos. Para asegurarse una mayoría en los eventos gremiales no vacilaban en pagarles. Y estos campesinos "clasistas" terminaron alquilándose a la organización que más dinero les ofreciera.
Algunas organizaciones no contaron con la ayuda de estas financieras. Como existía la decisión de seguir adelante, de no amilanarse, resolvían sus necesidades económicas de la única forma en que podían hacerlo; una cadena de expropiaciones menores y algunas no tan menores que le permitían mantener algunos cuadros rentados, casa, vehículo, viajes a provincias y una prensa mas o menos regular.
A finales de la década del 70 surge el Partido Socialista Revolucionario. Un esfuerzo que pretende diferenciarse de las organizaciones de izquierda. La conforman compañeros de antigua militancia pero decepcionados de las agrupaciones existentes; también políticos que provenían de organismos creados por el velasquismo, y, asimismo, militares en retiro asociados a la primera fase de la JMG.
Influido por los MONTONEROS argentinos deciden establecer dos niveles en el partido: el "público" con personalidades prestigiadas políticamente con la tarea de realizar una labor abierta y "aprovechar" la coyuntura electoral. Y otro nivel, cerrado clandestino, encargado del trabajo conspirativo que tomó el nombre de "Orga". Suponiéndose, además, que la dirección y orientación sería ejercida por la "Orga".
Se hablaba incluso que el PSR tenia sólidas vinculaciones con las FF.AA., sobre todo con un sector del Ejército, progresista, velasquista, que no había sucumbido a la purga de Morales Bermúdez. El PSR apareció con un lenguaje nacionalista reivindicando y defendiendo las reformas velasquistas. Crearon expectativas y lograron un importante trabajo en sectores de masas. Las contradicciones posteriores entre los "públicos" y la "Orga" derivó en una división, formándose el PSR-ML.



LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE 1978

Los paros nacionales y el vigoroso despliegue de masas arrincona a la dictadura militar de Morales Bermúdez. Ya no solamente el sector fabril se encuentra en lucha sino que nuevos contingentes, pertenecientes a los estamentos medios, se suman a la ira popular de manera organizada. El magisterio, a través del SUTEP, inicia importantes jornadas combativas. Los empleados públicos amenazados por la pérdida de sus puestos salen por miles a las calles y conforman en plena lucha contra Morales Bermúdez y su ministro de Economía, Javier Silva Ruete, la CITE.
El movimiento popular en su conjunto se encuentra en auge. Los despidos, como los cinco mil del paro nacional del 19 de Julio no amilanan a los trabajadores y la reposición se convierte más bien en una bandera de lucha.
Luego de los exitosos paros nacionales la dictadura decreta el Estado de Emergencia, se suspenden los derechos de los ciudadanos y es delito el que caminen o conversen tres personas juntas en las calles. Como se imposibilita el uso de los locales gremiales, se crean los clandestinos comités zonales que coordinaban al conjunto del movimiento popular en una zona. Aparecen comités en la Carretera Central, en la carretera al norte, Argentina-Colonial, etc. En todos estos hechos la izquierda tiene una importante participación.
En medio de esta agitación, la dictadura militar desprestigiada, repudiada y aislada del conjunto de la sociedad, convoca a un proceso de lo que se llamó la "transferencia del poder a la civilidad". Los militares no querían arriesgar de primera intención unas elecciones generales. Así que plantean como primer acto de "vuelta a la democracia", comicios para elegir una Asamblea Constituyente.
Se buscaba de esta manera fortalecer el debilitado y disperso frente burgués, en la medida que en diez años los partidos políticos de la derecha estuvieron completamente al margen del protagonismo político; introducir un elemento de discusión y decisión que de alguna manera entretuviera al movimiento de masas; y refrendar Jurídicamente los avances contrarreforma incluida de cambios en la sociedad.
Las masas siguieron resistiendo y en el fragor de la lucha crearon nuevas formas de organización como los Frentes de Defensa del Pueblo. Serán célebres los "pucallpazos", los "chimbotazos", acciones que se desarrollarán en varios departamentos del Perú y que nucleaban al conjunto de la población en combate contra la dictadura militar. En estos frentes las izquierdas regionales con el apoyo del movimiento popular consiguieron la hegemonía y la conducción, arrastrando a sectores de la burguesía local.



PARTICIPAR O NO PARTICIPAR

La propuesta de la Asamblea Constituyente sacudió a la izquierda y la sacó de su ghetto. Una falsa clandestinidad que funcionaba más como pose se abrió, como era previsible, en una coordinación de fuerzas políticas. La izquierda contaba con la revista Marka que desde un comienzo asume la posición de participar en las elecciones. Pero no fue fácil. Las organizaciones procesan a su interior arduos debates sobre la conveniencia o no de su Participación. Los que estaban a favor y los que estaban en contra, esgrimían los escritos de Lenin tanto para sustentar sus posturas como para atacarse. La izquierda asoma su rostro. Empiezan las coordinaciones. Asiste recelosa a las reuniones. Es una competencia de radicalidad y demostración de quienes tienen "más trabajo de masas".
Los denominados reformistas no tuvieron ninguna dificultad en formar su frente, la "Unidad de Izquierda", integrado básicamente por el PCP-U y el PSR. Igualmente los trotskystas se nuclean en torno al FOCEP. La UDP luego de reuniones, discusiones y dificultades logra estructurarse.
A los grupos iniciales VR, PCR, MlR-4ta. y MIR-VR, la integran inmediatamente después el MIR-EM, OP y OC-19 de Julio. Se fortalecerá después con las agrupaciones de UPDI que se sumarán a esta iniciativa frentista como IS, IP y MAP. El presidente será Alfonso Barrantes. Se acuerda participar en las elecciones con candidatos.
Por primera vez en su historia la izquierda logra una votación altísima. Deja su condición marginal y se convierte en una propuesta con amplia convocatoria de masas. El FOCEP adquiere la mayor votación y Hugo Blanco es el candidato más votado. El trotskysmo vive su experiencia histórica más importante en América. Numerosos militantes trotskystas vía la cifra repartidora son arrastrados por Blanco al Parlamento.
El PCP-SL y el PC del P(PR) se oponen a la participación y llaman al boicot. El movimiento Popular sigue combatiendo a la dictadura no obstante el desarrollo de las sesiones de los constituyentes. Los partidos políticos han pasado a un primer plano. La masas se Identifican básicamente con el FOCEP y la UDP. Los subterráneos años de enfrentamiento de los trabajadores y la persistente labor de hormiga de la izquierda catapultó a dirigentes y organizaciones a otra modalidad de la política: la participación legal. Se dijo entonces que se aprovecharía al Parlamento no sólo para una mayor difusión del socialismo sino fundamentalmente para convertirlo en "caja de resonancia de las luchas directas de masas".



DE NUEVAS UNIDADES Y ROMPIMIENTOS

La crisis económica sigue ahondándose. Los militares son los que gobiernan porque esta Asamblea Constituyente tiene como único objetivo la discusión y redacción de la nueva Carta Magna y no está entre sus funciones el legislar. Los "paquetazos", los despido s y la represión son las formas como Morales Bermúdez agrede al pueblo que se moviliza y combate.
En estas circunstancias se produce un hecho sangriento que estremece a la opinión pública: la masacre de obreros en CROMOTEX el 4 de febrero de 1979. Un grupo de trabajadores encabezados por sus dirigentes sindicales, toma la fábrica en defensa de sus derechos. Luis Bedoya Reyes es el asesor legal de la empresa. Una mañana la policía asalta violentamente las instalaciones y se encuentran con una resistencia inesperada. Los obreros no se doblegan ante la superioridad de fuerzas. Con solamente piedras y decisión hacen retroceder a la policía que utiliza a mansalva sus armas de fuego asesinando a seis obreros. En la refriega muere un capitán de la policía. Los sobrevivientes fueron encarcelados. Algunos de estos compañeros ingresarán después al MRTA.
Esta coyuntura electoral provoca rupturas en el reformismo. El PC-U es sacudido por la izquierda.
Un grueso sector, con dirigentes y bases importantes rompe con severas criticas a la dirección del PC-U por su capitulación ante los militares y en general por su política conciliadora. Esta fracción formará el PC-Mayoria.
Esta nueva organización creará también expectativas. Con los años surgirán contradicciones internas pues el reformismo no fue completamente desplazado. Los compañeros más consecuentes del PC-M aportarán después con su presencia y experiencia en el proyecto del MRTA.
Igualmente el PSR que era una mixtura de personajes y posiciones se escinde. La "Orga" exige más atención en la preparación de los compañeros para acciones militares y critica el privilegio que se hacía del trabajo legal. Al romperse se crea el PSR-ML con dirigentes de bases y dirigentes importantes así como tres constituyentes. Será una de las vertientes originales del MRTA.
Se forma también el Frente Revolucionario Antiimperialista y por el Socialismo (FRAS). Pretenden desarrollar y afirmar la tendencia proletaria y socialista. Aparte que se buscaba canalizar también inquietudes de carácter militar estuvo formado principalmente por el PCP-M, PSR-ML, MIR-EM. Es en este frente donde se produce la unidad del PSR-ML con el MIR-EM.
La guerrilla ha sido derrotada en Argentina. En América Latina a excepción de Colombia y Venezuela, se encuentra férreamente sojuzgada por crueles dictaduras militares. Los teóricos conosureños hablan de una etapa de contrarrevolución, pero el FSLN en 1978 se encuentra a las puertas del poder. Nicaragua es una revolución que teniendo como eje fundamental la lucha armada incorpora elementos nuevos que desbaratarán el esquematismo y la ortodoxia del trabajo político: la unidad, la flexibilidad en la política de alianzas, el discurso amplio, etc.
Son años donde el impulso unitario atraviesa a la izquierda peruana. Para mayo de 1980 han sido llamadas las elecciones generales. Varias pequeñas organizaciones trotskystas se unen y forman el PRT. En la Unión Democrática Popular (UDP) también cinco organizaciones: MlR-4ta., MER-VR IS, MAP, e IP conformarán el MIR-Confluencia. En ninguno de estos casos existe una clara estrategia de poder y estas unidades y su relativa fuerza son más bien utilizadas para negociar posiciones en las listas parlamentarias.



ARI: LA DESESPERACION POR LAS CURULES

Esta fiebre unitaria llevará a la aglutinación de casi toda la izquierda en el frente más amplio que hasta ese entonces se haya formado: la Alianza Revolucionaria de Izquierda (ARI). Un conglomerado de reformistas, maoístas y trotskystas, etc. para participar en las elecciones de 1980.
El trotskysmo con la alta votación obtenida en los comicios para la Constituyente mostraba una actitud ensoberbecida e intransigente. Los muy ilusos afirmaban que el pueblo había votado por el programa trotskysta "sin patrones, ni la generales", y se empecinaban en imponer su doctrinarismo al conjunto de la izquierda.
Estos problemas hicieron estallar a ARI. El enfrentamiento entre maoístas y trotskystas por obtener 1os puestos mas importantes en las listas parlamentarias y la similar actitud asumida por otras organizaciones desnudó sus ambiciones parlamentarias. Esta izquierda se sentía más atraída y encandilada por el trabajo legal que por organizar al pueblo para la revolución.
Las ansias desmedidas por ocupar una curul acabó electoralmente con la izquierda. Se dispersaron en cinco candidaturas y en las elecciones obtuvieron un porcentaje reducido que la eliminó desapareciendo como fuerza creando así las condiciones para que la polarización electoral se estableciera entonces entre el APRA y la derecha.
Esta frustración llevará a un nuevo decantamiento y a la búsqueda de nuevas opciones.
El PRT, uno de los responsables del rompimiento de ARI, entra en crisis y se desintegra. En el MIR-Confluencia se agudizan las disensiones. La discusión a su interior por afirmar una estrategia de poder encuentra resistencia en posiciones que apuestan al mantenimiento de estas democracias burguesas. Al fracturarse, el MIR-VR llevará más adelante sus planteamientos a la práctica con la formación de los Comandos Revolucionarios del Pueblo.
Esta es una síntesis puntual, apretada, de 10 años de prolífica actividad política donde no estuvo presente la lucha armada como actividad dominante. Somos conscientes que hemos omitido muchísimos aspectos pero lo que nos interesa señalar es que los compañeros que confluyen en el MRTA son el resultado de esta década de avances y frustraciones.
Asumimos con decisión y apasionamiento los aciertos y errores de estos años. Nos comprometimos visceralmente en cada uno de los hechos. Fueron, en nuestro caso, años ardorosos por diseñar un camino teórico que sustentara nuestra práctica.
Esta década nos enseñó que, a pesar del trabajo entre las masas no se avanzó en un sentido político con una estrategia de poder. El trabajo fue de asistencia gremial, nos reducimos en gran medida a asesores de sindicatos. Lo que le interesaba a la izquierda era contar con unos cuantos dirigentes que les permitiera la "conducción" del gremio.
Por otro lado, fuimos testigos de una increíble mutación. Algunos dirigentes, los más virulentos, los más extremistas en sus discursos aquietaron el fuego dé sus promesas incendiarias y se fueron asimilando al parlamentarismo.
El movimiento popular luego de heroicas jornadas había sido duramente golpeado pero no derrotado. Sus luchas fueron fundamentalmente economicistas, carecían de un plan estratégico de poder y cayó en un callejón sin salida, reiterando las mismas medidas de lucha que fueron desgastándose.
Es en estos años en que se vislumbran nítidas las extraordinarias potencialidades del movimiento popular así como sus profundas limitaciones estratégicas. Es en estos años también que van creándose las condiciones para el desarrollo de la guerra revolucionaria. Y son también años importantes porque la mayoría de los personajes y las agrupaciones sucedáneas de los 70 son las que tienen predominio en la actualidad en el plano legal como en el político militar.




HACIA LA LUCHA ARMADA: UNIDAD PSR-ML MIR-EM

"El Che con su predica y acción ha sido uno de los principales paradigmas que actuaron desde los inicios en nuestra formación politico-militar.
Para el MRTA el 8 de octubre de 1967 el Comandante Guevara moría para renacer. La ráfaga que apagó su vida no pudo matarlo. Porque hay hombres como el comandante de América que derrotarán a la muerte. El enemigo, presuroso, quiso desaparecer su cuerpo mutilado y encendió en la conciencia popular a "San Ernesto de la Higuera ". Toda la selva de Ñancahuasú no fue tumba suficiente para, albergar la indomable leyenda que empezó a recorrer la América irrerdente y alumbrarla rebeldía de los oprimidos del mundo".

Uno de los debates que atrapó a la izquierda a mitad de los 70 fue con respecto al carácter del período. Como siempre, de manera enconada, las organizaciones políticas se encontraban en los gremios y en la UDP discutiendo estas propuestas. Habían quienes planteaban el carácter pre-revolucionario del período y los que afirmaban que la situación ya era revolucionaria.
Sin embargo, apenas cambió la situación al abrirse la coyuntura electoral, estos razonamientos fueron por lo general archivados y las organizaciones que lo sustentaban se dedicaron a tiempo completo a la actividad legal, al parlamentarismo. Para justificar sus presencia en el legalismo desarrollaron la tesis de que con las elecciones la situación había cambiado radicalmente y se vivía un "período de estabilización relativa".
El MIR-EM coincidió con el PSR-ML en el FRAS, que el periodo pre-revolucionario de carácter prolongado porque sus causas eran estructurales y que implicaba la preparación para la guerra revolucionaria. El acuerdo básico, fundamental de esta unidad es que en e l Perú estaban dadas las condiciones para la lucha armada.
Quizá esta convergencia de criterios generales hizo que la unidad se procesara con relativa rapidez. No existieron esos prolegómenos engorrosos de quererlo discutir todo. Basto que en un simple documento, se colocaran los lineamientos estratégicos y después se redactaran los documentos que fueron discutidos democráticamente en la Conferencia Unitaria que se denominó "El pueblo de El Salvador Vencerá Héroes del 65".
En junio de 1980 se debatieron los documentos sobre la tesis política, partido, posición internacional, programa, situación política y perspectivas, en un encuentro que se alargó por más de una semana con la intervención de más de un centenar de militantes provenientes de diferentes partes del país.
En esta reunión unitaria, fundacional, estuvieron en las comisiones compañeros que después ofrendarían sus vidas afirmando al MRTA. Recordamos a Antonio Meza Bravo, José Porta Solano y Santiago Villaverde por el Centro, así como José La Torre del Cusco que caerían combatiendo en Molinos; también a Osler Panduro Rengifo de Pucallpa y a Jorge Talledo Feria, Teófilo Pacheco Quispe, Miguel Pasache, guerrilleros urbanos muertos en combate.
Esta unidad hizo posible otro hecho destacado, el reencuentro de sobrevivientes del MIR histórico que militaban en cada una de nuestras organizaciones.
De esta manera la unidad quedó sellada y se conformó una Dirección Ejecutiva y un Secretariado Nacional Unificado y se tomó provisionalmente el nombre de PSR-ML-MIR-EM. Se empieza a evidenciar en sectores de la izquierda sus preferencias por la actividad parlamentaria y las tentaciones y halagos por la vida palaciega. Elogian y ensalzan la lucha armada en Nicaragua cuya revolución triunfante insufla de nuevos aires a la izquierda latinoamericana, pero los parlamentarios de izquierda en el Perú no sólo se distancian de estas propuestas sino también de las luchas de las masas.
En setiembre de 1980, a mes y medio aproximadamente de la asunción de Belaúnde, se convocó a una reunión del Secretariado Nacional Unificado Ampliado del PSR-ML-MIR-EM con representantes de provincias. Se debatió en esa oportunidad un documento que no sólo analizaba la coyuntura sino también las proyecciones del período. Esta reunión es importante porque se llegó a una determinación fundamental, se señaló que el objetivo del período era el reinicio de la lucha armada, de la guerra revolucionaria.
Se afirmó también que para abrir el camino de la revolución armada era necesaria la unidad con otras organizaciones para comprometerlas en este proyecto. En "Nuestra Posición", documentos del PSR-ML-MIR-EM, publicado en julio de 1981, se dice en la pág. 67.
"Estamos en la antesala del recrudecimiento de los factores objetivos que signaron el período pre-revolucionario.
Nuestra impotencia como izquierda nos llevó a su desaprovecha miento y a que las clases dominantes impusieran su opción electoral. Esta perspectiva nos indica que aparte de la construcción del destacamento de vanguardia, se requiere en este periodo iniciar la acumulación de la fuerza militar como instrumentos inherentes en la lucha por el poder"
"Nuestro objetivo...es la preparación de las condiciones para el desencadenamiento de la guerra revolucionaria... "
Debemos poner atención en que esta coyuntura está dominada por un clima de "libertades democráticas". La izquierda en su gran mayoría se encuentra volcada a la actividad legal. El PCP-SL inició sus acciones en Chucchi destruyendo las ánforas electorales, petardeos en Lima y colgando perros muertos en los postes de alumbrado público contra Den Xiao Ping e identificándose con los cuatro de Shangay. Las masas son castigadas con la aplicación del modelo económico neo-liberal, pero sectores de la izquierda han ido desgajándose de estas luchas directas por el privilegio del escaño y encandilados por las seducciones parlamentarias.



INTENTO FRUSTRADO POR COMPROMETER OTRAS ORGANIZACIONES
Es en estas circunstancias en que el reformismo y el legalismo atraviesa a un grueso sector de la izquierda, que el PSR-ML-MIR-EM, plantea pasar a la acción directa.
Nadie en el PSR-ML-MIR-EM tenía experiencia de cómo iniciar un proceso de lucha armada. Como se pensaba en una tarea enorme, de gran envergadura, la dirección asumió que no era suficiente una sola organización, que había que interesar a otras. Se decide ingresar a la UDP que para entonces había sufrido algunas modificaciones. Barrantes se había apartado, igualmente el PCR-CO y se dio la unidad del MIR-C, las organizaciones de mayor desarrollo eran VR y MIR-C que se disputaban la hegemonía
La decisión de ingresar a la UDP, reiteramos, tenía por objeto interesar y comprometer a otras organizaciones, sobre todo a VR y al MIR-C en un proyecto militar, pero encontramos un terreno pantanoso, de negociaciones absurdas en las precisiones de tal o cual término de un comunicado Largas y soporíferas deliberaciones para nada. En la UDP se tiene un primer acuerdo de iniciar un proceso unitario entre el PSR-ML-MIREM con el MIR-C.
Cuando se produce la convocatoria a las elecciones municipales el conjunto de la izquierda crea el frente "Izquierda Unida" que surge como una aspiración unitaria de las masas. En apenas meses la izquierda se recompone. En mayo hizo el peor de los ridículos dispersando su voto en cinco candidaturas.
En noviembre de ese mismo año (1980) se convertía en la segunda fuerza electoral del país, pero, asimismo, se afianzaba el carácter reformista de este sector de la izquierda.
La UDP se encontraba paralizada por las contradicciones entre VR y MIR-C. Se instala a su interior un debate aparentemente estratégico: un sector que tiene como proyecto hacer de la UDP un frente Político Revolucionario y VR que pretendía de la UDP un partido de masas. Se deriva así a la discusión del carácter del partido, si de cuadros o de masas. Como se comprobó más adelante esta polémica enmascaraba en algunos casos propósitos hegemonistas.
El PSR-ML-MIR-EM sostiene en esta controversias que aparte de las discusiones se requiere otras formas de hacer política, que debía incorporarse la práctica politico-militar. Por eso en "Nuestra Posición" con respecto a este punto argumenta:
"La realización de la violencia organizada es parte importante de nuestra concepción de partido de cuadros político-militar, y, en perspectiva estratégica, se inscribe en la definición de guerra prolongada , urbano-rural combinando todas las formas de lucha en la construcción del Ejército Popular Revolucionario".
Se insistía en la unidad corno una de las condiciones para el reinicio de la lucha armada y en la UDP por su convocatoria de masas y radicalidad de planteamientos. Por eso en los documentos del PSR-ML-MIR-EM aparecía la siguiente afirmación: "El desarrollo de acciones directas reordenará el funcionamiento de la UDP colocándola al servicio del proyecto revolucionario. Ello ocurrirá en tanto afiancemos una línea unitaria con el MIR-C y desarrollemos esta vertiente de operativos de violencia de masas y tipo comandos que rompan los marcos de la institucionalidad burguesa.
Es indudable que la incorporación de la violencia abrirá nuevos caminos en la lucha de las masas y de la izquierda que coadyuvará al desarrollo de su conciencia y organización".
El PSR-ML-MIR-EM llega al planteamiento de la lucha armada luego de un análisis exhaustivo de los factores que condicionan el período. El cambio de las formas de dominación de una dictadura militar por un gobierno civil no anulan las condiciones para el ejercicio de la violencia revolucionaria porque según las investigaciones lo que hará posible el desarrollo de la guerra son los factores estructurales que tendían a un agravamiento irreversible, que dentro del orden capitalista las medidas adoptadas por los gobiernos civiles no detendrían el deterioro, sino que lo ahondarían.
Sin embargo, no se logra convencer a la UDP y menos aún al MIR-C que se debatía en contradicciones que terminan después en ruptura.
Este trabajo en la UDP y de tratativas unitarias con el MIR-C consumió más de un año de inútiles esfuerzos Durante ese tiempo se descuidó el trabajo de bases y se hizo poco por la preparación militar.
Un grupo importante de compañeros, entre asesores laborales y dirigentes obreros con experiencia política, que habían pertenecido a una agrupación que publicaba la revista Trabajo, se suman en ese período al proyecto MRTA.
Si bien es cierto que en lo fundamental en el PSR-ML-MIR-EM se estaba de acuerdo, no todos opinaban de la misma forma en cuanto al desarrollo de la lucha armada. Habían posiciones putchistas, y masitas anti-partido a las que tuvo que derrotarse para imponer la línea de guerra revolucionaria.
Aún dentro de esta posición había quienes opinaban que antes de realizar acciones era imprescindible contar con una retaguardia estratégica en un país vecino, tener primero varias casas de seguridad, contar con un fondo de guerra y con un grupo de compañeros preparados militarmente en el extranjero.
Es decir, como se actuaba con una mentalidad defensiva, aparecían siempre los "inconvenientes" a superar. Las "tareas previas", los "mínimos indispensables".
A comienzos de 1982 un grupo reducido de compañeros llegan a la conclusión que, a pesar de los documentos que señalaban una línea clara que sustentaban teóricamente el camino de la lucha armada, muy poco se había hecho al respecto. Es más, en gran medida éramos participes también de los métodos y errores que le criticábamos a las otras organizaciones.
El discurso doctrinario de la izquierda sólo llegaba a un reducido grupo de iniciados. Conocíamos más de la historia de la revolución rusa, china o cubana que de la historia peruana. Se había llegado a ser una izquierda legal, tolerada, a una especie de modus' vivendi. Estaba de moda ser de izquierda. Bastaba exponer, de manera fluida conceptos, análisis marxistas, interpretaciones o redactar buenos documentos para convertirse rápidamente en dirección. Pero quizá lo más preocupante era el acomodamiento de la izquierda a la vida parlamentaria y su distanciamiento de las masas.

I.- Las bases de nuestra unidad
1.- Reafirmamos la necesidad de partir de nuestra realidad económica, política social, cultural, histórica, etc. para conocer las leyes particulares que rigen el proceso de nuestra revolución. Descubriendo nuestra realidad, no inventándola ni trasplantándola. Pugnamos por entroncarnos con las mejores tradiciones de nuestro pueblo en la lucha por la liberación, desde Manco Inca y Túpac Amaru hasta Mariátegui, la revolución de Trujillo en 1932 y el levantamiento de la marinería en 1948, los movimientos campesinos del 62-63, las guerrillas del 65 y las luchas de esta década, recogiendo nuestra historia y haciéndonos parte de ella.
2.- Constatando las transformaciones sufridas en nuestra patria los últimos tiempos, caracterizamos nuestra sociedad como predominantemente capitalista y dependiente, en la cual la clase obrera no sólo juega un rol clave en nuestra economía, sino que políticamente ha pasado a ser la fuerza principal de la revolución. Fuerza principal que tiende a articular y conducir bajo su hegemonía el conjunto de la lucha de los explotados. Consideramos que nuestra revolución deberá resolver las tareas nacionales y democráticas pendientes articuladas y complementadas a la dinámica de las tareas socialistas, es decir que el cumplimiento de estos dos aspectos no son antagónicos ni excluyentes.
La lucha contra el Estado opresor supone la necesidad de una clara estrategia de poder sin la cual es imposible plantearse seriamente el problema de la revolución. Las vías electorales y pacifistas están condenadas al fracaso, las posibilidades de acumulación de fuerzas basadas fundamentalmente dentro de la legalidad burguesa no son posibles. La misma debilidad de nuestras clases dominantes hace que ejerzan su dominación a través de la violencia principalmente. Asumimos la necesidad de formar una izquierda con estrategia y vocación de poder. En el transcurso de la guerra revolucionaria, en cada periodo táctico, de acuerdo a los grados de conciencia y combatividad de las masas debemos ser capaces de plasmar la estrategia de poder, acumulando fuerzas políticas y militares. Resolviendo correctamente la relación vanguardia-masas, y comprometiéndonos decididamente a darle continuidad a la lucha, para superar así la más grande limitación que tuvo el movimiento guerrillero del 65, su interrupci6n que dejó trunco el inicio de la lucha armada.
Rescatamos la importancia que tiene en la lucha por la unidad el factor subjetivo de la voluntad unitaria y los métodos y estilos de trabajo. La experiencia demuestra que no basta estar de acuerdo en los principios y línea, si ésta no se expresa en una firme vocación de unidad y en la aplicación de métodos adecuados en la práctica misma.
Afirmamos que la revolución en América Latina será un proceso continental, tanto en la lucha por el poder como para la construcción del socialismo. A la estrategia del imperialismo y las burguesías dependientes, opondremos una estrategia común que una nuestros pueblos. Para nosotros, como Bolívar, "La Patria es América".

II.- Nuestra ubicación revolucionaria
El PSR-ML-MIR-EM no tiene enemigos en la izquierda. Nos reconocemos parte de la corriente revolucionaria que se constituyó críticamente a las organizaciones de la izquierda tradicional reformismo, trotskysmo y maoísmo a partir de la crisis del Movimiento Comunista Internacional y el auge de los movimientos de liberación en Asia, África y América Latina.
En nuestro continente con el surgimiento de la Revolución Cubana, emergió una nueva generación de revolucionarios, que partiendo de los aportes de los primero s marxistas latinoamericanos como Mariategui (Perú), Mella (Cuba), Farabundo Marti (El Salvador), Recabarren (Chile), etc., se planteó en las nuevas condiciones económicas y políticas la creación de organizaciones capaces de conducir política y militarmente a las masas por la toma del poder. La formación de estas van guardias ha sido un duro camino que ha costado la vida de millares de militantes los mejores hijos del pueblo. Pero no podía ser de otra manera. El enemigo estaba ahí y había que combatir con las armas y medios con que se contaba. Junto al comandante Guevara está De la Puente y Lobatón en el Perú, M. Enríquez en Chile, M.R. Santucho en Argentina y Carlos Fonseca en Nicaragua entre los más importantes.

III.- Nuestra concepción de Partido
Postulamos una organización que se define como un partido conformando por cuadros integrales político-militares estrechamente ligado a las masas, clandestino y de combate en su estructura que deberá utilizar todas las formas de lucha, y convertirse en el eje dialéctico de la construcción del ejército revolucionario y las milicias populares. Sin embargo el proceso complejo de su construcción no necesariamente deberá estar concluido en el momento de la captura del poder.
Por otro lado, el partido deberá ser la expresión orgánica de la diversidad social y cultural de nuestro pueblo, transformándola en fuerza política revolucionaria.
Por último inscribimos nuestra integración en la tendencia unitaria que se desarrolla en el seno dé la izquierda. Saludamos como pasos importantes los procesos del MIR (confluencia) y VR, que los sentimos como parte del camino de la construcción del partido de la revolución peruana.

IV.- Por una Revolución Nacional Democrática y Popular
El Perú es una nación en formación en donde como en un crisol hierven todas las sangres. En consecuencia nuestra propuesta tiene que recoger y englobar al conjunto de nuestra sociedad en la más heterogénea diversidad racial, cultural, y canalizar y armonizar esa eclosión de energías en función de romper el yugo de las clases dominantes.
Igualmente hacemos un llamado a las organizaciones de izquierda, así como a los sectores democráticos y consecuentes del APRA, a la Iglesia, a los intelectuales, a los artistas, a los sectores patrióticos, progresistas de las FF.AA. y FF.PP., a converger en un solo torrente contra los enemigos de afuera v de adentro de nuestra patria que por años han saqueado este país, han sometido a la explotación y opresión a nuestro pueblo.

Nuestra posición
El conjunto de documentos discutidos en comisiones y aprobados en plenarias en la Conferencia Unitaria del PSR-ML-MIR-EM en junio de 1980 se recogieron en forma de folleto y fueron publicados con el nombre de NUESTRA POSICIÓN en julio de 1981.
Casi un centenar de compañeros obreros, campesinos, estudiantes, intelectuales, dirigentes barriales, de la autogestión y sobrevivientes del MIR histórico, aportaron vivencias y experiencias en la búsqueda no sólo de una teoría que respondiera a las exigencias de la revolución peruana, que estuviera alejada de los modelos dominantes como el maoísmo, el trotskysmo, el pro sovietismo, que en la práctica devinieron en propuestas reformistas, sino que se construyeran las bases para una organización que rompiera con el inmovilismo, el legalismo, el parlamentarismo y fuera consecuente con lo que decía renovando los métodos de acción política.
En este folleto se pretende una respuesta global a esas inquietudes. Pero para el presente trabajo como es obvio se ha realizado una selección y sólo se consignan algunos de estos documentos que fueron escritos hace una década.

6. Estrategia

6.1. Nuestra estrategia revolucionaria
La estrategia revolucionaria es el conjunto de definiciones y posiciones teóricas, históricas, económicas y políticas que orientan al Partido en su acción revolucionaria surgidas del análisis científico de la realidad.
Para el PSR-ML y el MIR-EM como destacamento de vanguardia, la estrategia revolucionaria desarrolla el conjunto de pasos orientados ala realidad victoriosa de la guerra revolucionaria. La guerra revolucionaria que conducirá el Partido Revolucionario, es la síntesis superior de todas las formas de lucha por el poder y el momento supremo de la lucha política por la destrucción del Estado burgués, y la construcción del socialismo.
Nuestra estrategia revolucionaria sistematiza un conjunto de normas para la acumulación de fuerzas, entendida como cl fortalecimiento político militar del partido y las organizaciones obreras y Populares, la elevación del nivel político ideológico y militar de tos cuadros y la definición precisa de un proyecto de poder.
El desarrollo de la lucha revolucionaria atraviesa por distintas etapas, las que necesariamente deben ser consideradas dentro de la formulación de la misma. Estas etapas están dadas por las diferentes correlaciones de fuerzas que se establecen entre nosotros y el enemigo, pudiendo ser más o menos prolongadas.
La primera etapa corresponde a la defensa estratégica. Se parte del hecho de que nosotros somos débiles y el enemigo fuerte. Encontramos por un lado la violenta ofensiva del imperialismo contra las masas populares, cuya más refinada expresión es el fascismo; encontramos por otra parte un estado de desorganización política de las masas, su bajo nivel de conciencia; la ausencia de una organización de vanguardia que oriente y dé perspectivas al movimiento popular.
La orientación general de esta primera etapa es la acumulación de fuerzas. Durante la primera etapa nuestros objetivos están orientados a la construcción de la vanguardia revolucionaria: una organización clandestina de cuadros revolucionarios probados, que funcione en base al centralismo democrático y se encuentre enraizada en las masas explotadas, con una teoría y práctica marxistas, aplicada y desarrollada creadoramente sobre nuestra realidad, capaz de llevar adelante las diversas formas de lucha revolucionaria.
En segundo lugar, la acumulación de fuerzas se realizará a través de la educación, organización y movilización revolucionaria de las masas explotadas y el enmascaramiento del imperialismo y sus regímenes lacayos. A nivel del frente de masas, la creación del Frente que integra a los diversos sectores explotados sobre la base de la alianza obrero-campesina y bajo conducción proletaria, es el objetivo central.
En el terreno militar, el Partido Revolucionario debe haber creado los núcleos partidarios centrales en torno al cual se ha de ir creando el Ejército Revolucionario, integrando a diversos sectores de las masas. Durante esta fase debemos dar inicio a la guerra del pueblo bajo la forma de guerra de guerrillas.
Con la experiencia adquirida por los diversos grupos revolucionarios, y sobre la base de un Programa, Línea Política y Práctica revolucionarias se iniciará el proceso de reagrupamiento de las fuerzas de izquierda.
La segunda etapa corresponde al equilibrio estratégico. Este es un equilibrio relativo de las fuerzas en lucha, puesto que mientras las clases dominantes aún se mantienen, las fuerzas populares crecen asediando la fortaleza burguesa.
Durante esta etapa se polarizan las fuerzas. El imperialismo la burguesía intermediaria y demás sectores lacayos de un lado y el proletariado, el campesinado y demás sectores populares de otro. Se busca aislar al máximo al enemigo neutralizando a sus posibles aliados; esta neutralización no se hará evidentemente, a costa de recortar o incumplir el programa revolucionario pues ello no sería otra cosa que la pérdida de posiciones por otra parte de los sectores revolucionarios.
La lucha armada, la guerra del pueblo, continúa en su desarrollo y pasa a ser la guerra de movimientos de fuerza predominantes, la guerra se generaliza. La lucha armada misma es un factor de polarización de fuerzas y agudizador de contradicciones. Si bien las masas populares se integran paulatinamente a la lucha y se ha pasado ya de una lucha de vanguardia a una lucha de masas, no todas participan directamente en la acción armada es por ello que la iniciación y desarrollo de cada fase está vinculada al desarrollo de la masa y es a su vez un elemento que impulsará el desarrollo de la misma.
La última y decisiva etapa corresponde la ofensiva estratégica. La correlación de fuerzas ha variado en favor de los sectores populares. Viene el asalto al poder. Las masas se integran activamente a la lucha revolucionaria, bajo la conducción de la vanguardia.
La guerra del pueblo asume la guerra de posiciones como forma principal se da un proceso de consolidación estratégica.
Con la destrucción del aparato político militar del enemigo se abre el paso a la toma del poder por el movimiento popular.
Si bien el enemigo inmediato, principal, es el aparato burocrático-militar, queda abierta la posibilidad de la intervención directa del imperialismo o el subimperialismo, es decir la penetración de fuerzas militares de países imperialistas o de ejércitos lacayos a combatir a las fuerzas revolucionarias, esto dará a nuestra lucha un objetivo de Liberación Nacional más evidente. La penetración o participación del imperialismo en la orquestación de la contrarrevolución es permanente (CIA, OEA, Misiones militares, etc.). Lo que se trata en este caso es de contingentes militares abiertamente.
Por su propia dinámica y por el carácter del enemigo al que combatimos, la lucha revolucionaria en nuestro país tendrá que integrarse activamente con la lucha revolucionaria de los otros países del continente.

6.2. Objetivos
Objetivo fundamental de nuestra estrategia revolucionaria es la captura del poder y la construcción del socialismo en nuestra patria, por ende contribuir a la derrota del imperialismo.



6.2.1. Objetivos Generales
a.- La construcción del Partido Revolucionario que dote de conducción política y militar a las masas, a través de todas las formas de lucha, hacia la captura del poder.
b.- La construcción del Frente de Liberación Nacional y Social
c.- La construcción del ejército revolucionario como estructura regular, y las milicias populares como estructura de masas, bajo conducción del partido. La lucha guerrillera será la forma inicial de lucha armada a través de la cual este ejército se irá forjando. Irá incorporando cada vez a más amplias masas a la lucha por la liberación nacional y social, pasando por las etapas propias de la guerra revolucionaria, hasta convertirse en un fuerte y poderoso ejército.
Alcanzar la unidad de los revolucionarios.
Impulsar la guerra revolucionaria a nivel continental bajo los principios del internacionalismo revolucionario.

6.2.2. Objetivos Específicos
a.- Quiebra y destrucción de los aparatos represivos de las clases dominantes.
b- Quiebra de los asientos fundamentales de poder económico imperialista y del gran capital monopólico recuperándolos para los fines de la revolución y el socialismo.
c.- Liquidación del sistema de dominación ideológica y cultural de las clases dominantes.
d.- Construcción de una retaguardia estratégica, política, logística y de agitación y propaganda internacional para la revolución peruana y latinoamericana.

6.3. Carácter general político y militar de nuestra estrategia revolucionaria
La lucha por la captura del poder es siempre una lucha política, y en el Perú la fuerza que se requiere para la captura del poder político es una fuerza de carácter militar en sus diferentes normas.
Por ello, concebimos lo militar en dos dimensiones:
a- Como inherente a nuestra concepción política, parte constituyente de ella, porque la lucha política por el poder tiene su forma superior en la lucha militar.

b- Como práctica instrumental y subordinada a la conducción política del partido revolucionario.

6.4. La guerra revolucionaria
La Guerra Revolucionaria, la Guerra del Pueblo, es la forma superior y decisiva de lucha revolucionaria, es la expresión más alta de la violencia de las masas conducidas por el partido revolucionario para la toma del poder. En tanto que el Estado es una maquinaria de opresión de clase, cuyo pilar represivo más importante es el ejército, es necesario destruir este estado mediante la violencia revolucionaria, oponiéndole un ejército revolucionario, que concentre la potencialidad revolucionaria de las masas y destruya al ejército reaccionario en el terreno de la lucha.
La Guerra Revolucionaria es una Guerra del Pueblo. La lucha armada no será una lucha de vanguardia, aislada de las masas, sino que las masas participarán activamente en ella y de muy diversas formas, aún cuando no se integran de manera generalizadora a la lucha armada sino en sus fases más desarrolladas.
La nuestra no será una guerra de decisiones rápidas, será una guerra prolongada. Tendrá un carácter prolongado, puesto que nuestro enemigo, aún cuando marcha a su derrumbe final es todavía poderoso (más peligroso aún ante la inminencia de su derrota). La Guerra no es un proceso lineal de avance hacia la toma del poder. Tiene avances y retrocesos en cada una de sus etapas de desarrollo. Nosotros estamos en el sentido de la historia, el imperialismo tratará desesperadamente de mantenerse, la victoria será nuestra.
La guerra revolucionaria se dará tanto en el campo como en la ciudad , de manera simultánea y combinada, articulando todas las formas de lucha armada y de organización popular militar en un proceso único de acuerdo al desarrollo de las diferentes etapas de la misma.
El Ejército Popular Revolucionario será, por su composición y sus objetivos un Ejército del Pueblo: su vanguardia combatiente. La lucha guerrillera será la forma inicial de lucha armada a través de la cual este ejército se irá forjando. Irá incorporando cada vez a más amplias masas a la lucha por la Liberación Nacional y Social pasando por las etapas propias de la Guerra Revolucionaria, hasta convertirse en un fuerte y poderoso ejército.

6.5. El partido en nuestra estrategia revolucionaria
El partido revolucionario es el sujeto político práctico de la revolución, vanguardia de conducción del conjunto del pueblo oprimido y explotado, que hace avanzar en su unidad Ideológica. El Partido impulsa su unidad de acción y unidad orgánica hacia su consolidación como clase social revolucionaria, como sujeto histórico de la revolución, elevando sus luchas hacia formas superiores, en el marco de un programa revolucionario Nuestra organización es un destacamento de vanguardia en la construcción del Partido Revolucionario. Por ello, se define como partido de cuadros integrales, estrechamente ligado al movimiento de masas, (clandestino) y de combate en su estructura que utiliza creativamente las formas de luchas abiertas y cerradas; legales, semilegales e ilegales y clandestinas, es el eje dialéctico de construcción del ejército revolucionario y las milicias populares, elementos fundamentales de la elevación de las formas de lucha de las masas y su conducción a través de la guerra revolucionaria a la captura del poder.
En consecuencia, los principios fundamentales sobre los que descansa nuestra organización son: el centralismo democrático su carácter de clase, su forja en la lucha, su carácter integral y profesional de los cuadros, su misión de intelectual colectivo, y su carácter político-militar.
La combinación de estos principios se plasma en el arte de la organización que se da en la practica y que permite adecuar esta práctica política a la línea política, por lo tanto, debe tener capacidad de adecuación orgánica permanente. Tal como afirmamos en nuestras "Tesis Políticas", el partido no es un fin en sí mismo, sino un instrumento de la revolución
Concebimos la construcción del partido revolucionario como de la una tarea urgente e imprescindible y como un proceso complejo de implantación de una vanguardia de conducción en la clase Obrera y el pueblo, que no necesariamente debe estar concluido en el momento de la captura del poder.
El partido revolucionario en el Perú deberá integrar en doctrina, en sus posiciones políticas, en su programa y en sus formas organizativas y de lucha las raíces históricas y particularidades de nuestro pueblo.
Creemos que la unidad de los revolucionarios es un aspecto fundamental de nuestra estrategia revolucionaria y de construcción de partido; a ella, están destinadas dos niveles de nuestra política de alianzas.
El primero, el eje estratégico, que constituye un nivel de relación cerrada con aquellas organizaciones con las que compartimos aspectos sustanciales sobre, el carácter de la revolución, la naturaleza político-militar del partido revolucionario, sobre el trabajo militar y con las cuales se establecen coordinaciones orgánicas para el desarrollo de las posiciones obrera políticas tácticas y para realizar una efectiva división del trabajo revolucionario. El eje estratégico se desarrolla en la perspectiva de la centralización partidaria, sobre la base de un programa en permanente desarrollo.
Nuestra estrategia revolucionaria privilegia el eje estratégico como forma de acumulación de fuerzas en la perspectiva de avanzar en la construcción del partido revolucionario. En la actual etapa hay avances logrados que el PSR-ML y el MIR-EM alientan en su desarrollo.
El segundo de ellos es la construcción de la coordinación revolucionaria, que supone la conformación de una organización que permita golpear juntos el Estado burgués, agrupando a diferentes núcleos de vanguardia de la clase obrera, campesinado y el pueblo, sobre la base de un programa y en la perspectiva de acumular fuerzas, fortalecer las organizaciones del pueblo, arrancar conquistas democráticas y populares, difundir los principios socialistas, desenmascarar a los enemigos del pueblo y llegar los partidos a las organizaciones más combativas de los trabajadores

6.7 Estrategia Internacional
Nuestra estrategia revolucionaria recoge la concepción internacionalista del comandante Ernesto Che Guevara que partiendo de la caracterización de la lucha de clases en América Latina, como una guerra de clases donde el imperialismo y las burguesías intermediarias se encuentran mayoritariamente en una fase ofensiva coordinada de tipo contrarrevolucionario nuestra. misión histórica consiste en alcanzar la centralización de las organizaciones revolucionarias del continente a través lucha político militar en todas sus formas orientada a golpear al enemigo de clase allí donde se encuentre.
La lucha revolucionaria sandinista, en Nicaragua, ha permitido lograr el más alto nivel de participación internacionalista su continental y ha creado las condiciones para la formación de mayores contingentes revolucionarios, así como de más estables y estrechas coordinaciones entre las organizaciones revolucionarias latinoamericanas.
Esta situación aumenta la vigencia del carácter continental de la lucha, señalado ya en nuestras Tesis Políticas y define uno de los aspectos centrales de nuestra estrategia internacional. De la misma manera, mantiene en vigencia la contradicción principal de nuestra época, que opera entre el gran capital monopólico internacional imperialista y los pueblos oprimidos y explotados por el imperialismo.
De lo anterior se desprende que nuestros aliados en el plano internacional son los movimientos revolucionarios de Liberación Nacional, antiimperialistas y anticoloniales, la clase de los países altamente industrializados y los países socialistas. Dada la agudización actual de los conflictos del Movimiento comunista internacional, el PSR-ML y el MIR-EM hacen suya la invocación del camarada Ho Chi Minh en el sentido de que dichos conflictos no obstaculicen el desarrollo de las luchas de los movimientos de liberación nacional.


Situación Política y Perspectivas

1.- Marco General Internacional
A.- La llegada de los republicanos al poder en los Estados Unidos, acaudillados por R. Reagan modifica el panorama internacional con respecto a lo que significó la administración Carter. Particularmente, el endurecimiento evidenciado torna más difíciles las empresas de los pueblos que están luchando por su liberación nacional y social.
B.- La presencia republicana que aspira a recuperar el prestigio deteriorado de los EE.UU., así como la recuperación plena de su hegemonía en el plano mundial, se afirma en una estrategia agresiva y guerrerista que no vacilará en intervenir directamente y/o utilizar a los gobiernos dependientes, subordinados a su control, para impedir que nuevos pueblos rompan la cadena capitalista y accedan a la libertad y la justicia populares.
C.- Esta imposición te la política republicana extiende su influencia ominosa en América Latina. El objetivo es desactivar el polvorín centroamericano y el área caribeña. El imperialismo yanqui conducido por los republicanos jamás permitirá una nueva Nicaragua. Impedir la liberación de El Salvador pasa a constituirse en una te las principales preocupaciones para el imperialismo. La victoria del pueblo salvadoreño aceleraría extremadamente las condiciones para que Centroamérica se libere.
D.- Una estrategia de victoria para la actual administración norteamericana supone, necesariamente, el aislamiento de Cuba y la estrangulación de la joven revolución nicaragüense, baluartes indiscutibles que desempeñarían un rol histórico decisivo en el triunfo de la revolución salvadoreña, centroamericana y en general latinoamericana. El complemento de esta estrategia es el ingreso de contingentes militares norteamericanos y de las FF.AA. reaccionarias en El Salvador que lo harán abierta o subrepticiamente.
E.- El diseño se ha puesto en práctica y Ecuador, Colombia y Venezuela han sido d e los primer os en alinear se y cumplimentar la orden del amo imperialista al suspender y/o romper relaciones con Cuba. Simultáneamente, se intensifica la propaganda de los sectores más reaccionarios internacionalmente que azuzan una campaña en el sentido que Cuba y Nicaragua están exportando sus revoluciones, con el propósito de permear a la opinión pública mundial y justificar la intervención de los yanquis.
F.- Agreguemos a este cuadro las continuas amenazas que contra Cuba profieren tanto R. Reagan como Alxander Haig; asimismo, la negativa del gobierno norteamericano de proporcionar asistencia económica y técnica a Nicaragua.
G.- Se cierne la vietnamización de Centroamérica y es probable que en el curso de los años siguientes, en el devenir de esta década más precisamente, no sólo esta región, sino gran parte de América Latina, se encuentre en un proceso de guerra abierta por la conquista del poder; acontecimiento que dependerá fundamentalmente del grado de fuerzas y desarrollo de las vanguardias revolucionarias latinoamericanas.
H.- El Cono Sur latinoamericano constituye las antípodas del área central. Se consolidan las dictaduras militares e incluso en actos de cinismo supremo convocan al pueblo para que refrende sus antipopulares e inhumanas políticas, pretendiendo así institucionalizar el terror, el hambre, la miseria. Las organizaciones de vanguardia así como las masas han sufrido derrotas de consecuencias que, en el caso argentino y uruguayo, han significado la liquidación física de miles de cuadros políticos y sindicales, dejando sin conducción al movimiento obrero y popular. Sin embargo, en estos últimos años es notorio que la fase más profunda de la contrarrevolución ha pasado y se ha producido una reanimación del movimiento obrero y popular que, a largo plazo, las dimensiones de su potencialidad y la experiencia adquirida serán decisivos para el enfrentamiento final.
I.- Los gorilas han establecido un área de influencia que viabiliza coordinaciones de carácter policial, militar, paramilitar no formalizados. Siendo Argentina la que se erige exportan do el terror en América Latina.
J.- Se ha configurado un bloque que tiene por base el nuevo modelo económico que se encuentra dirigido al mercado externo. Se pretende la consolidación de un sistema de dominación más orgánico. El Perú se encuentra cada vez más cercano a las dictaduras del cono sur.



Marco General Nacional
a.- Las características de la situación nacional están perfilando un periodo histórico donde las tareas tácticas guardan cada vez una relación más estrecha con las estratégicas.
b.- La coalición Acción Popular-Partido Popular Cristiano (AP-PPC) a pocos meses de su llegada al gobierno inició un acelerado proceso de desgaste. El conjunto de contradicciones que se incuban en las clases dominantes y la imposibilidad de una reducción favorable, prefigura en el mediano plazo los síntomas para el advenimiento de una crisis política.
c.- La burguesía atraviesa un dilema crucial; sus partidos, viejos partidos como AP y el APRA han sido conmocionados en la fase electoral en curso y el descenso creciente que sufren no las convierte, en perspectiva, en alternativa de gobierno, menos aún de poder. El PPC, es coherente programaticamente pero con reducida clientela y tampoco aparece como fuerza civil de recambio.
d.- El nuevo patrón te acumulación capitalista dependiente es por esencia antidemocrático y apunta a la liquidación del empresariado vinculado al circuito interno.
e.- Fundamentalmente, estas medidas económicas flagelan despiadadamente al sector obrero y popular que sufre despidos masivos, incremento de los precios, reducción de salarios, etc. arrojando de esta manera a miles de personas al hambre, la miseria, la prostitución y la delincuencia.
f.- Los partidos gobernantes, con el asentimiento del imperialismo y las clases dominantes, han iniciado una progresiva restricción de los mecanismos de la democracia burguesa, evidenciando que incluso sus marcos estrechos hacen difícil el control y el sometimiento del proletariado y masas populares Nuevas disposiciones legales pretenden aherrojar al pueblo, a la izquierda e impedir su movilización.
g.- Las elecciones municipales y el paro nacional del 15 de enero, son dos indicadores de la reanimación del movimiento obrero y popular que, sin embargo, no se expresa de manera sostenida. Diversas luchas dispersas, muchas de ellas de importancia como: petroleros, Sol Gas, mineros molineros, BAYER, Siderperú, etc., etc., no logran una articulación unitaria.
h.- Un nuevo elemento de gran dinamismo surge con mayor fuerza y es la lucha de los departamentos del interior por la descentralización contra la postergación de los pueblos. Combates como los de Chimbote, los anunciados en Lambayeque, Puno y Cusco tienden a convertirse en una constante y a generalizarse en la medida que es la inmensa mayoría de las localidades del interior que se encuentran relegadas y cuyas reivindicaciones se convierten en excelentes instrumentos de movilización.
i.- La ausencia de un claro proyecto revolucionario ha teñido fuertemente de reformista a la izquierda . Esta línea se ha impuesto en Izquierda Unida (IU) y tiene su expresión más particular en el PC(U) y UNIR El sector de la izquierda revolucionaria se encuentra sin iniciativa y pugnando, con muchas limitaciones para dar una salida coherente, revolucionaria al entrampamiento generalizado.
j.- IU, no obstante haberse impuesto en noviembre como la fuerza opositora más vigorosa entró al poco tiempo en una vertiginosa fase de descenso, vacilaciones y total ausencia de iniciativa. Contiene una clara desviación reformista y en estos momentos no hace sentir su presencia apareciendo borrosa y tímida.
k.-La UDP, paralizada como frente da la impresión que estuviera siendo deglutida por ella misma. Se ha mostrado incapaz de resolver las tareas y necesidades del período. A su interior la lucha por restituirle su carácter de convocatoria de masas persiste, enfrentándose dos proyectos orgánicos Frente Político Revolucionario, o hacer de la UDP un partido revolucionario de masas que obviamente se encuentran sustentados en concepciones disímiles de cómo abrir el camino de la revolución.
l.- Este cuadro escueto donde las clases aparecen definitivamente polarizadas y donde la perspectiva del capital para su subsistencia es, incuestionablemente el de una salida autoritaria; se siente en la izquierda así como en el movimiento obrero y popular, la ausencia de una dirección revolucionaria, la carencia de una estrategia de poder y de un destacamento de van guardia. Mientras no coadyuvemos a la forja de una alternativa revolucionaria el capitalismo y la burguesía nos impondrán siempre, por la vía de la fuerza o el legalismo, su opresión y super-explotación. No queda duda, entonces que la tarea prioritaria del período es la construcción de esa dirección revolucionaria histórica que efectivice el proyecto de la revolución peruana.


La Comisión Política

2. Situación Política Nacional
Introducción
a.- Nos reafirmamos en la tesis presentada en el documento sobre situación del Período de la lucha de clases (Setiembre 1980). La crisis económica continúa desarrollándose. Lo que interesa destacar en el análisis de los recientes meses es la clarificación del modelo económico que el régimen AP propugna. Para simplificar y ejemplificar basta señalar que los referentes mas cercanos de dicho plan los tenemos en Argentina y Chile. La aplicación de este modelo económico en un país como el nuestro, asolado por la crisis, tiene un alto costo social que augura una gran represión imposible de compaginar con el juego de la democracia liberal.
b.- En cuanto a los plazos, el proyecto Ulloa prevé un año de desembalse (l981), un año de contención (I982) y comienzo de la recuperación (para el conjunto de la burguesía y ciertos sectores del pueblo) en 1983. Finalmente, retornamos al nivel de 1973 en 1985. Hasta aquí lo proyectado. A pesar de conocer que se desarrolla una fuerte crisis económica mundial que ya hace sentir sus efectos en nuestro país lo real es que, sustancialmente (aún cuando varíe la programación arriba anotada), el sector monopólico representado por Ulloa puede lograr sus propósitos si la respuesta y resistencia popular quedan en el nivel de lo demostrado frente al primer desembalse de enero pasado.
c.- Lo que interesa destacar aquí, en función del análisis de las tendencias políticas y la alternativa a levantar en el presente período es el tiempo político que la aplicación del mencionado plan nos señala como claros parámetros para organizarnos, prepararnos en todo sentido y estar en condiciones de enfrentar la arremetida burguesa.
d.- Algunas organizaciones y analistas desde el Diario han levantado la tesis que sostiene el término de la crisis económica en el país y la existencia de un período de recuperación. Por nuestra parte constatamos que estas tesis, más que apoyarse en estudios y proyecciones económicas serias, que aporten elementos de juicio a un debate abierto abren las puertas a su propia confusión política y al llamado fuera de oportunidad a alianzas con el APRA (Villanueva), rechazo a la "violencia" y actitudes reformistas electoreras. Opinamos que no están en cuestión los hechos irrebatibles de cierto desahogo financiero y mayores márgenes de maniobra económica de parte del régimen pero, mas allá de esto, verificamos que el país no vive un proceso de recuperación global que encuadre a las amplias masas merced a la utilización de grandes excedentes, producto de un ciclo de expansión capitalista; ni es nuestra situación ni es esa la tendencia probable dada la política económica implementada y la situación de crisis económica mundial.
e.- En la medida que la política económica de Ulloa responde y beneficia directamente al gran capital internacional y sus intermediarios nativos y que, de otra parte cada la crisis económica que vivimos los empresarios medios y pequeños son alejados crecientemente de los beneficios de la explotación gran burguesa y no están representados sino muy indirectamente sus intereses en el Plan Ulloa, se acentúa la tendencia hada la disputa interburguesa. Debemos medir en toda su importancia este hecho, pugnando por aumentar esta brecha y dividir y aislar al enemigo principal. Es previsible que estos sectores burgueses medios y pequeños (o fracciones de estos) busquen en el actual marco democrático representativo, representación política más clara en partidos burgueses o pequeños burgueses, además de utilizar los gremios patronales. Es y será éste un complejo proceso que debemos advertir y seguir con atención y sin ilusiones. No olvidemos lo que sus actitudes reaccionarias nos recuerdan constantemente: es mayor su miedo a la movilización de masas.
f.- El conflicto con el Ecuador ha constituido la tabla de salvación del gobierno belaundista desdibujó la creciente oposición popular contra el equipó económico y su paquetazo; diluyó el impacto causado por los desmanes contra la soberanía e interés nacional perpetrados por el Ministro de Energía y Minas y su entreguista Ley de Petró1eo; así como restó importancia, a los ojos de la opinión pública, a las crecientes contradicciones interburguesas a propósito de h reducción del CERTEX, la libre importación etc. En una palabra, detuvo momentáneamente el desgaste del belaundismo y le permitió ganar puntos, que aprovechó para lanzar nuevas alzas.


Tendencias de la lucha de clases y proyecto político alternativo
El desarrollo de la situación política está configurando un cuadro donde los principales protagonistas en pugna burguesía y su régimen-proletariado y masas populares se encuentran en una situación que demanda, en ambos casos, ganar en posiciones de fuerza. La contradicción generada por la imposición del modelo económico burgués y la resistencia de los trabajadores a someterse a este nuevo patrón de acumulación en el presente periodo político, crea un conflicto de dimensiones más vastas.
Las clases dominantes se encuentran atravesadas de profundos problemas donde la democracia burguesa como forma de dominación evidencia sus limitaciones, vislumbrándose una tendencia a su agotamiento que marcha a su vez aparejada con la ausencia de alternativa o de recambio entre los partidos de la burguesía.
Si a esta constatación agregamos la crisis económica internacional irresuelta, el ascenso del movimiento de masas, la presencia de la izquierda como principal fuerza opositora y con peso nacional que se incrementa, las divergencias en la burguesía, etc., tendremos, para el campo enemigo, un panorama surcado de dificultades.
Este hecho convierte a la izquierda y masas laboriosas en peligrosas para el sistema. El objetivo de la derecha en este periodo apunta a la domesticación o la liquidación de la izquierda, así como la derrota del movimiento obrero y popular para imponer totalmente el proyecto burgués que actualmente viene desarrollándose aceleradamente y de esa manera salvaguardar la estabilidad del orden capitalista.
La izquierda, sin embargo, no ha logrado todavía, a pesar de sus avances, el necesario fortalecimiento y cohesión que le permita incidir de manera decisiva en el panorama de la situación política nacional.
En ausencia de un proyecto de poder y de un plan estratégico de captura del Estado es el régimen AP-PPC quien empieza a utilizarnos de mejor forma: declaraciones exigidas contra el "terrorismo", imagen de izquierda tolerada, molesta pero necesaria oposición, prueba de 'salud democrática", pueblo identificado con representantes parlamentarios de partidos reformistas, utilizados para sólo apoyar al gobierno y fortalecer su imagen nacional patriótica a propósito del conflicto con el Ecuador. etc., etc. En una palabra, o revertimos la situación o nos encontraremos donde la burguesía quiere: inmovilizados y obligados a luchar sólo en el Parlamento y demás instituciones del estado.
Claramente se perfilan dos alternativas en desarrollo: la reformista y la revolucionaria La primera ha encontrado terreno abonable y está aprovechando el actual marco político a costa de maniatar al movimiento obrero y popular con el claro propósito de mantener la situación de estabilidad y llegar con posibilidades de victoria en las elecciones de 1985. Para esta táctica reformista la acumulación de fuerzas pasa por el plano legal y por la oposición velada o abierta a cualquier lucha popular que por su envergadura puede alterar el cauce de la actual situación.
La revolucionaria que se encuentra sin iniciativa y en un duro proceso de articulación de un proyecto global, de perfil estratégico donde las elecciones de 1983 y 1985 (si es que se realizan) sean tareas subordinadas a un proyecto revolucionario de poder.
Lo constatable es que asistimos a un momento trascendente para la izquierda y las masas. Del fortalecimiento y claridad de nuestro partido y otras fuerzas revolucionarias depende que abramos en este periodo el camino de la revolución, de la guerra revolucionaria por el poder. Esta perspectiva histórica, así como un posible contraste por la implantación violenta de un gobierno dictatorial militar o civico-militar, nos platea la aceleración del trabajo pues el factor tiempo juega contra nosotros en varios niveles.

Con Respecto a lo Organizativo
Sólo para empezar con acciones iniciales de lucha superior ¿qué Partido de la IU está orgánicamente preparado, con adecuada infraestructura, cuadros con nivel y experiencia, funcionamiento clandestino y conspirativo y línea político militar que se aplique?
Los hechos demuestran que ninguno. Nos decimos partidos bolcheviques pero nuestro funcionamiento y organización no corresponden a una práctica revolucionaria. Esta es una realidad que tenemos que cambiar, y cambiar con premura urgentemente.
Adecuarnos, orgánica, organizativamente atañe al conjunto de la izquierda, a lU, pero, fundamentalmente, es tarea que deben tomar e impulsar en lo político-militar las organizaciones revolucionarias que conforman la corriente M-L. Nuestra propia experiencia de confluencia y las enormes necesidades que impone el desenlace por venir, prestan un elemento más que abona en la urgencia de conjugar capacidades orgánicas de los partidos M-L para potenciar su fuerza política y convertirnos así en las fuerzas núcleo, del proyecto alternativo, es decir en su base de dirección revolucionaria.
En este contexto debemos impulsar en lo político-orgánico lo que corresponde a nuestro interés general, la batalla para abrir un nuevo periodo. En tal sentido establezcamos las prioridades que lo prueben: recursos, hombres y teoría deben concurrir y confluenciar para hacer conferencias obreras, estudiantiles, barriales campesinas unitarias, para llegar al desarrollo de un sólo partido con las fuerzas M-L. La unidad concreta, será nuestro objetivo. Que nuestro crecimiento y fortalecimiento, absolutamente necesario, se encuadre, se anime y sirva a este superior objetivo. Que a esta línea unitaria sirvan el mejorar nuestros métodos y estilos de trabajo en el proceso de unidad. Comprendemos cada vez más que desarrollar y fortalecernos para la acción político-militar solos, reduce la capacidad y amplitud de acción de nuestras organizaciones.
Por otro lado, en lo que atañe a la organización de las masas, el panorama demanda igualmente el máximo de esfuerzos para corregir el desfase existente. Avanzar hacia la Central Única de Trabajadores es otra de las necesidades imperativas para el fortalecimiento del campo popular en la perspectiva de un proyecto de poder.
Esta tarea confronta dificultades por el comportamiento burocrático de la dirección de la CGTP, y también por la desviación hegemonista y burocrática del sector de la izquierda que impone candidatos y 'línea" en los gremios, en proporción directa a los recursos, manipuleo y negociaciones de que dispone, el objetivo en definitiva es "controlar" los gremios sin saber para qué.
Estos errores y la ausencia de un plan coherentemente organizado dentro de un proyecto revolucionario debilitan la lucha contra el reformismo y debilitan a la izquierda en su conjunto.

El factor conciencia y métodos de acción revolucionaria
El panorama hasta aquí descrito muestra un movimiento de masas en ascenso con flujos y reflujos que no escapa de los marcos economicistas y/o regionalistas (frentes de defensa) desorganizado y disperso (para las necesidades de las luchas de hoy) y carente de dirección política. Un elemento habría que agregar para avizorar las perspectivas del combate en curso: el factor conciencia. Pasado el momento de la polarización de clases contra la dictadura militar, de la conciencia de masas antidictatorial y limitadamente anticapitalista; nuevamente la lucha de las masas desgastan al régimen AP-PPC, polarizando el enfrentamiento. Una vez más la conciencia que anima esta polarización no es todavía anticapitalista se trata de una conciencia democrática nacionalista, limitadamente antiimperialista. Refleja una actitud de cambio por la IZQUIERDA; históricamente están optando por una fuerza que implica un cambio radical en el sistema de vida, el vislumbrar como salida el socialismo en sus términos más generales (aunque mayoritariamente no sean aún totalmente conscientes).

¿Qué está a la base de esta situación?
Indiscutiblemente, la ausencia de dirección política revolucionaria y de implementación de sus órganos de trabajo: Frente político de masas, brigadas de autodefensa. Central Única Frentes de Defensa articulados nacionalmente y unidos por un proyecto político mínimo de oposición al régimen, entre los principales. Se expresa aquí el evidente retraso en la conformación de la alianza obrero-campesina como núcleo de base social y de dirección política. No es ajeno a este hecho el reflujo de sectores claves del proletariado (metalúrgicos, metal mecánico) y del campesinado pobre y la desarticulación de las luchas urbano-campesinas.
En esta situación es claro que no produciremos movilización social y política con sólo desearlo y en base a comunicados y volantes. Es así mismo real que no generaremos conciencia socialista en las amplias masas en base a la propaganda oral o escrita. Se requiere, necesariamente, la incorporación de nuevos métodos de acción revolucionaria; la incorporación, entendida como un proceso, de la violencia organizada en la lucha de las masas.

Proyecto político a desarrollar
El conjunto de factores arriba señalado tiene, indudablemente, un cauce que es el nuevo modelo de acumulación capitalista.
Sin embargo, el aspecto económico no es exclusivamente determinante, se requiere situar en el plano político la Probabilidad del desencadenamiento de la crisis económica. El elemento subjetivo, consciente, en términos de dirección revolucionaria es tunda mental para que sea capaz de, sobre la existencia y desarrollo de los factores objetivos como la crisis económica y la previsible crisis política en los próximos años, incida para golpear a la burguesía y debilitarla aún más así como para incrementar las fuerzas en el sector popular mejorando su correlación.
Esto presupone considerar que la plasmación de tal situación de aguda crisis en los 2 ó 3 años no se producirá de manera lineal, por simple acumulación de las contradicciones producto del ascenso de las masas y de las discordias interburguesas. Esta es una visión esquemática de la realidad nacional que puede llevarnos al planteamiento del "vacío de poder" a corto plazo y proponer una salida espontaneísta, de corte "insurreccionalista" con posibilidades de llegar al poder aliados a sectores de la oficialidad y de la burguesía. tesis, por cierto, errónea y cercana al putch.
E1 apoyo del imperialismo y la larguísima experiencia política que la burguesía posee, así como los ingentes recursos de que dispone, no sólo coloca en evidente ventaja a las clases dominantes, sino que por lo general tienen salidas para la resolución inmediata de sus crisis, sobre todo si la oposición es una izquierda y un movimiento de masas desarticulado.
Este hecho exige, más que nunca, la existencia del factor subjetivo actuando sobre las leyes objetivas, es decir la existencia de una dirección revolucionaria, de un destacamento de vanguardia que desarrolle en la práctica un Proyecto Revolucionario en lo ideológico, político, orgánico y militar que desde ahora dificulte y/o frustre el proyecto de la burguesía que es el reforzamiento de su dominación.
Se abre así un proceso continuo de la vanguardia al calor del enfrentamiento efectivamente político y no sólo gremial. O sea que debe golpear a la burguesía en sus núcleos estratégicos de asentamiento para su debilitamiento.
Estamos en la antesala del recrudecimiento de los factores objetivos que signaron al periodo pre-revolucionario. Nuestra impotencia como izquierda nos llevó a su desaprovechamiento y a que las clases dominantes impusieran su opción electoral. Esta perspectiva nos indica que aparte de la construcción del destacamento de vanguardia se requiere en este periodo iniciar la acumulación de la fuerza militar como instrumentos inherentes en la lucha por el poder.
La conquista del poder no la concebimos en estos dos o tres años. No creemos que en este lapso haya posibilidad para la instauración de un gobierno provisional, de un gobierno democrático revolucionario.
Por otro lado, no vemos la necesidad inmediata de expresar una fórmula de gobierno. Por mucho que la izquierda y las masas avancen y la exacerbación de las contradicciones generen un clima de total deterioro del régimen y de ingobernabilidad el conflicto será resuelto por la imposición violenta de las FF.AA Esta es la tendencia básica. De cómo lleguemos en correlación de fuerzas a este momento político para el enfrentamiento dependerán las características del nuevo periodo y la posibilidad concreta de abrir el camino de la revolución.
Nuestro objetivo en estos dos años es la preparación de las condiciones para el desencadenamiento de la guerra revolucionaria en la perspectiva de la toma del poder. Si antes te la captura del poder, según el curso que tome la lucha de clases (que obviamente no podemos adivinar) se crea la posibilidad de un gobierno de transición con todas las fuerzas que consecuentemente cristalizaron este hecho será la vida misma, los diversos factores actuantes, los que determinarán el contenido de este gobierno.
Lo reducido del tiempo exige de manera perentoria el cumplimiento de algunas tareas que son parte precisamente de la creación de esas condiciones.

A. La Reestructuración del Partido
Es obvio que el funcionamiento de la dirección y del partido en su conjunto no se encuentra aún preparado para emprender tareas de esta envergadura El primer paso debe ser la modificación de nuestras instancias y de la vida partidaria encauzando al Partido para desarrollar los niveles mas necesarios para enfrentar exitosamente las nuevas tareas. (No nos explayamos sobre este punto en la medida que hay un conjunto de resoluciones que desarrollan este aspecto desde un punto de vista más práctico).

B. Nuevos métodos de Acción Revolucionaria
El desarrollo del actual período exige la utilización de nuevos métodos de acción revolucionaria, más concretamente, la progresiva incorporación de la violencia organizada en la lucha de las masas.
El proletariado y demás sectores populares han desarrollado una importante experiencia de combate; sobre todo, durante la dictadura militar de Morales Bermúdez con demostraciones de violencia. Esta tendencia no fue posteriormente recogida por la izquierda para su sistematización y aplicación organizada. La coyuntura electoral terminó por diluir esta posibilidad.
Actualmente que nos encontramos en una fase donde el régimen empieza a perder su legitimación ante las masas, el cierre sistemático de libertades burguesas ante la presión del movimiento popular y sobre este hecho a su vez anuncia nuevos "rebalses" que activarán la combatividad popular así como el incremento de la represión, se perfilan más nítidamente las condiciones para el uso de la violencia revolucionaria.
No existiendo aún las exigencias políticas para la propaganda armada, las acciones estarán básicamente enmarcadas en la autodefensa y ligada a la lucha concreta de las masas.
Las acciones deben estar inscritas dentro de lo que han ;significado sus experiencias espontáneas y embrionarias de violencia es decir "no inventamos" las formas de lucha sino que nuestra tarea es racionalizarlas, generalizarlas y ponerlas en práctica en la actividad misma de las masas.
Que la aplicación de estas formas de lucha guarda estrecha relación con el nivel de desarrollo alcanzado por las masas en sus enfrentamientos contra la burguesía. De lo que se trata actualmente es d e generar el estado de ánimo y la capacidad de las masas para que acepten y adopten esas formas de lucha como propias y se convierta en una práctica habitual en sus combates contra el enemigo.
Estas acciones vinculadas a las masas persiguen también el objetivo de proporcionar confianza en sus propias fuerzas; demostrar que los aparatos represivos de la burguesía son vulnerables, que es posible con nuestros recursos defendernos burlar y hasta vencer la estrategia y táctica represiva.
La violencia es un problema básicamente político, cuya aplicación de manera sistemática y de acuerdo a su profundidad, alterará los marcos del enfrentamiento con la burguesía así como también producirá remezones en la izquierda.
El desarrollo de acciones directas reordenará el funcionamiento de la UDP colocándola al servicio del proyecto revolucionario. Ello ocurrirá en tanto afiancemos una línea unitaria con el MIR-C y desarrollemos esta vertiente de operativos de violencia de masas y tipo comandos que rompan los marcos de la institucionalidad burguesa.
Es indudable que la incorporación de la violencia abrirá nuevos caminos en la lucha de las masas y de la izquierda, que coadyuvará al desarrollo de su conciencia y organización.
En consecuencia con el desarrollo e incremento progresivo de la violencia en la lucha de las masas, ubicamos correctamente el proceso de acumulación de fuerzas en el período. El fortalecimiento del movimiento obrero y popular así como de nuestro partido dependerá de la puesta en práctica de estos niveles de violencia.
La realización de la violencia organizada es parte importante de nuestra concepción de partido de cuadros político-militar, y en perspectiva estratégica, se inscribe en la definición de guerra prolongada, urbano-rural combinando todas las; formas de lucha en la construcción del Ejército Popular Revolucionario.
Por lo tanto, de acuerdo al nivel que nos encontramos planteamos:
1. Avanzar en el perfilamiento de nuestra línea militar y del proyecto revolucionario de poder.
2. Concretar efectivos niveles de unidad con el MIR (c).
3. Iniciar de manera planificada d proceso de formación y preparación teórico-práctica de la militancia en aspectos técnicos y de seguridad.
4. Impulsar d trabajo técnico en las masas: las brigadas de autodefensa, las rondas campesinas, reforzamiento de los piquetes de huelga, protección y defensa de las movilizaciones, etc.
5. Planificar d trabajo en sectores especiales.

C. Nuestra Política de Alianzas
El esquema de política de alianzas contiene tres líneas de acción paralelas que combina diversas orientaciones tácticas de acumulación de tuerzas y supone un tratamiento diferenciado a las clases sociales de acuerdo a nuestros objetivos revolucionarios.

1. Acciones de Amplia Cobertura
En este campo, es preciso tomar la iniciativa sobre aspectos puntuales de la vida nacional, convocando a la nación en su conjunto detrás de esas iniciativas.
Debemos privilegiar problemas como los Derechos Humanos, la defensa de nuestros recursos naturales, de la democracia la solidaridad internacional contra el intervencionismo del imperialismo; y otros que sean susceptibles de amplia convocatoria.
Las formas organizativas que puedan tomar estas acciones serán muy variadas, pero en cualquier caso, estarán circunscritas a problemas específicos que permitan estos niveles de trabajo común.
En el actual período, la socialdemocracia, el social cristianismo, el populismo y otras corrientes políticas pueden coincidir con la izquierda y llevar adelante esas acciones.

2 Frente Único
Esta segunda línea de acción está definida por constituir la forma orgánica de unidad más amplia del campo de la izquierda y del movimiento popular y será dirigida por un programa táctico con perspectiva estratégica, basado en la convergencia popular con dirección de la clase obrera.
Los problemas específicos del Frente Único son, junto con aquellos propuestos para la primera línea de acción, fa defensa de los niveles de vida populares la lucha contra el desempleo por la libertad sindical y el derecho a la huelga, la solidaridad con los pueblos en lucha y las revoluciones triunfantes y por otros puntos que tengan amplia capacidad de convocatoria en el movimiento popular y que lo conviertan en cabeza de oposición al régimen burgués.
La forma organizativa debe ser sobre la base de partidos de izquierda con la participación de organizaciones de masas y en torno a un programa táctico que permita acumular fuerzas de carácter estratégico, es decir, que a partir de la acción concreta del Frente Único desarrolle las condiciones para el fortalecimiento orgánico y político del movimiento popular y la unidad de la izquierda, así tomo avance el desarrollo de la lucha de clases hacia la generación de una situación revolucionaria.
En esta línea hay dos escalones paralelos que debemos desarrollar. La UDP debe ser actualmente el Frente Único pero está desactivado por sus contradicciones internas. La propuesta de VR de convertir a la UDP en partido revolucionario de masas y las iniciativas Prácticas que viene tomando de manera unilateral y al margen del CEN, agrava la situación. La finalidad es arrinconar a las otras organizaciones con un supuesto desborde de algunas bases que obviamente VR controla que estarían porque la UDP sea un Partido.
En la actual situación se requiere la hegemonía de una fuerza para que nuevamente la UDP retome el espacio ganado y amplíe su influencia. Esto podrá lograrse sólo concretando la unidad del PSR-ML-MIR-EM con el MIR (c) y la incorporación de la violencia organizada . Cualquier otra medida es idealismo; espontaneísmo. Lo concreto es que el proyecto UDP como instancia legal y convocatoria de masas se encuentra en peligro.
La IU debería ser en perspectiva el Frente Único, pero está igualmente desactivada por sus contradicciones internas o contiene en su seno la mas amplia representación política de la izquierda y la más vasta capacidad de convocatoria.
En ese sentido el espectro social que abarque IU debe comprender desde la alianza obrero-campesina, hasta la pequeña burguesía radical y reformista o patriótico-progresista. Para diferenciarse y asumir con mayor claridad la representación auténticamente popular no deben ingresar a IU fracciones burguesas. La representación política te ras fuerzas sociales en IU podría comprender (es éste un elemento variable que depende de actitudes políticas específicas) a 105 partidos M-L. PSR, Frenatraca, grupo Kausachum. Y en consecuencia no al APRA (Villanueva) u otros partidos burgueses o pequeño burgueses de conducta inconsecuente en la defensa de la democracia.
IU debe ser siempre para las masas la IZQUIERDA, lo contrario de la derecha la oposición a la burguesía, aún cuando se manifieste como socialismo intuitivo.
Izquierda Unida debe tratar de arrastrar bajo su accionar a amplios sectores sociales, pero claramente ubicados detrás de la izquierda, bajo su iniciativa y conducción, aunque el objetivo primario debe ser convocar y cohesiones al movimiento popular.
Es igualmente importante señalar que IU debe tener como columna vertebral a la UDP, en los términos arriba señalados y con un plan de acción común fortalecer a IU como Frente único.

3. El Eje Estratégico
Esta tercera línea de acción se define por integrar a los partidos que de manera general tienen coincidencias en lo programático, que pueden plasmarse en un proyecto de poder. Los problemas específicos del eje estratégico tienen que ver con la lucha armada, con la construcción del partido revolucionario, los aspectos de logística e infraestructura y la coordinación internacional, la implementación de una estrategia económica y una priorización regionalizada y territorial de acción revolucionaria.
Los avances en este terreno supone necesariamente la cristalización de un polo revolucionario que sistematice, ordene, dirija y desarrolle su hegemonía desde el punto de vista programático y de acción revolucionaria en este proceso unitario de mayor envergadura. Este polo revolucionarlo será constituido por la convergencia del PSR-ML-MIR-EM con el MIR (C).









PRIMERA CONFERENCIA NACIONAL CONJUNTA

JUNIO de 1980

"La unidad de la izquierda, siendo conveniente y hasta indispensable, sólo se logrará dentro de un proceso primero hay que saber quienes son los verdaderos revolucionarios, los verdaderos marxistas y ello sólo se puede conocer en la lucha. Por ello, la UNIDAD EN LA LUCHA ES EL PRIMER CRITERIO. Luego hay que tener en cuenta el problema de la hegemonía, que en última instancia garantiza la aplicación de una u otra línea política o militar. LA HEGEMONÍA ES CONSECUENCIA DEL PODER REAL. Debemos desarrollar el poder real en todos sus aspectos: Fuerza Armada,. fortaleza del partido, prestigio y control de las masas, factores materiales y relaciones internacionales"

Comandante Luis de la Puente Uceda.


LAS RESOLUCIONES DEL 1° DE MARZO
Sobre la lucha armada

La resolución sobre el reinicio de la lucha armada no fue más que el resultado de dos años de intensos debates y confrontaciones internas de proyectos estratégicos en el PSR-ML-MIR-EM. A diferencia de otras organizaciones aquí jamás se discutió puestos parlamentarios o concejalías. La polémica giró en torno a posiciones de cómo llegar al poder. En el camino se tuvo que derrotar a una fracción putchista que anhelaba "acelerar" el proceso revolucionario mediante un golpe de mano contando con supuestos aliados en el Ejército de tendencias velasquistas.
Asimismo en el debate y en el trabajo práctico se dejó atrás otra posición que tomando las masas como pretexto desarrolló una postura gremial espontaneísta con marcadas reminiscencias anarquistas que pretendía también un golpe de mano liderado por dirigentes gremiales. Esta resolución sobre la lucha armada no tuvo un trámite sosegado. Su consenso fue la culminación de una ardua controversia de posiciones que no negaban la violencia sino que también la reclamaban para sí dentro de sus peculiares visiones.



CONSIDERANDO:
1.- Que la actual situación económica mundial atraviesa por una de sus peores crisis sólo comparable al desastre económico de 1930 y cuya característica más saltante es que obedece a trastornos estructurales y no coyunturales.
2.- Que dicha crisis no será resuelta siquiera en el mediano plazo y ha incubado, además, un fenómeno nuevo, la stangflación, es decir que por primera vez en la historia del capitalismo aparece de manera simultánea y combinada la inflación con la recesión.
3.- Que esta crisis repercute con mayor fuerza en los países de la periferia, como América Latina y particularmente en el Perú, por el carácter dependiente de su formación económico social.
4.- Que el cambio de régimen de una dictadura militar a un gobierno civil no modifica los factores estructurales que han diseñado un período pre-revolucionario de carácter prolongado, sino más bien como se demuestra día a día, tiende a agravarlos.
5.- Que siendo en principio correcta la participación de la izquierda en las elecciones se ha producido sin embargo una desviación legalista y un abandono de la lucha de masas por una labor exclusivamente parlamentarista.
6.- Que el movimiento popular ha mantenido en esta última década un proceso de avances que han permitido el desarrollo de su conciencia política, mayores grados de organización y combatividad pero dentro de los marcos dominantes del economicismo, sin superar el gremialismo, y sin lograr que sus luchas tengan un norte político por carecer de una estrategia de poder.
7.- Que los intereses de la democracia formal esta vez representados por AP-PPC son históricamente incompatibles con las aspiraciones de las masas que ven progresivamente mermados su nivel de vida por las medidas políticas y económicas de cuño neoliberal, así como la represión contra el pueblo cuando se moviliza en demanda por sus justos derechos vulnerados. Y lo más grave es que se está cerrando los precarios canales de expresión política del pueblo.
8. Que están dadas las condiciones para el reinicio de la violencia revolucionaria.
POR LO TANTO:
1.- La organización en su conjunto asumirá a partir de este CC, como tarea central, principal, el desarrollo de la lucha armada, entendiendo este proceso como la estrategia de la guerra revolucionaria y la insurrección de todo el pueblo.
2.- En el proceso de construcción de la fuerza político-militar dependeremos exclusivamente de nuestro propio esfuerzo, afirmando nuestra independencia, así como llevando a la práctica el principio de "a combatir, se aprende combatiendo", "avanzando de lo simple a lo complejo" y organizando la violencia revolucionaria de las masas para derrotar a las clases dominantes y el imperialismo en camino hacia la liberación nacional y social.
La Comisión Política
1 de Marzo de 1982



Sobre el nombre

Cuando se aprobó el paso a la lucha armada surgió el interrogante del nombre. Obviamente la nominación PSR-ML-MIR-EM era transitoria y había llegado el momento de su archivamiento. Un sector opinaba con fuerza por el MIR, teniendo en cuenta que en nuestras filas militaban compañeros que estuvieron al lado del Comandante General Luis De la Puente y de Guillemo Lobatón, asimismo jóvenes que se habían incorporado a la política siguiendo el ejemplo, la mística y la simbología mirista. Pero fue precisamente un combatiente del 65, un guerrillero que estuvo en las acciones del centro, en la guerrilla 'Túpac Amaru", comandadas por Lobatón y Máximo Velando, quien dio una hermosa demostración de sencillez y desprendimiento. Antonio Meza Bravo, campesino que estuvo preso cinco años por ser guerrillero del MIR, fue quien más firmemente sostuvo el por qué del nuevo nombre. Recordamos incluso cuando en una parte de su intervención deploró la utilización, que él consideraba vejatorias, de las siglas y las imágenes de los comandantes en campañas electorales. Meza, que siempre fue tan cuidadoso, no vaciló en decir que ese nombre estaba siendo prostituido por quienes nada o muy poco tuvieron que ver con el MIR-histórico. Fue quien más ardorosamente opinó porque la nueva organización se llamara MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO TUPAC AMARU (MRTA).

CONSIDERANDO:

1.- Que el PSR-ML-MIR-EM ha sido una organización producto de la unidad que en su desarrollo no se ha diferenciado de otras agrupaciones de izquierda en cuanto a sus logros restringidos como a sus limitaciones en su intento por construir una vanguardia política.
2.- Que el PSR-ML-MIR-EM sintetiza años de trabajo en lo teórico y práctico, así como en experiencia, frustraciones y decisión por alumbrar un instrumento para la revolución.
3.- Que nuestra organización, así como su nombre y respectivas siglas, (PSR-ML-MIR-EM), han correspondido a una determinada fase en el proceso inevitable de cambios y modificaciones en la estructura partidaria en lo político y en lo orgánico.
4.- Que. en arreglo a los nuevos acuerdos de este Comité Central que determinan el ingreso a la lucha armada de toda la organización al término de este evento, constatamos que el PSR-ML-MIR-EM cumplió su rol y que para las nuevas tareas se requiere una nueva estructura así como un nuevo nombre.
5.- Que la nueva estructura se forjará a partir de la actual organización cambiando los métodos de acción política, incorporando la lucha armada en su construcción.
6.- Que el nuevo nombre deberá expresar no sólo la nueva mentalidad producto de los acuerdos de este certamen, sino también la continuidad histórica de la lucha milenaria del pueblo peruano contra la opresión y la injusticia.



SE RESUELVE:

1. A partir de la fecha se abandonan las siglas de PSR-ML-MIR-EM.
2. La nueva organización se llamará MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO TUPAC AMARU.
3.- Se guardará en reserva dicho nombre hasta que a nueva estructura partidaria esté en condiciones de respaldar al MRTA con las armas en la mano.
La Comisión Política.
1 de marzo de 1982.















EL MRTA INICIA LA GUERRA REVOLUCIONARIA

El contenido del siguiente material ha sido modificado por el Editor de acuerdo a criterios éticos.
Solo han sido respetados los datos cronológicos extraídos del arbitrario informe de la CVR.
(Ver documento ?Validéz de la Comisión de la Verdad en Perú? en este mismo trabajo.)

A inicios de 1982 el MRTA ya había definido un plan estratégico que contemplaba dos fases: una primera, de acumulación de fuerzas clandestinas recuperaciones económicas y de armas, la realización de escuelas de homogeneización político-militar y el traslado de sus militantes a diversas zonas del país. Y, una segunda fase, de propaganda armada previa al inicio de las acciones guerrillera.
La fase de acumulación de fuerzas se inició poco después de celebrado el Comité Central con la realización de una escuela político-militar, donde se instruyó a todos los militantes en el manejo de armas y tácticas militares. Con esta preparación militar básica, los emerretistas realizaron algunas expropiaciones y desarmes, a la vez que en esos días, sorprendieron con explosivos al Instituto Británico, manifestando de esa manera su solidaridad con Argentina que se encontraba en guerra con Gran Bretaña por la posesión de las islas conocidas como Las Malvinas.
El 31 de mayo de 1982, cinco miembros del MRTA, entre los que participaban Víctor Polay Campos y Jorge Talledo Feria, atracaron un banco en el distrito de La Victoria. Cuando dos de los militantes emerretistas intentaban inmovilizar al policía que resguardaba el banco, éste disparó su metralleta. Una de las balas rebotó en el piso e hirió mortalmente a Talledo Feria, primer emerretista, miembro del Comité Central, muerto en acción.
El dinero y las armas conseguidas mediante diversas recuperaciones, le permitió al MRTA desarrollar una serie de escuelas político ? militares en la ciudad de Lima y realizar algunas acciones militares como el ataque con explosivos contra la casa de marines norteamericanos en Lima el 16 de noviembre de 1983, como protesta contra la invasión norteamericana en Grenada.
Al mismo tiempo, la dirigencia emerretista acordó iniciar el trabajo de masas, consistente en la construcción de un movimiento de masas que se incorpore al proceso de guerra revolucionaria, destinando a siete emerretistas para cumplir dicha tarea en septiembre de 1983.
El 13 de noviembre de ese año, se realizaron las elecciones municipales en todo el país, ganando el candidato de IU, Alfonso Barrantes Lingán, la alcaldía de Lima. Su victoria provocó una serie de expectativas no sólo entre sus electores -sobre todo de los sectores populares-, sino también entre las filas de los partidos y organizaciones políticas integrantes de IU. Para el MRTA, la elección de Barrantes, significó, de un lado, el triunfo de la oposición, y de otro, el predominio de una posición reformista en la izquierda. ?Luego de las elecciones, la dirección de IU robustece en los hechos su proyecto reformista. Se profundiza el predominio por privilegiar la lucha legal y es más claro ahora que lo fundamental se circunscribirá a las exigencias parlamentarias y las concejalías (?) Queda igualmente claro que IU no se forjará como un frente revolucionario. Su contenido es básicamente electoral. Y se ha comprobado que sólo para las elecciones se reactiva" (MRTA 1990: 56).





Despliegue de la Guerra Revolucionaria y unificación con el MIR Voz Rebelde (1984 -1986)

En enero de 1984, se llevó a cabo el I Comité Central del MRTA en Lima. Su análisis de la situación política nacional concluía que el país atravesaba una profunda crisis política, económica y social; provocada, por la creciente actividad guerrillera del PCP-SL y la respuesta contrainsurgente. Esto último, según Polay Campos, los motivo a levantar una alternativa frente a Sendero Luminoso, que estaba imprimiendo un discurso, una propuesta que llevaba a la derrota.
Hasta entonces el MRTA sólo había registrado acciones en las ciudades de Lima y de Huancayo (capital del departamento de Junín) aunque sin reconocer su autoría. Por tanto, la dirección revolucionaria acordó, en primer lugar, el desarrollo de acciones guerrilleras urbanas en las ciudades más importantes del país y el inicio de la formación del Ejército Guerrillero en el campo. En segundo lugar, dispuso iniciar la fase de propaganda armada, con el objetivo de hacer conocido al MRTA.
En esta etapa, el MRTA buscó denunciar la política económica del gobierno y mostrar al pueblo la necesidad de emprender la guerra revolucionaria como "único camino (?) para la solución de fondo de la explotación y la opresión" (MRTA 1990: 61).
De este modo, el 22 de enero de 1984, en Lima, un grupo de emerretistas emboscó el puesto policial del distrito de Villa El Salvador señalando que esta acción respondía a una decidida respuesta militar ante el abuso permanente, la agresión sistemática y los asesinatos que las fuerzas policiales y sus hienas, los Sinchis, cometen a diario contra las demandas populares. Los medios periodísticos de la época dieron una amplia cobertura a la aparición de una nueva organización armada. El 26 de marzo, otra acción similar se ejecutó en la casa de Carlos Rodríguez Pastor, Ministro de Economía de aquel entonces. Asimismo, los emerretistas tomaron algunas radioemisoras para propalar sus propuestas de acciones y consignas políticas.
A la par de estas acciones, el trabajo proselitistas se organizó en torno a la realización de una serie de eventos políticos y culturales públicos y el uso de espacios cedidos en El diario de Marka. De esta manera, el MRTA logró expandir su influencia en fábricas y barrios populares de Lima. En tanto, en Junín, su presencia comenzó a sentirse en la Universidad Nacional del Centro del Perú y en algunos barrios de Huancayo y de Jauja. En ese contexto, un grupo importante de militantes del PCP ? Mayoría ingresó a sus filas.
De otro lado, con el fin de iniciar la organización de su primera columna armada, el MRTA eligió al departamento del Cuzco. Esta elección obedeció a su posición geopolítica, cerca de la frontera, la presencia de un alto porcentaje de campesinos empobrecidos y analfabetos, la tradición de organización y lucha del campesinado cuzqueño y la existencia de importantes sectores de campesinos organizados en la Confederación Nacional Agraria (CNA) y en la Confederación de Campesinos del Perú (CCP), y sobre todo por su trascendencia histórica, es decir, por haber sido el centro de la civilización inca y sus connotaciones particulares porque Túpac Amaru procedía de esta zona, y fue también en esta zona, Tinta, donde se alzó en armas contra los españoles.
Desde fines de 1983, unos veinte emerretistas habían sido trasladados a la provincia de Paucartambo (departamento del Cuzco) donde instalaron su campamento principal y establecieron dos lugares de tránsito. Sin embargo, el 27 de noviembre de 1984, nueve de ellos fueron detenidos por la policía, sacándoles fusiles de guerra, gran cantidad de municiones y uniformes. Para el MRTA, ese sería un durísimo golpe como consecuencia del "liberalismo, la superficialidad y el desorden con que trabajaban" sus militantes (MRTA 1990: 45).
Esta captura no fue dada a conocer por la policía de inmediato, por lo que ante el temor de que los desaparecieran, el MRTA secuestró a Vicky Peláez y a un camarógrafo del noticiero "90 Segundos" el 8 de diciembre en horas de la mañana, a fin de denunciar públicamente la detención de sus militantes, buscando así preservar su integridad. El comunicado leído por un Víctor Polay encapuchado no fue transmitido por Canal 2 debido a la presión del gobierno. Sin embargo, los directivos del canal, autorizaron su difusión en horas de la noche. Poco después, la periodista y su camarógrafo fueron liberados.
Desde 1984, en Lima, el MRTA había dividido a sus militantes en grupos de autodefensa y milicias urbanas, encargando a éstas la ejecución de acciones revolucionarias en la ciudad. Además se había contemplado la creación de fuerzas especiales en sus zonas de operaciones como otro elemento importante de su estructura militar. Posteriormente, en febrero de 1985, el MRTA realizó su II Comité Central en el que reafirmó la percepción de encontrarse en un período pre-revolucionario. En este contexto, la IU venía conduciendo la gestión municipal en la alcaldía de Lima y en otras municipalidades provinciales y distritales. Asimismo, el Partido Unificado Mariateguista (PUM), consecuencia de la fusión en 1984 del MIR Confluencia, Vanguardia Revolucionaria y el PCR Trinchera Roja, se había convertido en una de las más importantes organizaciones de IU, con una presencia destacada en los movimientos sindicales, mineros, campesinos y barriales. El PUM a pesar de que poseía un discurso radicalizado, no tenía en esta coyuntura la posición de plegarse a la lucha armada en el corto plazo.
Hasta ese momento, la conducción del MRTA sostenía que con acciones políticas y militares habían abierto un nuevo espacio revolucionario dentro del campo popular y en la escena política nacional. Para el MRTA, tanto IU como el PCP-SL formaban parte del mismo campo popular, aunque mantenía discrepancias con ambos. El MRTA no se asumía como un proyecto político ? militar alternativo y excluyente de las organizaciones y partidos políticos de izquierda; por el contrario, siempre afirmó que era imprescindible contar con la más amplia unidad de las fuerzas populares como garantía para el triunfo de la revolución en el país. Estas afirmaciones estaban contenidas desde tiempo atrás en sus documentos iniciales.
En cuanto a la definición de la estrategia de Guerra Revolucionaria del Pueblo o GRP, un primer esbozo fue formulado en el documento "El MRTA y la revolución peruana", publicado en mayo de 1985:

[la guerra es la] práctica de la política a través de otros medios, concretamente en el uso de la violencia revolucionaria; teniendo en cuenta que se han agotado de manera fundamental los medios legales de lucha en la búsqueda de satisfacer las necesidades esenciales del pueblo trabajador (?) la democracia formal se ha convertido en un círculo vicioso que envuelve y arrastra en su dinámica al conjunto de los partidos burgueses y reformistas perpetuando indefinidamente la explotación imperialista y la opresión de las masas populares (MRTA 1990: 75).

El objetivo principal de esta estrategia es "la conquista del poder político (...) que se alcanzará en un proceso más o menos prolongado de guerra revolucionaria" (MRTA 1990: 75). Teóricamente la estrategia del MRTA ?adquirirá diversas formas de acuerdo a la agudización de la lucha de clases en el país, y a las etapas propias de este tipo de guerra, surgidas acorde a la particular realidad nacional" (1990: 75). De manera general, en los inicios de la GRP se pretendía la acumulación y desarrollo de fuerzas revolucionarias, ideológicas, políticas y militares y en ese sentido, su trabajo se encontraría enfocado a la construcción de una organización de vanguardia que sea capaz de fundirse con las masas trabajadoras y orientar sus luchas en la perspectiva general de la lucha por el poder, así como dirigir la lucha armada e ir incorporando a la misma a las masas del pueblo trabajador.
Con el fin de alcanzar los objetivos trazados, el MRTA prestó particular atención a las tareas de prensa y difusión. Al respecto acordaron publicar un vocero con el nombre de "Venceremos" e implementar una radioemisora clandestina de nombre "4 de Noviembre", en alusión a la fecha del levantamiento de Túpac Amaru contra el orden colonial español en 1780. El primer número de su boletín apareció en abril y al mes siguiente, la señal de la radioemisora emerretista salió al aire interfiriendo la transmisión televisiva del Canal 5 en algunos distritos de Lima.
Por último, en el contexto electoral de abril de 1985, el MRTA propuso una plataforma de lucha mínima, que se resumió en el rompimiento con el Fondo Monetario Internacional, el aumento del sueldo mínimo vital, la amnistía para todos los presos políticos y el cese de los estados de emergencia. Asimismo, llamó al electorado a votar viciado en las elecciones presidenciales. Estas propuestas fueron acompañadas de acciones como el ataque a la casa del entonces Ministro de Trabajo, Joaquín Leguía y la colocación de explosivos en los locales de la firma Kentucky Fried Chicken, en marzo de 1985 en Lima.
En los meses siguientes, el MRTA efectuó una serie de acciones milicianas y de comando. Las unidades milicianas realizaban acciones de propaganda armada, agitación y acciones iniciales de hostigamiento a las fuerzas represivas y servirán de fuerza auxiliar a la fuerza militar, desarrollando trabajos de inteligencia, acciones de apoyo a los operativos de comando y a los frentes de guerrilla en el campo. Los comandos eran unidades militares, cuya línea de trabajo era el enfrentamiento directo con el enemigo. Los comandos se dedicaban exclusivamente a la actividad militar. Las primeras realizaron acciones contra las empresas prestadoras de servicios de agua y energía eléctrica, además de innumerables repartos de volantes, pintadas de consignas combativas, mítines relámpagos, colocación de banderas y tomas de radioemisoras, colegios, mercados y barrios populares. En tanto, los comandos emerretistas ejecutaron la recuperación y expropiación de armas de armerías ubicadas en Lima o los asaltos a camiones repletos de productos de primera necesidad.
En el mes de junio de 1985, en conmemoración del inicio de la acción guerrillera del MIR de De la Puente Uceda, el MRTA efectuó varias acciones en la ciudad de Chiclayo (departamento de Lambayeque), Chimbote (departamento de Ancash), Huancayo (departamento de Junín) y Lima. Hasta ese momento, los emerretistas habían logrado consolidar una estructura militar, con un costo mínimo de militantes caídos y una serie de acciones realizadas en Lima y otras ciudades de la costa y sierra central del país. Entonces se considerará que la fase de propaganda armada se había cumplido exitosamente y podían pasar a la fase de hostigamiento con características más propiamente de guerrilla.
Dos acciones realizadas en Lima marcaron el inicio de la fase de hostigamiento. El 12 de julio, siete puestos policiales, ubicados en diferentes distritos de Lima, fueron atracados en forma simultánea; y el 25 de julio, un coche bomba fue colocado en el Ministerio del Interior, sin ocasionar víctimas. Esta fue la primera vez que se hizo uso de esta modalidad.
Desde enero de 1984 hasta mediados de 1985, el MRTA afianzó su organización y logró, mediante sus acciones, una mayor presencia en los medios de comunicación, convirtiéndose en un actor más en el conflicto armado interno. En cuanto a los integrantes de sus comandos se acordó que éstos se fueran especializando y vivieran en casas operativas o bases. El uso de bases o casas de seguridad fue otra de las características del MRTA que mantuvo a lo largo de la GRP. En estas bases se solían acumular para operaciones armas de guerra y dinero en efectivo, asi como material teórico político-militar. A fines de noviembre de 1995 la caída de una de esas bases en el distrito de La Molina, en Lima, tendrá grandes repercusiones ya que es ahí donde detendrán a Miguel Rincón Rincón, uno de los últimos comandantes en libertad del MRTA.
Por otra parte el trabajo del MRTA en los frentes de masas estudiantiles, barriales y populares obtenía algunos avances gracias a la influencia alcanzada por el Movimiento Pueblo en Marcha ?organización política en la que el MRTA había intervenido activamente-. Así, en las Universidades de San Marcos e Ingeniería iban generando legitimidad en sectores estudiantiles; mientras que en algunos barrios populares de las ciudades de Lima y Huancayo, su labor proselitista se intensificaba.
Sin embargo, luego de las elecciones presidenciales de abril de 1985 donde resultó electo Alan García Pérez del APRA, la Dirección del MRTA suspendió las acciones militares contra el gobierno entrante, al considerar que ?el pueblo había depositado mayoritariamente su esperanza en el partido aprista de un cambio radical de su situación? y por tal razón "se muestran expectantes por lo que puedan hacer" los apristas en el poder (MRTA 1990: 95). Esta medida sorprendió a propios y extraños. En una concurrida conferencia de prensa clandestina, Victor Polay Campos, a nombre del Comité Ejecutivo Nacional, instancia de dirección emerretista, leyó un pronunciamiento donde se señalaban las razones por las cuales tomaban aquella decisión. Interrogado por un periodista acerca de la virtual tregua al gobierno de Alan García, Polay Campos respondió:

Se puede denominar tregua cuando existe un acuerdo de las dos partes. Lo que nosotros estamos haciendo es suspender toda acción militar contra el gobierno y contra el partido aprista, no vamos a realizar acciones militares contra ellos. Pero nos reservamos el derecho de hacer acciones político ? militares contra el imperialismo, contra las fuerzas represivas cuando atacan al pueblo y contra las empresas que medran con el hambre del pueblo. Nosotros no podemos declarar ninguna tregua hasta que no se sepa con claridad cual es el futuro del país (MRTA 1990: 96).

Como recuerda Miguel Rincón Rincón: "la dirección del MRTA consideró [una decisión] correcta otorgar una tregua al gobierno, era una demostración de flexibilidad y disposición de diálogo para encontrar salidas a nuestra patria y evitar el baño de sangre; la respuesta fue negativa, la guerra sucia continuó y se fue agravando" (2002: 14).
Esta medida fue acompañada del pedido de diálogo con el gobierno, previo cumplimiento de un mínimo de condiciones como la liberación de todos los prisioneros políticos en el país, la conformación de la Comisión de Paz y el establecimiento de una base mínima de justicia. Los emerretistas consideraban que habían dado el primer paso para el posible diálogo y esperaban que fuese respondido por una medida concreta: amnistía, la liberación de todos los presos políticos, ?porque el APRA tiene una gran responsabilidad frente a su pasado" (MRTA 1990: 98).
Con la suspensión de acciones militares, la dirigencia emerretista intenta ganarse las simpatías de la población que votó tanto por el APRA como por IU y de la militancia de ambas organizaciones políticas. Asimismo busca diferenciarse en los hechos, del PCP-SL y consolidar su presencia política a nivel nacional, presentándose como una organización alzada en armas que tomaba la iniciativa en el plano político con una actitud de dialogo. Sin embargo, en el corto plazo, mas precisamente a partir de agosto, la ejecución de acciones contra blancos imperialistas, fuerzas represivas del Estado y contra las grandes empresas profundizaron la inestabilidad y la crisis de poder del joven gobierno aprista.
En tanto, en la militancia del MRTA, esta suspensión unilateral provocó cierto desconcierto, y cuestionamientos hacia el interior de la organización, lo que devendrá en el retiro de no pocos de sus militantes. Para algunos dirigentes regionales emerretistas, la medida apareció como una decisión tomada sólo por la dirigencia nacional. "Un día salen y dicen: 'vamos a darle tregua'. ¿Pero cómo?, ¿cuándo hemos hablado?. Además, forjados en una larga historia de anti-aprismo, eso nos supo a chicharrón de sebo. Defender lo indefendible, pelearnos, luchar, volver a convencer [a los militantes y simpatizantes] y apelar a la convicción revolucionaria más que al hecho político real".(Entrevista realizada al Comandante Mateo en Agosto del 2003 por la CVR)
En Huancayo, algunos emerretistas se pasaron a las filas del PCP-SL, al que divisaban con una línea política más definida en cuanto a la acción consecuente.
La suspensión de acciones permitió al MRTA reiniciar sus exploraciones con el fin de ubicar una zona rural donde asentar una futura columna guerrillera. Asimismo, con la finalidad de que sus militantes adquirieran experiencia, enviaron a fines de 1985 a un grupo de militantes a Colombia, lo que a su vez, resultaba un apoyo al Movimiento 19 de Abril (M-19), que había perdido más de un centenar de sus militantes durante el asalto al Palacio de Justicia colombiano el 6 de noviembre de 1985.
Este contingente emerretista, junto a los militantes de la organización Alfaro Vive ¡Carajo! del Ecuador y del M 19, formaron el Batallón América en 1986 y participaron en acciones guerrilleras contra las fuerzas represivas del Estado colombiano. Finalmente, en el ámbito nacional, el MRTA, buscó intensificar sus relaciones con los partidos y organizaciones de izquierda bajo la perspectiva de sumar esfuerzos a su proyecto.
Así durante noviembre, una serie de acciones de propaganda, conmemorando un aniversario más del levantamiento de Túpac Amaru, se efectuaron en las ciudades de Lima, Huancayo, Chiclayo, Chimbote y Cuzco. El 5 de noviembre en Lima, los emerretistas atracaron el puesto policial de Playa Rímac en una acción de ajusticiamiento contra los policías que desalojaron en forma violenta a miles de pobladores que vivían en terrenos del ex fundo Garagay. El 6 de noviembre un comando lanzó una acción con cargas explosivas en el Casino de Oficiales de la Guardia Republicana como escarmiento contra sus efectivos que habían reprimido un motín de internos del PCP-SL en el penal Lurigancho con el saldo de más de 30 personas muertas, hecho ocurrido el 4 de octubre. Por último, en diciembre, los emerretistas organizaron repartos populares en barrios pobres de Lima, distribuyendo productos de primera necesidad expropiados a camiones repartidores de importantes firmas comerciales.
Entre el 9 y 14 de febrero de 1986, el MRTA realizó su III Comité Central en Lima, con el fin de evaluar el cumplimiento de sus metas y objetivos durante 1985. Se reunieron los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional, el Comité Central y los responsables de las diversas estructuras políticas y militares emerretistas. El balance que saldrá será de caracter positivo, al considerar que se había conquistado un espacio político importante en la escena nacional y aún internacional. Igualmente, hasta ese momento, pese a su importante presencia en los medios masivos de comunicación, el MRTA no había logrado influir incisivamente como se lo había planteado, en importantes movimientos sindicales, campesinos, barriales, estudiantiles o populares (los cuales se encontraban hegemonizados hasta el momento por los partidos de la izquierda legalista, agrupados en IU).
En el III Comité Central, los dirigentes emerretistas señalaron también algunos errores estratégicos, como la campaña para que el electorado anulara su voto en las elecciones presidenciales; en esta ocasión consideraron que lo correcto hubiera sido pedir que se votase por la oposición representada por IU. Por otro lado, se señaló que muchos responsables de sus instancias organizativas carecían de una adecuada formación política e ideológica y de la experiencia necesaria para ejercer tales responsabilidades, generándoles una serie de problemas. Para subsanar esta deficiencia, los dirigentes emerretistas acordaron prestar particular atención a la formación de sus militantes. Sin embargo este punto no se pudo lograr consistentemente a largo plazo. Con el transcurso del tiempo, el importante incremento de militantes, la extensión de su presencia en el territorio nacional, las sucesivas caídas de importantes miembros comandantes, la falta de dirigentes y cuadros políticos con experiencia y formación política e ideológica se fue agudizando significativamente.
La Comandancia también realizó un balance del desempeño del gobierno de Alan García hasta ese momento. Según su perspectiva, García no había dado muestras palpables de llevar a la práctica sus ofrecimientos electorales, ni mucho menos luchar frontalmente contra los monopolios, ni acabar con la violación de los derechos humanos. Por el contrario, se consideraba que el gobierno aprista se deslizaba por una pendiente atravesada por múltiples concesiones al imperialismo, a las clases dominantes nativas y a las FF. AA. dando la preocupante impresión que el gobierno no es capaz de avanzar por las sendas del cambio, a pesar del amplio respaldo de las masas populares.
En una coyuntura como esta, el MRTA se propuso convocar a todas las fuerzas que conformaban el campo popular (organizaciones sindicales, gremiales, asociativas de los sectores populares, IU y al PCP-SL) y a los sectores consecuentemente populares del APRA y las FF. AA. e incluso de la Iglesia Católica, para exigir al gobierno de García que optase entre los monopolios y el pueblo.
Posterior a la realización de su III Comité, el MRTA continuó con sus acciones especialmente en las ciudades de Lima, Huancayo y Chiclayo. El 21 de abril de 1986 en solidaridad con Libia, que había sido bombardeada por Estados Unidos, colocarán un coche bomba en la residencia del embajador norteamericano. Y, en homenaje al inicio de las guerrillas del MIR en 1965, realizaron dos acciones importantes en Lima, la primera llevada a cabo el 9 de junio en la plaza de Villa María del Perpetuo Socorro (ubicada en la margen izquierda del río Rímac), donde los emerretistas convocaron un mitin y repartieron entre la población alimentos expropiados a dos camiones distribuidores. La segunda acción, consistió en el incendio de uno de los ambientes del Casino de Policía en el centro de Lima, realizado por un comando que, al retirarse, sufrirá una baja en la operación.
Pocos días después, el 18 y el 19 de junio, los militantes del PCP-SL se amotinaron en tres penales: El Frontón, Lurigancho y Santa Mónica aprovechando la cobertura de los medios de comunicación al congreso de la Internacional Socialista que se realizaba en Lima. El gobierno de Alan García encargó la ?resolución? del conflicto a las Fuerzas Armadas con un saldo de 244 personas asesinadas. Casi de inmediato, comandos emerretistas tomaron las agencias ANSA, France Press, Reuters y DPA y propalaron un comunicado condenando estos sucesos.
El 7 de agosto, la Dirección Nacional del MRTA realizó una segunda conferencia de prensa en Lima. El Comandante ?Rolando? encapuchado (Victor Polay Campos), como Secretario General, anunciaba a los periodistas reunidos el fin de la suspensión de acciones político - militares contra el gobierno aprista. Las razones formuladas para sustentar aquella decisión fueron varias. Entre ellas, la inconsecuencia a la hora de pagar la deuda externa (Alan García había ofrecido pagar no más del 10% del total de exportaciones del país, pero terminó pagando el 35%.); los beneficios concedidos a la empresa petrolera OXY, la importación excesiva de productos agrícolas que perjudicaba al agro nacional; el clientelismo político encarnado en el Programa de Ayuda al Ingreso Temporal (PAIT), cuyos trabajadores eran utilizados como fuerza de choque oficial para enfrentar las movilizaciones sindicales; la flexibilización de la estabilidad laboral en el sector privado y la aplicación de un programa económico que creaba la ilusión de un crecimiento económico, pero sin un sustento real en la producción; por último, la creciente violación de los derechos humanos, graficado en el debelamiento del motín de los presos del PCP-SL, el descubrimiento de varias fosas comunes, y la impunidad de los que cometían tales violaciones.
Durante la conferencia de prensa, un periodista preguntó al vocero del MRTA: "¿ en qué queda la tregua que habían Uds. formulado formalmente hace un año con respecto al gobierno aprista? ¿Qué pasa con la relación entre el MRTA y el APRA de aquí en adelante?", interrogantes que fueron respondidos de la siguiente manera por Polay:

En aquella oportunidad entendíamos que las masas habían votado en las calles, en los paros, en las movilizaciones, en las luchas y también en las urnas, por el cambio; habían votado por un gobierno que levantaba las banderas nacionalistas, democráticas y populares (?) habiendo transcurrido un año de gobierno de Alan García, consideramos que este mandato popular, este mandato de la nación, ha sido defraudado, ha sido traicionado por este gobierno. Las banderas y las propuestas por las que el pueblo votó han sido defraudadas (?) este cambio no se ha producido, por lo tanto el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, a partir del día de hoy, considera al gobierno del señor Alan García como un enemigo del pueblo" (MRTA 1990: 105).

El inicio de las hostilidades iba acompañado con el planteamiento de la formación de un Frente por la democracia, la justicia y la paz" (nunca se llegará a consolidar) que convocara a demócratas, patriotas, progresistas, sectores populares del APRA, de IU, de las organizaciones alzadas en armas con el objetivo de enfrentar y derrotar a la militarización del régimen, entendida ésta como la presencia cada vez más importante de las Fuerzas Armadas en la lucha contrainsurgente y en la vida política nacional. Un acto simbólico que anunciaba el inicio de las acciones militares contra el gobierno aprista fue el lanzamiento de una granada contra uno de los balcones de Palacio de Gobierno, donde Alan García de manera habitual hacía sus apariciones públicas para anunciar alguna medida gubernamental.
Al mes siguiente, el 6 y 7 de setiembre de 1986, se realizó el II Encuentro preparatorio de la Asamblea Nacional Popular (ANP) en Chiclayo. Casi todos los partidos políticos de izquierda agrupados en IU y otros fuera de ella, la Unidad Democrática Popular (formalmente, la UDP se disolvió en 1984, cuando tres de sus partidos integrantes: Vanguardia Revolucionaria, MIR Confluencia y PCR Trinchera Roja fundaron el PUM; sin embargo, el MIR Voz Rebelde, que se había separado del MIR Confluencia en 1983, junto a otras pequeñas organizaciones, se apropió del membrete de la UDP) y el Movimiento Pueblo en Marcha, además de las más importantes organizaciones gremiales y sindicales del país impulsaban la conformación de la ANP como parte de una estrategia política de largo plazo tendiente a la construcción del poder popular. Tanto el I Encuentro preparatorio, realizado en Lima, como el II Encuentro preparatorio, organizado en Chiclayo, fueron escenarios en los cuales el MRTA, mediante las organizaciones en las que tenía influencia, mostró sus avances y relaciones con otras fuerzas del campo popular. Con respecto a la profunda relación que se había entablado entre el MRTA y el MIR-VR, durante los primeros días de diciembre tendrá lugar el I Comité Central Unitario y el 9 de diciembre de 1986, fecha en que se conmemoraba un aniversario más de la batalla de Ayacucho, ambas organizaciones anunciarán su unidad.

?En nuestras bases y en nuestros dirigentes ha primado la madurez y la lucidez estratégica para que la unidad se base en los principios, en el objetivo socialista y en la inevitabilidad de la lucha armada. (?) hemos decidido lo siguiente: unificar totalmente a partir de la fecha nuestras dos organizaciones, procediendo a integrar los mandos, combatientes, estructuras y armamento (MRTA 1990: 118)?.*

* Para Alberto Gálvez Olaechea, el MRTA buscaba integrar nacionalismo y socialismo en un solo proceso que, enraizado en la historia, reinvindicara el pueblo indígena, afirmara la identidad plural y definiera un proyecto nacional orientado al socialismo, y formular y llevar a la práctica una propuesta de democracia directa, alternativa y contrapuesta a la democracia liberal representativa ya que consideraban a esta última insuficiente.
El MIR VR aportaba al MRTA su trabajo político en la zona norte del país, en los departamentos de San Martín, Lambayeque, Ancash y La Libertad; además de una vasta experiencia política y una inicial experiencia militar con los Comandos Revolucionarios del Pueblo (CRP) que, desde 1985, desarrollaba acciones de propaganda armada en Lima y en algunas ciudades del norte del país.
De acuerdo a Simon, ambas fuerzas guerrilleras se complementaban: "mientras que el MRTA tenía un mayor desarrollo político-militar, el MIR poseía una mayor fuerza política. Esta complementación, no sin contradicciones, fue importante dentro de la acumulación de fuerzas integral ? ideológicas, políticas, sociales y militares - que plantean los tupacamaros" (1988: 113). La perspectiva de Alberto Gálvez Olaechea es similar: "el MRTA era un núcleo más pequeño pero compacto y dinámico, con un mayor desarrollo militar; el MIR (VR), por su lado, tenía una mayor presencia nacional y una mayor inserción social. Éramos de cierta forma complementarios, los espacios en que nos movíamos eran los mismos, nuestras raíces las mismas y nuestras perspectivas convergentes" (2003: 26). Las contradicciones de esta reunión estuvieron referidas al nombre de la nueva organización y a la designación del dirigente máximo del movimiento. Finalmente, los dirigentes del MIR VR aceptaron que el nombre fuera el del MRTA y el cargo de Secretario General lo asumiera Víctor Polay Campos, el Comandante ?Rolando?. "Este fue un 'sapo difícil de tragar' en el MIR, y de hecho provocó distanciamientos y rupturas" entre sus propias filas, puntualiza Gálvez Olaechea (2003: 32).



Acciones armadas revolucionarias y reacción militar en Juanjui y Molinos (1986 -1989)

En la búsqueda de una zona donde asentar su fuerza militar: el autodenominado Ejército Popular Tupacamarista (el MRTA en armas) había comenzado a intervenir en el distrito de Pariahuanca (provincia de Huancayo, departamento de Junín), realizando acciones de vínculo con los pobladores; creando así su base social. Este trabajo fue impulsado inicialmente por seis emerretistas. La otra zona probable, se ubicaba en Tocache (provincia de Tocache, departamento de San Martín), donde desde mediados de 1986, un núcleo pequeño de militantes del MRTA inició su trabajo de vinculación realizando escuelas político ? militares. En ambos distritos, el accionar del MRTA se vio reforzado con la incorporación de los emerretistas que fueron regresando de Colombia.
En Tocache, también actuaba el PCP-SL. En tanto, el trabajo desplegado por los emerretistas les había permitido organizar a los pobladores en el Frente de Defensa de los Intereses del Pueblo (FEDIP) y en rondas campesinas. En los días previos a la conformación del Frente, militantes del PCP-SL habían robado armas que portaban algunos militantes de comando del MRTA. Para evitar que los enfrentamientos cobraran víctimas, los emerretistas buscaron dialogar con los mandos del PCP-SL de la zona. ?Francisco? recuerda que les dijeron a los mandos del PCP-SL: "estamos en el mismo camino. Ustedes están por acá, nosotros por acá, pero al final vamos conociéndonos (?) seguramente en el proceso de la guerra, en el transcurso de los años, tendremos que unirnos, eso va a depender de nuestros dirigentes".
Sin embargo, los militantes del PCP-SL señalaron a los emerretistas que aquella unidad no se produciría y que la única posibilidad de que luchen por la revolución era incorporándose al Partido Comunista del Perú. A pesar de sus diferencias, los militantes del PCP-SL acordaron que no atacarían a los emerretistas y que respetarían el territorio en el cual cada organización actuaba. Así, de Tocache a Tarapoto (provincia de San Martín) quedaba bajo la influencia del MRTA y de Tocache a Tingo María quedaba en manos del PCP-SL. Días después de este acuerdo, un grupo de militantes del PCP-SL asesinó a un emerretista; en respuesta, el MRTA atacó a "Vampiro", un narcotraficante que apoyaba al PCP-SL en la zona. Por último, cuando los emerretistas pretendían tomar Tocache fueron emboscado por los integrantes del PCP-SL.
Posteriormente, en marzo de 1987, la Dirección Nacional del MRTA publicó un documento en el cual se señaló que la crisis social, política y económica se agudizaba y que el país marchaba a una guerra civil. Bajo este diagnóstico, decidieron incrementar sus esfuerzos por formar su fuerza militar e invocar a sectores radicales de IU para construir un Movimiento Político Revolucionario (MPR) que permitiese convocar al pueblo y conducirlo. Por último, los dirigentes emerretistas se ratificaban en la creación de un frente por la justicia social, la democracia popular, la soberanía nacional y la paz. "Esta es nuestra tarea política central en el período. Es la respuesta a la política aprista y a sus intentos de aislar y destruir a las organizaciones alzadas en armas" (MRTA 1987: 8).
En cuanto a la izquierda, se percibía las primeras señales de la radicalización de algunos sectores de militantes del PCP-Patria Roja, del PCP Unidad y del PUM, partidos integrantes de IU. Aquí es necesario recordar que en mayo de 1987, el PCP Unidad había realizado su IX Congreso Nacional donde se había producido una importante renovación de su dirigencia y las posiciones radicales se habían expresado abiertamente. Así mismo desde mucho tiempo atrás, en San Martín -sobre todo en la zona norte-el MIR VR había desarrollado un trabajo de base organizativo entre los integrantes de los gremios de campesinos cultivadores de arroz y maíz, de los maestros del Sindicato Único de Trabajadores en la Educación ? San Martín (SUTE -SM) y del Frente de Defensa de los Intereses del Pueblo de San Martín (FEDIP -SM). Y, como señala Gálvez Olaechea, "fue creando las condiciones sociales, organizativas, políticas y militares para la apertura de un frente guerrillero en las selvas de San Martín" (2003: 25). "El nacimiento del Frente Nororiental del MRTA, fue la culminación de esfuerzos complementarios, pero separados, realizados por los dos grupos convergentes. Sin el antiguo trabajo político y social del MIR [VR], sin su contingente de combatientes y mandos lugareños, no se hubiera construido nada, como es evidente que sin la logística, los medios y la experiencia del MRTA los pasos hubieran sido más lentos y difíciles". (CVR. Entrevista en el penal de Huacariz, Cajamarca. 19-20 de julio del 2002.)
Al mismo tiempo que se producía la radicalización de la izquierda, se articularán esfuerzos para organizar el I Congreso de la Asamblea Nacional Popular como una instancia de centralización y coordinación de un abanico amplio de fuerzas sociales y políticas populares. Mientras tanto, los miembros del PCP-SL se mantenían al margen de aquella experiencia. Para ese entonces el Sendero ya había logrado incrementar de manera evidente su presencia a nivel nacional.
Por su parte, el MRTA, desde mediados de 1987, había incrementado sus acciones en la ciudad de Lima. En respuesta, la policía les produjo numerosas caídas de sus militantes entre dtenidos, heridos y asesinados. Así el 7 de agosto, Alberto Gálvez Olaechea, integrante del Comité Ejecutivo Nacional y periodista del semanario Cambio, fue detenido por la Dirección Contra el Terrorismo (DIRCOTE) en la capital, mientras que el 23 de octubre fue detenida Lucero Cumpa Miranda, responsable del trabajo metropolitano y miembro del Comité Central emerretista. La captura de Cumpa y de otros militantes más, golpeó seriamente al MRTA y prácticamente desarticuló su organización en numerosas zonas de Lima.
En tanto, la dirección del MRTA había evaluado la elección de San Martín como el escenario para abrir su primer frente guerrillero, descartando momentáneamente Tocache y Pariahuanca. Se eligió este departamento por el trabajo desplegado previamente por el MIR VR y por la Unidad Democrático Popular (UDP), frente cercano a esas posiciones. Desde mucho tiempo atrás, en San Martín -sobre todo en la zona norte- el MIR VR había desarrollado un trabajo de base organizativo entre los integrantes de los gremios de campesinos cultivadores de arroz y maíz, de los maestros del Sindicato Único de Trabajadores en la Educación ? San Martín (SUTE -SM) y del Frente de Defensa de los Intereses del Pueblo de San Martín (FEDIP -SM). Y, como señala Gálvez Olaechea, "fue creando las condiciones sociales, organizativas, políticas y militares para la apertura de un frente guerrillero en las selvas de San Martín" (2003: 25).

"El nacimiento del Frente Nororiental del MRTA, fue la culminación de esfuerzos complementarios, pero separados, realizados por los dos grupos convergentes. Sin el antiguo trabajo político y social del MIR [VR], sin su contingente de combatientes y mandos lugareños, no se hubiera construido nada, como es evidente que sin la logística, los medios y la experiencia del MRTA los pasos hubieran sido más lentos y difíciles". (CVR. Entrevista en el penal de Huacariz, Cajamarca. 19-20 de julio del 2002. )

Este frente, conocido desde entonces como Nororiental, contó inicialmente con un contingente formado por 60 hombres, 30 del MIR VR y 30 del MRTA. El grueso del grupo del MRTA estuvo formado por los militantes que operaban en Tocache y en Junín. Mientras que la mayoría de militantes del MIR VR era del mismo departamento. Estos destacamentos se fueron concentrando en San Martín, instalándose en un campamento en la zona del Pongo de Caynarachi ? Shanusi (provincia de Lamas) donde durante los meses de julio, agosto y septiembre realizaron numerosas escuelas político ? militares. De manera general, los emerretistas ubicaron sus campamentos militares permanentes o transitorios fuera de los poblados. El objetivo de tal disposición era evitar que la población civil resultara afectada como consecuencia de los enfrentamientos con las fuerzas represivas. Asimismo, el MRTA reclamó guiarse por las Convenciones de Ginebra en sus acciones armadas y el trato de los prisioneros.
La responsabilidad del Frente Nororiental fue asumida por Víctor Polay Campos, en tanto que el MIR VR no tuvo mayor responsabilidad, lo que generó las primeras discrepancias entre ambas organizaciones. A fines de setiembre, la Dirección Nacional del MRTA consideró que estaban en la capacidad de iniciar acciones militares. Así, el 8 de octubre, una parte del destacamento guerrillero ?a esta altura uniformados y armados con fusiles de guerra- tomaron la ciudad de Tabalosos (provincia de Lamas) sin producir bajas. Esta acción marcó el inicio de la campaña político-militar "El Che vive". El 18 de octubre, otra unidad emerretista tomó Soritor (provincia de Moyobamba), atacando el puesto policial. Un policía morirá y los que quedaron heridos serían atendidos por los mismos emerretistas que dieron el golpe.
En ambas tomas, el MRTA convocó a la población para explicarle los motivos de su insurgencia, evaluar la gestión de las autoridades locales (alcaldes y gobernadores) e invitar a los pobladores a que se integren a sus filas. A pesar del éxito que lograron con las tomas de Tabalosos y Soritor, sus acciones no trascenderán mediáticamente al resto del país, siendo sólo conocidas en San Martín. Esta situación motivó a la dirección emerretista a que planificaran una acción de mayor envergadura que repercutiera no sólo en el departamento, sino también en el resto del territorio peruano.
Entonces, se proyectó la realización de la campaña político ? militar "Túpac Amaru libertador", llevada a cabo el 6 de noviembre, cuando la columna emerretista, integrada por 60 hombres, tomó la ciudad de Juanjui (provincia de Mariscal Cáceres). Las formaciones emerretistas atacaron de manera simultánea los puestos de la Policía de Investigaciones, de la Guardia Civil y de la Guardia Republicana; asimismo tomaron el pequeño aeropuerto de la ciudad. Durante el ataque al puesto policial morirá un teniente de la Guardia Civil. En tanto, los demás policías huyeron y solo tres se rindieron, quienes fueron conducidos a la Plaza de Armas.
En horas de la mañana, abandonaron Juanjui y se dirigieron a la ciudad de San José de Sisa (provincia El Dorado) a donde arribaron el 7 de noviembre a las 4 p.m. Ingresarán a la ciudad sin ningún tipo de resistencia de las fuerzas policiales quienes enterrados de lo sucedido en Juanjui habían abandonado poco antes el lugar. En esta acción Alejandro Guerrero, reportero de Canal 5, logró entrevistar a Víctor Polay. Dos días después, incursionaron en Senami. El 19 tomaron el distrito de Chazuta (provincia de San Martín). Finalmente, las fuerzas militares del MRTA se replegaron al Alto Sisa, lugar donde estuvieron concentrados previo al ataque a Juanjui.
Poco después de la toma de Juanjui, el gobierno decretó el estado de sitio en San Martín, desplegando de inmediato a gran cantidad de militares para ubicar y reprimir al destacamento emerretista. El cerco tendido por el Ejército abarcaba una extensión importante del valle del Sisa y sus efectivos seguían muy de cerca a los guerrilleros. En esas circunstancias, tres emerretistas, que formaban parte de una grupo de reconocimiento, se enfrentaron con fuerzas del Ejército resultando acribillados. Mientras tanto, la compañía emerretista continuó su repliegue hacia Alto Porotongo, logrando burlar el cerco militar.
El 9 de diciembre de 1987 los dirigentes nacionales del MRTA dieron por concluida la campaña "Túpac Amaru libertador" y de inmediato acordaron la desconcentración de sus fuerzas. Un grupo de militantes fue enviado a la Región Oriente y otro a la Región Central. Los 37 emerretistas restantes se quedaron en San Martín bajo la responsabilidad de los integrantes de la Dirección Regional. Según relata Sístero García Torres, ?Ricardo?, éstos últimos se dividieron en tres pelotones:

[?] me encargaron un pelotón de catorce hombres, ?Lucho? tenía que trasladarse a Huayabamba con doce combatientes y ?Puma? con ocho compañeros tenían que trasladarse al valle del Shanusi. Este era el acuerdo tomado por los mandos. El resto de compañeros se irían para el Centro del país. Los altos mandos nacionales Víctor Polay Campos, Néstor Cerpa Cartolini y Rodolfo Klien Samanez fueron a Lima para dirigir desde allí la organización del MRTA. (Citado en Estudio en profundidad: "El Frente Nororiental del MRTA".)

La desconcentración de las fuerzas guerrilleras continuó, pero con muchas dificultades por la pérdida de armamento y la detección de sus movimientos por parte del Ejército. "En estas condiciones que no eran las mejores se produce el choque de Pacasmayo donde se le hacen varias bajas al ejército, pero perdimos cuatro compañeros" (MRTA 1990: 125). En las semanas siguientes, la escalada represiva del Ejército ocasionó que el destacamento emerretista colapsara. La respuesta militar iniciada a través de patrullajes en las zonas donde se presumía la presencia del MRTA, devino en la detención de pobladores acusados de ?subversivos? y la ejecución extrajudicial de gran parte de ellos.
A pesar de estos reveses, la Dirección Nacional del MRTA evaluará la acción de su destacamento positivamente. Las dos campañas político-militares: "El Che vive" y "Túpac Amaru libertador" significarán para la organización ?un avance indiscutible con respecto a la guerrilla del 65" (MRTA 1990: 136). En contraste con la experiencia guerrillera del MIR histórico (1965), los emerretistas deciden prestar particular atención a la formación y adiestramiento de su fuerza militar y al tipo de relación con los pobladores. A la vez, procuraron combinar de manera heterodoxa la experiencia guerrillera del nicaragüense Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), del colombiano M-19 y del salvadoreño Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Además de dichos análisis y siguiendo según su perspectiva, el MRTA confirmaba con sus acciones su conversión en una opción de poder real.
Esta imagen sobreestimaba quizás sus fuerzas militares y subestimaba la presencia y el peso político adquirido por el PCP-SL hasta entonces en el país. Para Gálvez Olaechea, las campañas del destacamento emerretista durante octubre y noviembre le permitió al MRTA un protagonismo coyuntural y motivar el entusiasmo entre los jóvenes de la región. La reconstitución del Frente Nororiental se produjo lentamente durante 1989 y recién en los primeros meses de 1990 los emerretistas estuvieron en condiciones de realizar acciones militares de envergadura. Ya hacia 1991, el Frente Nororiental se encontrará reconstituido y contará con una fuerza militar de aproximadamente 400 hombres completamente armados.
Hacia noviembre de 1987, en Lima, se realizó el I Congreso de la Asamblea Nacional Popular (ANP) en el distrito de Villa El Salvador. Participaron los sectores radicalizados de IU, como el -UNIR, el PUM y el FOCEP-, el PCP Unidad y la UDP (hacía ya dos meses de la unificación entre Pueblo en Marcha y la UDP conservando la última sigla para esta unión).
A través de delegados que eran del MRTA o cercanos a sus posiciones, dicha organización se sentía parte del esfuerzo de centralización de las más importantes agrupaciones sociales y políticas del espectro de la izquierda, aunque con ciertas diferencias. Como lo expresa Miguel Rincón:

Junto con los compañeros del PUM encabezamos las corrientes que buscaban que la ANP fuera una instancia de centralización real, mientras otros sectores buscaban que solo fuera una instancia de coordinación entre las centrales sindicales y otras organizaciones del movimiento popular; propusimos que la ANP tuviera un programa que además de las reivindicaciones más sentidas del movimiento popular incorpore objetivos revolucionarios, que abriera el camino a la lucha por el poder por parte del pueblo (2002: 15-16).

En ese sentido, el MRTA trató de articular la organización y movilización de los sectores populares, representados en la ANP, con la lucha armada. Sin embargo, sin un vigoroso movimiento de masas tras sus postulados y las dirigencias de los más importantes gremios y organizaciones sociales de base del país bajo la influencia de la mayoría de los partidos integrantes de IU (la misma que participaba del ?juego democrático? desde 1980); los intentos del MRTA no obtendrán un sólido anclaje.
A mediados de 1988, el panorama social y político se encontraba agitado por la crisis económica. En efecto, los sectores populares protestaban por el incremento de los precios de los productos de primera necesidad y los movimientos sindicales se movilizaban solicitando el aumento de sus sueldos y salarios. Además el intento de estatización de la banca había generado una reacción en los sectores altos y medios de la sociedad, representados políticamente por Acción Popular (AP), el Partido Popular Cristiano (PPC) y el Movimiento Libertad (ML), este último encabezado por el novelista Mario Vargas Llosa. En esos meses, estos partidos AP, el PPC y el ML se unieron y dieron origen al Frente Democrático (FREDEMO).
Hasta entonces, el MRTA consideraba que el desgaste del gobierno aprista, la recomposición de la derecha y su renovada iniciativa política gracias a la actuación del FREDEMO, la crisis en el Comité Directivo Nacional de IU, y el rol cada vez más ?protagónico? de las Fuerzas Armadas en la lucha contrainsurgente, eran los elementos centrales de la situación política nacional por lo que, según su perspectiva, era previsible un golpe militar si ganaba Izquierda Unida en las elecciones de 1990. Entonces, ante tal posibilidad, el MRTA debía acentuar su preparación política y militar.
En agosto, se llevará a cabo el II Comité Central del MRTA, donde los dirigentes emerretistas, confirmaban el tránsito hacia una mayor militarización y polarización de la sociedad peruana. Los documentos que fueron discutidos en el Comité Central emerretista fueron publicados con el título de Documentos Fundamentales en agosto de 1988. En dichos documentos se establecieron lineamientos ideológicos, políticos y militares. Su adhesión a la lucha armada, el sostenido carácter continental de la lucha (" nuestra revolución es continental y forma parte de la revolución mundial"), la naturaleza socialista de su revolución (" luchamos por una patria socialista"), el antiimperialismo militante, (" hay que aplastar al capitalismo y al imperialismo") y el intento de crear frentes políticos y militares, que fueran resultado de una amplia y diversa alianza entre sectores sociales y políticos del país, como una condición básica e indispensable para un hipotético triunfo revolucionario, fueron las características que el MRTA compartía con la izquierda guerrillera de Latinoamérica. Asimismo, se asemejaban en el vanguardismo y el voluntarismo de sus dirigentes y militantes, una de las mayores herencias de los revolucionarios cubanos, en particular de Ernesto Che Guevara, quien priorizaba ante todo y casi exclusivamente la voluntad y la decisión de los individuos, por encima de cualquier otra consideración.
Sin embargo, el MRTA se diferenciaba del modelo revolucionario cubano y latinoamericano en la integración ecléctica de diversas influencias peruanas. Entre dichas influencias se cuenta con las tradiciones radicales peruanas, como la aprista en sus vertientes auroral y rebelde, las de la nueva izquierda surgida a partir de los varios MIR y, por último, el nacionalismo radical velasquista. Esto último los llevó a un uso intensivo de símbolos patrios y conmemoraciones nacionales durante su existencia.
En dicho Comité Central realizado en agosto se concluirá que:

[?] la situación [del país] estaba acelerada por el proceso de violencia y de militarización, una generalización de la guerra que ponían al frente [o movimiento] popular en dos alternativas, o Sendero o las FFAA [Fuerzas Armadas]. Y ambos jugaban a la estrategia de militarizar al máximo al país para que la gente no tuviese más alternativas. En este proceso no había una alternativa propia. Vimos que teníamos que dar una respuesta y en ese sentido iban los frentes [guerrilleros], en Juanjui nos dimos cuenta que teníamos que tener la audacia y la decisión de levantar una propuesta nacional con las armas en la mano, porque no había otra forma. (CVR. Entrevista con Victor Polay Campos en la Base Naval, Callao. 2002.)

En tal sentido, el MRTA se planteó como tarea principal la reestructuración del Frente Nororiental y la apertura de dos Frentes más: el Oriental (su ámbito de acción abarcaría a los departamentos de Ucayali, Pasco y Huánuco) y el Central (Junín y la selva de Pasco) para lo cual era indispensable la consolidación de su organización y el afianzamiento del trabajo de base. En ese tiempo, además, fueron destacados algunos emerretistas a la Región Sur del país para preparar las condiciones para abrir el Frente Sur, es decir, la organización de destacamentos. El Frente Sur abarcaría los departamentos de Arequipa, Cuzco y Puno.
Asimismo, se trazaron como objetivos la reestructuración del trabajo urbano y, por último, a fin de financiar los gastos de guerra, la opción de operativos de secuestro de importantes empresarios nacionales.
Estos secuestros se iniciaron en septiembre de 1987 y fueron realizados en Lima por las Fuerzas Especiales del MRTA. El primero de los secuestros se realizó a Julio Ikeda Masukawa, gerente de Avícola San Fernando. En estos secuestros los emerretistas canjeaban la libertad de los secuestrados a cambio de importantes sumas de dinero. Durante un secuestro, los empresarios permanecían ocultos en las Cárceles del Pueblo, establecidas en este caso por el MRTA. En dos de los numerosos secuestros realizados por el MRTA, los empresarios terminaron siendo ejecutados. El primero será el caso de Pedro Antonio Miyasato Miyasato muerto el 22 de abril de 1992. El segundo empresario será David Ballón Vera quien si bien fue secuestrado el 11 de septiembre de 1992, encontrarán su cuerpo el 23 de febrero de 1993.
Continuando con el objetivo de abrir nuevos frentes guerrilleros -lo que suponía la extensión de la guerra de guerrillas a otros ámbitos territoriales-, el Frente Oriental inició sus acciones. El grupo de militantes provenientes de la experiencia del Frente Nororiental conformaron el primer núcleo del autodenominado Ejército Popular Tupacamarista y se asentaron en Ucayali. Sin un apropiado conocimiento del territorio donde se desenvolverían, ni de la cantidad de efectivos de las fuerzas reaccionarias del Ejército que había en la región y sin contar con un adecuado trabajo de base y organizativo previo empezaron sus acciones. Así, el 8 de diciembre de 1988, un contingente emerretista tomó la localidad de Puerto Inca, impactando entre los pobladores por ser la primera vez que ocurría una acción de este tipo en el departamento y por ser también el anuncio de la presencia político ? militar del MRTA en la región.
A fines de 1989, con la muerte del líder Asháninka Alejandro Calderón y la destrucción de un campamento emerretista se iniciará el tramo final de la incursión del Frente Oriental. El 8 de diciembre un destacamento emerretista ajustició a Alejandro Calderón, presidente de la ANAP (Apatywaka-Nampitsi- Ashaninka del Pichis) bajo la acusación de que había sido él quien había entregado a Máximo Velando, dirigente del MIR, a las fuerzas represivas en 1965. Un sector de la dirigencia del MRTA verá este ajusticiamiento como un acto de justicia histórica. Sin embargo otro sector importante de la Dirección Nacional lo interpretará mas que nada como un error, ya que este ajusticiamiento motivó el inmediato levantamiento Asháninka para posteriormente terminar expulsando a las fuerzas emerretistas de su territorio. Por propia decisión, el MRTA replegó sus fuerzas sin presentar combate al denominado Ejército Asháninka. Sin embargo, el mismo le ocasionará al MRTA algunas bajas.
El otro hecho ocurrió el 17 de diciembre de 1989, cuando con motivo de la realización de una escuela de formación político ? militar, varios militantes emerretistas fueron concentrados en un campamento en la selva central. Patrullas militares ubicaron y atacaron el campamento ocasionando varias muertes entre los guerrilleros. Poco después, el Ejército informó a los medios de comunicación que habían muerto 48 emerretistas y un efectivo militar durante el enfrentamiento sostenido en un paraje del distrito de Iscozacín, ubicado en la provincia de Oxapampa (departamento de Pasco). La evaluación emerretista de lo sucedido apuntaba a señalar las responsabilidades del mando guerrillero quien ante las evidencias de un enemigo merodeando por la zona no solamente no reforzó la vigilancia, sino que la descuidó, y ni siquiera elaboró un plan de defensa y/ o retirada.
La imposibilidad de reponer sus bajas, sobre todo las de sus dirigentes, la ofensiva de los Asháninkas y la acción de las fuerzas de la reacción fueron desarticulando, en poco más de tres años, al Frente Oriental. Para 1991 ya no existiría como actor de poder real el Frente Oriental. Las fuerzas que quedarán de esta experiencia militar serán reinsertadas en el Frente Central.
La Región Central, por una serie de consideraciones de orden económico, social y político, había sido considerada como uno de los escenarios más importantes dentro de la estrategia emerretista. En septiembre de 1988, poco después de realizado el II Comité Central, se retomaron las exploraciones en el distrito de Pariahuanca (provincia de Huancayo). Hasta ese entonces, comandos de la organización habían estado ejecutando acciones de propaganda armada en las ciudades de Jauja, Concepción y Huancayo, y habían continuado con la tarea de asentarse entre los pobladores de algunas zonas de la sierra y selva de Junín.
La formación del destacamento emerretista en el Frente Central tomó unos cuatro meses, aproximadamente entre octubre de 1988 y enero de 1989. En ese lapso de tiempo se produjeron algunos enfrentamientos con las fuerzas del PCP-SL, que operaban en la cuenca del río Tulumayo (provincia de Concepción) y en el distrito de Pariahuanca, ocasionándoles algunas bajas. Para febrero de 1989, dos destacamentos empezaron a operar tanto en la sierra (Pariahuanca) como en la selva (provincia de Chanchamayo) de Junín. En marzo, se produjeron las primeras acciones armadas de los destacamentos. El 13 de marzo de 1989, el destacamento de la selva tomó Pichanaqui (provincia de Chanchamayo) y el 21 del mismo mes, en una acción simultánea, los emerretistas atacaron los puestos policiales de Sapallanga y San Agustín de Cajas, ambos ubicados en la provincia de Huancayo, produciéndose dos muertes del lado de los policías.
Hasta ese entonces, con la intención de ganar mayor presencia en la escena nacional y demostrar su capacidad militar, pero sobre todo de presentarse como una alternativa real frente al PCP-SL y las Fuerzas Armadas, la Dirección Nacional emerretista planificó una campaña político ? militar nacional denominada "Con el Amauta a luchar hasta vencer" que se desarrolló durante abril. Se escogió abril porque el 16 se conmemoraba un aniversario más de la muerte de José Carlos Mariátegui. La acción más importante se realizaría en el Frente Central con la toma de la ciudad de Tarma, capital de la provincia del mismo nombre, con lo cual los emerretistas esperaban causar el mismo impacto o quizás mayor al que tuvieron en noviembre de 1987 cuando aparecieron sus destacamentos uniformados y armados en San Martín.
El contingente que tomaría Tarma estuvo formado por la casi totalidad de integrantes de los destacamentos de la sierra y la selva del llamado Frente Central, sumando un total de 67 guerrilleros. El encuentro de ambas columnas para integrarse y formar un solo destacamento sufrió algunos percances que retrasó la ejecución de la acción tal y como se tenía planificado.
En tanto, en diversos puntos del país como Cajamarca (departamento de Cajamarca), Chimbote (departamento de Ancash), Trujillo y Chepén (departamento de La Libertad), Contamana (departamento de Loreto), San José de Sisa (departamento de San Martín), Huacho y Lima (departamento de Lima) empezaron las acciones de propaganda armada y algunos ataques realizados por el MRTA como parte de la campaña nacional planificada. Sin embargo, los días transcurrían y la acción principal no se realizaba.
La madrugada del 28 de abril, en un paraje limítrofe entre los distritos de Huertas y Molinos (provincia de Jauja, departamento de Junín), cuando el destacamento emerretista se desplazaba en dos camiones con destino a la ciudad de Tarma, chocó con soldados de las fuerzas especiales del Ejército, produciéndose un cruento enfrentamiento. Según el ?informe? oficial hecho por el Ejército murieron 6 efectivos militares y 58 emerretistas. Además, siete pobladores, que residían en lugares aledaños al lugar del enfrentamiento, fueron detenidos ? desparecidos, en tanto, tres pobladores que habían sido detenidos también por el Ejército aparecieron muertos.
El golpe sufrido por el MRTA en Molinos desarticuló el trabajo en la región Central. Sin embargo, la dirigencia emerretista no calibró bien el impacto de lo sucedido:

"No tuvimos una idea cabal de cuan profundo había sido el golpe, incluso, a nivel organizativo. Pensamos que era reversible rápidamente, esto se podía revertir con algunas acciones, con algún tipo de campañas que se podían hacer (?) creo que eso no fue real, lo concreto es que el golpe había sido tan grande que nos privó de muchas cosas" (Mateo).

Para Alberto Gálvez Olaechea, lo sucedido en Molinos mostraba una tendencia en el interior del MRTA, que "priorizaba el protagonismo coyuntural sobre el trabajo más consistente y a más largo plazo" (2003: 36).
En Molinos, los emerretistas perdieron a casi la totalidad de los integrantes de sus dos destacamentos, entre los que figuraban experimentados dirigentes con una larga trayectoria política y organizativa, como el dirigente campesino Antonio Meza Bravo.
Como respuesta a lo acontecido en Molinos, el 5 de mayo de 1989, un comando del MRTA hizo explotar un coche bomba en el cuartel San Martín, ubicado en el distrito de Miraflores (Lima). Luego, el 29 de mayo otro comando emerretista colocó un coche bomba en el cuartel de Jauja (Junín). Sin embargo, la acción más contundente en respuesta a la represión militar la constituyó el ajusticiamiento del general retirado Enrique López Albújar Trint, ex Ministro de Defensa del gobierno de Alan García, el 9 de enero de 1990. El General fue emboscado por tres emerretistas, cuando manejaba su auto sin los miembros de su seguridad personal. Al respecto, Víctor Polay Campos sostuvo que: "en el caso de la ejecución del general López, fue acuerdo y decisión de un tribunal revolucionario como respuesta al asesinato de prisioneros y repase de heridos y combatientes del MRTA en Los Molinos [sic]" (1990: 19).
A fines de 1989, grupos pequeños de militantes, provenientes del trabajo urbano, retomaron las labores políticas y militares tanto en la sierra como en la selva de Junín, en un contexto desfavorable en la zona debido al enfrentamiento de ronderos contra las fuerzas del PCP-SL en los primeros meses de 1990 y la creciente presencia represiva del Ejército peruano.
En 1990, la presencia emerretista en la región Central se circunscribió a la realización de acciones de propaganda armada, y al ataque al puesto policial de Chupaca (provincia de Huancayo) el 26 de abril de 1990. A fines de año, los emerretistas habían logrado formar algunos destacamentos en el campo que empezaron a operar en los primeros meses de 1991 con lo cual una nueva etapa se iniciaba en la historia del Frente Central.



Recomposición de la Dirección Central y crecimiento de la línea de masas. (1989 -1992)

El 3 de febrero de 1989, Víctor Polay, Secretario General del MRTA, fue apresado en la ciudad de Huancayo. La caída de Polay causó serios problemas a la dirección revolucionaria. "Con esta captura la conducción se debilitaba sensiblemente pues con Rolando [Víctor Polay] preso eran varios los dirigentes que se encontraban detenidos" (MRTA 1990: 155). En agosto de 1987 había sido capturado Alberto Gálvez Olaechea y en febrero de 1988, Hugo Avellaneda y Peter Cárdenas Schulte fueron detenidos en el aeropuerto "Jorge Chávez". Los problemas en la dirigencia emerretista se agravaron cuando el 16 de abril de 1989, Miguel Rincón Rincón, otro dirigente emerretista, fue detenido en Lima. La mayoría de los presos políticos del MRTA iban siendo recluidos en el penal "Miguel Castro Castro", ubicado en Lima. En esas circunstancias, Néstor Cerpa Cartolini asumió la conducción del MRTA.
Con la intención de liberar a sus militantes detenidos, el MRTA planificó la construcción de un túnel, el que empezó en 1987. Según relata Alberto Gálvez Olaechea: "antes de mi detención ya teníamos en la dirección del MRTA, la idea de la construcción de un túnel que liberara a los presos del penal 'Miguel Castro Castro'. Era un proyecto de largo aliento que tenia como referencia el túnel construido por los Tupamaros de Uruguay para la fuga del penal de 'Punta Carretas'" (2003: 33).
En los primeros meses de 1990, un contingente de las Fuerzas Especiales Urbanas del MRTA, aceleró la culminación del túnel, concluyendo la obra los primeros días de julio de 1990. Durante tres años, los emerretistas habían cavado un túnel de 332 metros de longitud. El 9 de julio, 47 emerretistas, entre dirigentes y militantes, mas un preso común fugaron a través de él. El impacto del escape los colocó una vez más en la escena pública nacional y despertó simpatías en los lugares donde venían operando, como San Martín y Junín. La operación se había realizado exitosamente y ninguno de los militantes fue capturado en los días siguientes a la fuga. Ello posibilitó el reforzamiento de la organización. Para Gálvez Olaechea, la fuga "permitió al MRTA, protagonismo político y su robustecimiento orgánico, al inyectar un conjunto de cuadros y dirigentes a la estructura partidaria y potenció los planes de desarrollo; pero también generó un reacomodo de fuerzas internas que desencadenó una crisis que erosionó al MRTA, haciéndolo frágil y vulnerable ante lo que vendría después" (2003: 39).
En tanto, realizadas las elecciones presidenciales en abril de 1990 y ante la sorpresiva victoria de Alberto Fujimori, Víctor Polay habría sopesado la posibilidad de empezar una negociación con el gobierno entrante que apuntase a una salida política ya que durante la campaña Fujimori había propuesto dialogar con la guerrilla si era necesario.
Una propuesta de esa naturaleza solo podía ser formulada y discutida durante el III Comité Central emerretista. Una vez que la Dirección Nacional había sido recompuesta con la reintegración de Víctor Polay y Alberto Gálvez se realizó el III Comité Central de Unidad en setiembre de 1990. Esta fue la segunda y última ocasión que la Dirección Nacional, se reunía con todos sus integrantes. La separación de los militantes del MIR VR y con ellos la partida de Alberto Gálvez Olaechea y Rodolfo Klein Samanez impidió que se volvieran a juntar. El desarrollo del evento fue accidentado. No sólo por las discusiones en torno a la situación política nacional e internacional y la viabilidad de la lucha armada en el país, sino también por la elección del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y la asunción de responsabilidades de conducción en los diferentes frentes combativos. Y por último, por la abstención de Víctor Polay de plantear su propuesta de solución política, vía la apertura de un proceso de diálogo y negociación con el gobierno entrante. Para Gálvez Olaechea la decisión de abstenerse de Polay estuvo motivada por el hecho de "asegurar la adhesión de los sectores ideológicamente más duros, una corriente representada por [Néstor] Cerpa y [Miguel] Rincón, y desplazar a la vertiente del MIR [VR]" (2003: 39). Los dirigentes y militantes provenientes del MIR VR, a partir de lo sucedido en el contexto internacional (caída del Muro de Berlín, procesos de negociación y firma de sendos acuerdos de paz en Centroamérica y la derrota del Frente Sandinista en las elecciones presidenciales en Nicaragua) sostuvieron que la corriente socialista atravesaba una crisis profunda y un retroceso de sus posiciones en el mundo con lo cual la retaguardia internacional se resquebrajaba irremediablemente. "Entonces los paradigmas desaparecen, nos empezamos a mover en el vacío desde el punto de vista programático, ideológico" (Gálvez Olaechea). (CVR. Entrevista en el penal de Huacariz, Cajamarca. 19-20 de julio del 2002.)
En cuanto a la situación nacional y la viabilidad de la lucha armada, los militantes provenientes del MIR VR sostuvieron, de un lado, que las acciones del PCP-SL habían terminado desprestigiando la violencia revolucionaria y la población se encontraba hastiada y saturada con tanta violencia y su rechazo público a la misma era creciente y masiva; y, por otro, que la victoria de Ricardo Belmont Casinelli en las elecciones municipales de noviembre de 1989 y después la de Alberto Fujimori en las elecciones presidenciales de abril de 1990, mostraba "el desprestigio de los partidos y los políticos tradicionales, y un pueblo desideologizado y pragmático, desconfiado" (Gálvez 2003: 39). Todo ello condicionaba al MRTA a que transitara hacia otra etapa en su desarrollo político ? partidario optando por una salida política.
Estas discrepancias se tornaron mayores cuando se produjo la elección del nuevo CEN emerretista. De los seis integrantes, cuatro provenían del MRTA originario (entre los cuales se encontraban Víctor Polay Campos y Néstor Cerpa Cartolini) y dos del MIR VR (Alberto Gálvez Olaechea y Rodolfo Klein Samanez). En la práctica, se rompía un acuerdo entre ambas organizaciones referido a la composición del CEN en partes iguales. Por último, tanto las responsabilidades regionales como la de los frentes guerrilleros fueron asumidas por militantes del MRTA y no por los militantes del MIR (VR). Así, la conducción del Frente Nororiental fue asumida por Néstor Cerpa, quien desplazó a Sístero García Torres, el ?Comandante Ricardo?, militante del MIR (VR). Del mismo modo, la responsabilidad de la conducción de los autodenominados Frente Sur y Frente Central fue asumida por militantes del MRTA.
Las evaluaciones contrapuestas acerca de las perspectivas del MRTA y de la lucha armada y la distribución no equitativa de responsabilidades en la conducción de los diversos frentes de combate fueron socavando la unidad entre el MIR VR y el MRTA. Para Alberto Gálvez Olaechea el III Comité Central significó "la consolidación de la hegemonía de Polay y sus seguidores, pero al precio de abrir un conflicto interno que culminó con una serie de fracturas que desgastaron a la organización y la desordenaron, precisamente cuando la coyuntura política se tornaba cada vez más desfavorable" (2003: 39). En cambio para Víctor Polay Campos fue el inicio de una discusión interna con los militantes provenientes del MIR VR y que continuó hasta los primeros meses de 1992.

Por el lado de algunos de nuestros compañeros, ellos planteaban que la guerra había sido derrotada, que se avanzaba hacia un mayor aislamiento. Y en esas circunstancias persistir con una propuesta política militar propiciaría la derrota, había que hacer un repliegue. Nosotros pensamos que no era lo más adecuado porque implicaba dejar el campo abierto a los de Sendero Luminoso, y mientras ellos siguieran operando con más agresividad en la ciudad era dejar el campo libre a Sendero. (CVR. Entrevista en la Base Naval, Callao. 13 de marzo del 2003.)

Del mismo modo, como recuerda Polay:

"en este evento [el III Comité Central] vemos las necesidades de empujar el accionar político ? militar en la perspectiva de buscar una fuerza que permita dialogar, imponer un diálogo con el gobierno, convertirnos en una fuerza dialogante, beligerante. Hacer ver a la opinión pública que el MRTA había logrado tal desarrollo que era necesario que se siente a una mesa de diálogo con el gobierno". (Ibidem)

En tal sentido, Polay Campos aceptaba la idea de una solución negociada al conflicto armado interno, pero no en esa coyuntura, sino cuando el MRTA se convirtiera en una fuerza beligerante y fuera reconocido como tal por el gobierno de Alberto Fujimori. En tal sentido, uno de los principales acuerdos del III Comité Central fue el reforzamiento del Frente Nororiental, el del Oriente y el Central; y la apertura de los Frentes Norte y Sur, a fin de "avanzar en cuanto a constitución de fuerzas militares más regulares que permitieran dar golpes más contundentes (?) para que sea inevitable conversar con el MRTA" (Víctor Polay) (Ibidem). Para entonces, la constitución del Frente Sur enfrentaba algunos problemas como consecuencia de la detención de poco más de una docena de militantes del Frente Patriótico de Liberación (FPL) en los primeros meses de 1990 en el Cuzco. La fuerza militar emerretista quedó reducida a 13 hombres. En ese entonces, el FPL, una escisión radical del PCP Unidad, estaba en proceso de unificación con el MRTA.
Con el objetivo del reforzamiento e iniciación de los distintos frentes guerrilleros, varios de los emerretistas fugados del penal "Castro Castro" fueron destacados a distintas zonas del país. Numerosos simpatizantes fueron incorporados a sus estructuras militares. En tanto, los emerretistas iniciaron una campaña de promoción de los militantes de sus estructuras políticas o frentes de masas a las militares. En el corto plazo, la incorporación de nuevos combatientes y la promoción de sus militantes, permitieron que la presencia emerretista se consolidara en los Frentes Nororiental y Central.
Con un renovado contingente de integrantes, las acciones del MRTA se incrementaron rápidamente en cada una de las regiones del país donde operaban sus fuerzas en los meses siguientes. Así, como parte de la campaña político ? militar "Fernando Valladares? con tu ejemplo venceremos", el 10 de mayo de 1991, en el Frente Nororiental, los emerretistas atacaron de manera simultánea Saposoa, Rioja y Moyobamba. En el Frente Central, el 1 de abril de 1991, atacaron el Puesto de Vigilancia del Cuartel militar "9 de Diciembre" en Huancayo, una Base Contrainsurgente en el distrito de Pichanaqui (provincia de Chanchamayo) y el puesto policial del distrito de Villarrica (provincia de Oxapampa, departamento de Pasco). En el Frente Sur, el 29 de abril de 1991, atacaron el puesto policial de San Juan del Oro (provincia de Sandia, departamento de Puno). Las intervenciones emerretistas continuaron, atacando principalmente puestos policiales y ocasionando bajas a la policía. El 21 de junio de 1991, en el Frente Central, se atacó a una patrulla policial en Pichanaqui (provincia de Chanchamayo, Junín) y el 11 de agosto de 1991, otro destacamento hostigó el puesto policial de Santa Ana (provincia de Satipo, Junín). El 15 de noviembre de 1991, en el Frente Norte, se intervino en el puesto policial del distrito de Pucará (provincia de Jaén, departamento de Cajamarca); el 30 de noviembre, se atracó el puesto policial del distrito de José Leonardo Ortiz (provincia de Chiclayo, departamento de Lambayeque). En el Frente Sur, un grupo comando atacó el puesto policial de Santa Teresa (provincia de La Convención, Cuzco). Por último, en el Frente Nororiental, el 7 de agosto de 1991, un destacamento emerretista tomó el distrito de San José de Sisa y el 28 del mismo mes, otro grupo emboscó a una patrulla militar en Juanjuí.
Los ataques culminaron el 24 de diciembre cuando unos 200 militantes emerretistas tomaron Juanjui. Durante la intervención murieron seis policías, un civil y 15 combatientes.
De acuerdo a los dirigentes emerretistas, en ese momento en cada uno de los escenarios donde actuaban, sobre todo rurales, la población atendía sus propuestas; de tal manera que la solicitud de incorporación a sus filas superaba sus expectativas y les acarreaba problemas no sólo de tipo logístico. Como relata Francisco:

Había un ascenso de los ejércitos guerrilleros, una incorporación masiva a los diversos destacamentos en todos los Frentes: Nororiente, Centro, había muchas expectativas en el Norte, igual en el Sur. Nosotros decíamos que habían unos cientos de personas que querían incorporarse, pero que no habían cuadros, dirigentes (?) faltaban cuadros políticos-militares (?) faltaba dirigir; habían masas, habían combatientes, pero un solo dirigente no podía dirigir 100 personas y habían varios cientos de personas, entonces ¿cómo hacer?.

Al respecto, la carencia de cuadros que realizara el trabajo político con los nuevos militantes llevó a que éstos últimos asumieran cargos de responsabilidad -en sus estructuras políticas y militares- sin un mínimo de nociones políticas. Ello favoreció situaciones, en particular en el campo, tales como el cobro de cupos a los narcotraficantes en San Martín.
Simultáneamente, en el contexto nacional, en 1991 el PCP-SL había iniciado el tránsito hacia el equilibrio estratégico, segunda fase de la Guerra Popular Prolongada. A partir de entonces, sus militantes ejecutaron un número considerable de acciones y por lo mismo elevaron el nivel de confrontación con las fuerzas represivas, buscando modificar la correlación de fuerzas en el país. Así, mientras el PCP-SL había conseguido jaquear al país y marcar el ritmo de la confrontación armada; el MRTA, a pesar del incremento de sus acciones y su expansión territorial, no había logrado incidir en la vida política nacional y en el conflicto armado interno. Por ello, las decisiones y el comportamiento de los otros actores (principalmente del PCP-SL y de las Fuerzas Armadas) marcaban de manera determinante su accionar. Esta realidad lleva a Péter Cárdenas Schulte a sostener lo siguiente:

"hay fuerzas que son determinantes, que imponen la dinámica de la guerra, y aquí era clarísimo que la dinámica había venido siendo puesta por Sendero Luminoso por un lado y por las Fuerzas Armadas por otro lado, eso es clarísimo y nosotros éramos una fuerza secundaria. Luego intentamos ser fuerza principal, más adelante, para ser tomados en cuenta?" (Entrevista Base Naval, Callao. 15 de octubre del 2002.)

De acuerdo a Gálvez Olaechea, el MRTA se vio envuelto en esa dinámica "que no dependía de nosotros" (CVR. Entrevista en el penal de Huacariz, Cajamarca. 19-20 de julio del 2002.)
En esa coyuntura, en junio de 1991, un contingente de emerretistas, entre los que se encontraban Orestes Dávila Torres -?Germán?-, y Andrés Sosa Chanamé, se retiró del MRTA y fundó una organización autodenominada Fuerzas Guerrilleras Populares (FGP). Hasta julio de 1990, Dávila Torres había sido el brazo derecho de Néstor Cerpa Cartolini, en aquel tiempo, máximo dirigente del MRTA. Cuando se produjo la recomposición de la dirección emerretista, en setiembre de ese año, fue ubicado en un segundo plano con la responsabilidad del trabajo político y militar del MRTA en el "norte chico": Huaura y Huaral (provincias de Lima). El desplazamiento del que fue objeto, entre otras razones de carácter político, motivaron la renuncia de Orestes Dávila. La respuesta de la dirección del MRTA fue inmediata. A través de un comunicado anunciaron su alejamiento por causas de conducta.
En julio, "Germán" fue entrevistado por una revista de circulación ("MRTA: Germán Denuncia". En: Caretas, 15 de julio de 1991, p. 42-45). En ella, criticó duramente a Víctor Polay Campos y precisó las razones de su alejamiento del MRTA. El 22 de agosto de 1991 será asesinado y la responsabilidad del crímen, generada principalmente por los medios de comunicación, caerá sobre el MRTA. Meses después, el 25 de enero de 1992, Andrés Sosa Chanamé, ex dirigente del PCP Unidad, ex integrante del Frente Patriótico de Liberación (FPL) y ex militante emerretista también será asesinado en el distrito de Villa El Salvador. Los asesinatos de Orestes Dávila Torres y de Andrés Sosa Chanamé precipitaron la renuncia de Alberto Gálvez Olaechea al MRTA:

"Esos acontecimientos son los que provocan mi renuncia, se ingresa en una descomposición moral, una pérdida de perspectiva total, desde el punto de vista interno y político". (CVR. Entrevista en el penal de Huacariz, Cajamarca. 19 de julio del 2002.)

Hacia principios de 1992, según Polay Campos, la imagen de que en el MRTA "se están matando" fue consecuencia de la utilización de los medios de comunicación por los servicios de inteligencia; y de las declaraciones de ex militantes de la organización magnificadas por la prensa, pero que no guardaban correspondencia con la realidad.

?[A] Sístero García [Torres], (el arrepentido más publicitado en los medios de comunicación), nadie lo mató (?) En el caso de los compañeros de otros grupos, no ha habido ninguna ejecución, asesinato o cosas por el estilo. Creo que un papel que llegó a tener en eso fue? que salió esta compañera Cecilia, que salió en televisión diciendo que estaba amenazada? entonces a veces, toda lucha política está llevada por seres humanos, que somos apasionados, y en la pasión de la lucha política uno se imagina una serie de cosas. Pero entre los compañeros que vienen de [MIR] Voz Rebelde ninguno fue muerto o asesinado, no me acuerdo de ningún evento, ni tribunal revolucionario donde matan a nadie, porque entendemos que las contradicciones con ellos eran contradicciones políticas, es más, el caso de Beto Gálvez [Olaechea], él cae y en la cárcel, después de unos meses, él plantea su renuncia?. (CVR. Entrevista en la Base Naval, Callao. 2003. )

Hasta entonces, los desacuerdos entre los militantes y dirigentes del MIR VR y el MRTA no se habían profundizado de tal manera que devinieran en combates internos. Efectivamente es cierto que los primeros recriminaron a los segundos que la proyección e impacto político del MRTA se diluía en acciones militares que carecían de un norte político definido, situación que motivó en el corto plazo a su ruptura con el MRTA. Dirigentes y militantes del MIR VR fueron abandonando las filas emerretistas a fines de 1991. En enero de 1992, Alberto Gálvez Olaechea, dirigente emerretista, renunció al MRTA.
En tanto en el Frente Nororiental, Sístero García Torres, anunciaba públicamente su ruptura con el MRTA junto a unos 120 combatientes el 22 de enero de 1992; y Lucas Cachay, según declaraciones de Sístero García, también militante del MIR VR, abandonaba asimismo sus filas. Las sucesivas renuncias de militantes y personas vinculadas al MRTA, repercutieron sobre todo en el Frente Nororiental, donde el MIR VR tenía presencia y ascendencia entre los integrantes de dicho frente revolucionario.
Con el retiro de los militantes del MIR VR, la renovación de militantes trató de ser compensada con la incorporación de militantes que desenvolvían actividades en el frente político de masas cercano a ese movimiento, léase UDP. Algunos de ellos renunciarán a la militancia dentro del MRTA ante tal ofrecimiento. A partir de aquí, dentro del movimiento comenzaron a mermar cuadros y dirigentes, se habían ido gran parte de ellos. El resultado mas palpable advertirá un gran número de militantes en las bases que carecían de dirección y de cuadros.
En esas circunstancias, la policía detuvo a varios militantes de la UDP, del Bloque Popular Revolucionario y del Movimiento Patria Libre, acusándolos de pertenecer al MRTA. Hasta ese entonces, el Bloque Popular Revolucionario (BPR) constituía un sector radical cercano al MRTA, al igual que el Movimiento Patria Libre. Estas detenciones se incrementaron después del autogolpe del 5 de abril de 1992. El autogolpe del 5 de abril motivó una discusión entre los dirigentes emerretistas que los llevó a considerar una serie de alternativas para remontar su negativa coyuntura. Una de ellas contemplaba el cese de la guerra, debido al desgaste en acciones por parte de la otra organización hegemónica en armas, el Sendero Luminoso. Otra alternativa, que fue tomada en cuenta, fue el repliegue de sus fuerzas a la Región Central. Según Miguel Rincón, uno de los máximos dirigentes de la organización en ese momento, ese "repliegue debía ser paulatino, dando golpes en profundidad para demostrar al país y al mundo que la lucha persistía (?) Lanzar una campaña político militar que dé respuesta a la magnitud de la envergadura ofensiva de la dictadura, también que nos permitiera [revertir] en algo los golpes políticos que habíamos recibido, que permitiera demostrar que la dictadura no estaba avanzando con las manos libres, y a partir de eso organizar el repliegue propiamente dicho". (CVR. Entrevista en la Base Naval, Callao. 25 de marzo del 2003.)
En seguida, buscando la consolidación, el MRTA continuó con las acciones a los puestos policiales en sus frentes. En el Frente Norte, el 18 de abril de 1992, se ataca el puesto policial del distrito de Ocalli (provincia de Luya, departamento de Amazonas), el 6 de julio de 1992 los puestos policiales del distrito de Bellavista, Jaén y del poblado de Chamaya (provincia de Jaén, departamento de Cajamarca). En el Frente Sur, en mayo, el destacamento "Pedro Vilcapaza" atacó el puesto policial de Sandía (provincia de Sandía, departamento de Puno).
Asimismo, el 1 de mayo de 1992, el destacamento guerrillero del Frente Central atacó una base contrarrevolucionaria en Villarrica (provincia de Oxapampa, departamento de Pasco). La base militar quedará completamente destruida, con un saldo de 60 militares muertos y 2 bajas para el MRTA. Según Víctor Polay esta acción no trascendió en los medios de comunicación porque "ya había un control de las FFAA y del gobierno hacia los medios de comunicación". (CVR. Entrevista en la Base Naval, Callao. 13 de marzo del 2003.) Esta acción marcó el inicio de una nueva etapa en el Frente Central caracterizada por enfrentamientos armados frecuentes con las fuerzas represivas de la dictadura.
A contramarcha de lo que sucedía en el Frente Central, el Frente Sur comenzará a perder predominio cuando el 9 de junio de 1992, en un poblado ubicado en el distrito de Limbani (provincia de Sandia), el Ejército atacó por sorpresa al grueso de su destacamento revolucionario, integrado por 25 militantes. En el ataque varios emerretistas lograron huir, seis fueron acribillados y algunos más fueron detenidos.
Hasta entonces, el MRTA había comenzado a perder el Frente Sur, en el Frente Nororiental se estaba produciendo un estancamiento fruto de las disidencias entre el MIR-VR y el MRTA, y en el Frente Norte la organización estaba enfrentando serios problemas logísticos y de escasa renovación de combatientes, lo que poco después provocaría un colapso.
Para intentar revertir la situación del Frente Nororiental, Lucero Cumpa, a fines de 1992, fue designada por la dirigencia emerretista como Comandante General. Sin embargo, los problemas para el MRTA se complicaron cuando Dany Cumapa Fasabi, responsable de logística y comunicaciones de dicho frente, es detenida por el Ejército a principios de 1993 y posteriormente será desaparecida por las fuerzas represivas. Paralela y posteriormente a dicha detención se irán incrementando las persecuciones, detenciones y desapariciones de militantes de organizaciones. A pesar de estas detenciones, los emerretistas incursionarán en Moyabamba, capital de San Martín, el 10 de enero de 1993. Durante el enfrentamiento se registraron algunas bajas entre los combatientes y las fuerzas de la dictadura. De inmediato, el Ejército emprendió una atróz persecución que consistió en patrullajes intensivos y el "rocketeo" (disparos lanzados desde los helicópteros) en zonas vinculadas a la guerrilla emerretista.
Los golpes sufridos a manos de la embestida dictatorial que se traducía en la detención-tortura-desaparición de algunos de sus dirigentes, cuadros y militantes de base, el no ordenado trabajo político público emerretista, el intento de seguir el ritmo impuesto por el PCP-SL en el conflicto armado interno, y la pérdida creciente de vinculos con la base anteriormente logrados en algunas zonas del país donde actuaban, fueron creando las condiciones para que el derrotero del MRTA fuese guiado cada vez más por una lógica militar y no política. Como recuerda Mateo, el planteamiento inicial de la Revolución Peruana no se restringía al exclusivo enfrentamiento en el terreno militar, sino que se planteaba como una guerra política:

"Tú no vas a hacer la revolución para enfrentar al Ejército exclusivamente, sino tú vas a hacer la revolución para quitarle [al Estado]: espacio y poder. Porque si tú quieres hacerle guerra al Ejército, no necesitas ni siquiera levantar ninguna bandera política".

Para Alberto Gálvez esto último tiene relación con el ritmo que iba adquiriendo la acción del MRTA en esos años. Así, los esfuerzos emerretistas por asentarse en el campo, fueron hechos de:

"[?] manera muy apurada por la dinámica militar, no por la dinámica de construir una base política en la población y cuando la construimos no la conservamos (?) Entonces la lógica militar, que marca muchos de los procesos del MRTA, termina castrando la posibilidad de un desarrollo político en la población, algo de largo plazo...? (CVR. Entrevista en el penal de Huancariz, Cajamarca. 19 de julio del 2002. )



Guerra Revolucionaria en el Frente Central y detenciones de algunos dirigentes. (1992 -1998)

A los problemas organizativos y de imagen del MRTA, se sumó la detención de algunos de sus principales dirigentes (integrantes del CEN y del Comité Central) en Lima por grupos de tarea de la DINCOTE. Así el 9 de abril de 1992, Peter Cárdenas Schulte fue detenido por la Brigada Especial de Detectives (BREDET). Dos meses después, el 9 de junio de 1992, ocurría lo mismo con Víctor Polay Campos quien fue detenido por la policía en el distrito de San Borja (Lima). A mediados de 1992, solo dos integrantes del CEN se encontraban en libertad: Néstor Cerpa Cartolini y Miguel Rincón. El primero de ellos, asumió la conducción del MRTA en reemplazo de Víctor Polay.
A diferencia del PCP-SL, la caída de importantes dirigentes nacionales emerretistas fue una de las constantes en la trayectoria del MRTA durante los ochenta. Un rápido recuento de los dirigentes y militantes detenidos, muertos o desaparecidos hasta entonces, permite tener una idea aproximada de lo sucedido al MRTA. El 12 de agosto de 1988, Miguel Pasache Vidal, fundador del MRTA, y Sócrates Porta Solano, encargados de cumplir el rol de enlace con los familiares del general de la Fuerza Aérea del Perú Héctor Jerí, secuestrado por el MRTA, fueron detenidos y posteriormente asesinados por paramilitares. El 16 de abril de 1989, el dirigente Miguel Rincón fue detenido por la policía. A fines de año, el 14 de setiembre de 1989, Osler Panduro Rengifo, quien detentó el cargo de miembro del Comité Ejecutivo Nacional y Comandante del Frente Nororiental, falleció producto de una enfermedad. En 1990 las bajas continuaron. El 9 de febrero de 1990, Rodrigo Gálvez García, Comandante del Frente Nororiental, murió en un enfrentamiento con el Ejército en San Martín. Mientras que, el 8 de mayo de 1990, Vladimir Quispe, comandante de los destacamentos revolucionarios del Frente Oriental fue detenido y desaparecido por miembros de las Fuerzas Armadas, en la ciudad de Pucallpa (departamento de Ucayali). Lucero Cumpa fue nuevamente detenida en el distrito de Magdalena (provincia de Lima) el 23 de febrero de 1991. El 11 de marzo de 1991, cuando era conducida al Palacio de Justicia en un carro portatropa de la policía, un comando del MRTA la rescató. Dos policías resultaron muertos y uno herido durante el enfrentamiento.
La pérdida de dichos dirigentes y la carencia de un reemplazo inmediato de los mismos, supuso una disminución considerable de la capacidad de conducción, planificación y ejecución del MRTA, lo que iría comenzando a marcar un declive en la organización.
A la par de estos sucesos, la comandancia del MRTA dispuso que sus fuerzas se fueran concentrando en el Frente Central e hicieran todo lo posible para mantener el Frente Nororiental operativo. Sin embargo, el 1 de mayo de 1993, Lucero Cumpa fue por tercera vez detenida junto a otros emerretistas en la ciudad de Tarapoto (provincia de San Martín). Su detención fue seguida por la desvinculación de los últimos responsables de los destacamentos que operaban en San Martín con lo cual el Frente Nororiental comenzaba a desaparecer como frente de combate. Con ello, las acciones armadas del MRTA se concentrarían en el Frente Central a la par que iban disminuyendo en la ciudad de Lima.
La estrategia de combate emerretista puesta en práctica hasta fines de 1991 trató de recrear las experiencias de las guerrillas latinoamericanas iniciadas con la revolución cubana a fines de los cincuenta. Sin embargo, no se produjo una apropiación crítica de las mismas ya que habían estado repitiendo los mismos errores cometidas por aquellas. Como recuerda ?Lucas?, "nosotros vemos una fuerza militar totalmente de guerrilla a la antigua, tipo del MIR del 65, una guerrilla andante, que de acá para allá, todo un grupo, más o menos eran 30 hombres. Se dirigían a distintos sitios... ese grupo rara vez se dividía y podía hacer acciones; y los mandos, quienes componían la Dirección Regional, estaban en la ciudad". La excepción fue lo sucedido en el Frente Central donde se produjeron cambios en la estructura, funcionamiento y tácticas de la fuerza militar del MRTA tomando como modelo la experiencia insurgente salvadoreña del FMLN. Estas modificaciones les permitieron adquirir capacidad para concentrarse, desconcentrarse y desplazarse con rapidéz. Asimismo, el Frente Central especializó aún más a las Fuerzas Especiales e intensificaron el uso de modernos sistemas de comunicación. En síntesis, el reordenamiento del trabajo militar del MRTA en el Frente Central, le permitió mayor flexibilidad y capacidad de movimiento. En 1992, su fuerza militar estaba compuesta por aproximadamente 150 combatientes completamente armados y uniformados. Posteriormente, para 1994, el número ascendería a 500.
Los responsables del Frente Central dividieron a sus fuerzas en dos destacamentos, integrado por 75 combatientes cada uno, los cuales operarían en cada uno de los márgenes del río Perené (provincia de Chanchamayo). Paralelamente se formaron las Fuerzas Especiales quienes dependían directamente de la Dirección Regional del MRTA. Los integrantes de las Fuerzas Especiales fueron conocidos como "Los negritos". Su nombre se debe al color negro del uniforme que usaban. El primer comando de ataque a la Base Militar en Villarrica (provincia de Oxapampa), el 1 de mayo de 1992, pertenecía a las Fuerzas Especiales del Frente Central. Por último, en el plano organizativo se había logrado articular una serie de estructuras como logística, inteligencia - contrainteligencia, sanidad y comunicaciones que contribuía directamente a darle dinamismo al desarrollo y consolidación del Frente Central.
Reorganizados, las principales acciones del Frente Central se ubicaron en el plano militar. Numerosas acciones de hostigamiento, emboscadas y enfrentamientos con las fuerzas represivas de la dictadura fujimorista se sucedieron durante 1993, 1994 y 1995. Sin embargo, no trascenderán dichas acciones en el resto del país, a causa de la complicidad con la dictadura de los medios de comunicación masivos. Incluso la difusión de las acciones fue parcial en la Región Central, impidiendo que se preduzca un impacto político tanto regional como nacional fruto de la resistencia emerretista.
En 1994, la conducción del Frente Central fue asumida por Miguel Rincón Rincón con el cargo de Comandante General del frente. Ese mismo año, el Frente Central pasó a llamarse ?Juan Santos Atahualpa?. Los frecuentes enfrentamientos con el Ejército, las sucesivas caídas de combatientes emerretistas, las detenciones de dirigentes, la poca posibilidad de reponerlos con celeridad, el quiebre de algunos de sus integrantes y la infiltración de servicios de inteligencia de las fuerzas represivas en sus filas, que los iban eliminando de manera sistemática, fueron resquebrajando la hegemonía conseguida por el Frente Central, en particular, al destacamento de la margen derecha del río Perené, que finalmente desapareció hacia principios de 1995. En el corto plazo, los términos en los cuales los emerretistas plantearon la lucha contra el Ejército a la larga los fueron desgastando. Para Alberto Gálvez Olaechea "el conflicto devino en una guerra entre aparatos, en la que era inevitable que venciera el aparato más poderoso: el Estado" (2003: 53).
En esa situación, en el MRTA se evaluó que si se pretendía lograr cierto protagonismo y mantener un mínimo de presencia política, se tenía que ejecutar una acción de envergadura que pusiera a la organización nuevamente en un lugar expectante de la escena nacional, como cuando aparecieron en Juanjuí en noviembre de 1987 o cuando sucedió la fuga del penal "Castro Castro" en las postrimerías del gobierno aprista en julio de 1990. Además, es plausible suponer, que los dirigentes emerretistas eran conscientes que la lucha armada para conquistar el poder era inviable, en un contexto en el que, por un lado, se constataban los resultados de la estrategia represiva contrainsurgente de las Fuerzas Armadas, y, por el otro, un sector mayoritario de militantes del PCP-SL, liderados por Abimael Guzmán, había cesado la ejecución de acciones armadas.
Es entonces cuando el MRTA considerará que el único camino que le queda es crear una coyuntura favorable a partir de una situación de fuerza que le permita negociar eventualmente la suspensión de las hostilidades en pos de una recuperación organizativa. Sin embargo, en el país no había antecedentes de negociaciones y acuerdos de tal naturaleza. En todo caso lo más cercano a ello fue la propuesta de Acuerdo de Paz hecha por Abimael Guzmán a Alberto Fujimori que no se concretó.



La busqueda de una acción contundente: del plan de la Toma del Congreso a la toma de la Embajada Japonesa.

Según las condiciones en las que se encontraba el MRTA, los dirigentes emerretistas en libertad, Néstor Cerpa y Miguel Rincón, fueron evaluando las posibilidades de la excarcelación de sus integrantes en el mediano plazo. Según Miguel Rincón "era necesario rescatar a los cuadros revolucionarios para continuar con la lucha revolucionaria, pero el gobierno había cerrado todos los márgenes de resolución política o legal". Aquella posibilidad "sólo se podía a partir de una posición de fuerza". (CVR. Entrevista en la Base Naval, Callao. 8 de abril del 2003.) Es decir, se consideraba que sólo a partir de la ejecución de una acción militar de gran envergadura se originarían las condiciones para una negociación favorable con el gobierno dictatorial de Fujimori, negociación tendiente a la liberación de los militantes presos.
Según Miguel Rincón dentro de los objetivos probables para dicha acción se había considerado la toma del Congreso de la República y el consiguiente secuestro de los congresistas, "el objetivo era capturar prisioneros (?) y canjearlos prisionero por prisionero." (CVR. Entrevista en la Base Naval, Callao. 8 de abril del 2003.) En medio de los preparativos, el 30 de noviembre de 1995 fueron ubicados por la policía. Según Miguel Rincón, "la llegada [de la policía] la hacen por errores que cometimos nosotros, siempre ocurre, cometemos el error de menospreciar la persistencia y la efectividad del trabajo del adversario". (CVR. Entrevista en la Base Naval, Callao. 8 de abril del 2003.) Ese día, en horas de la noche, la policía se enfrentó al comando emerretista en su base operativa, llegando a detener a Miguel Rincón y 17 militantes mas. Cuatro combatientes y un policía morirán en la invasión a la base de operaciones. Horas antes habían sido detenidos el ciudadano panameño Pacífico Castrillón y la ciudadana norteamericana Lori Berenson Mejía, quienes habían alquilado la vivienda que era utilizada como base, ubicada en el distrito de La Molina.
El plan había sido abortado por la intrusión de las fuerzas represivas. Sin embargo, Néstor Cerpa Cartolini no retrocedió en el intento de lograr la liberación de los presos políticos. El 17 de diciembre de 1996 a las 8:30 p.m., el comando revolucionario "Edgard Sánchez", integrado por 14 emerretistas, al mando de Cerpa Cartolini, ocupó la Embajada de Japón en Lima situada en el barrio residencial de San Isidro, y retuvo a más de seiscientos invitados que se encontraban en una fiesta en honor al emperador japonés. Entre los invitados al festín se encontraban funcionarios, congresistas, empresarios, banqueros, e inclusive familiares directos (la madre y el hermano) de Fujimori. El objetivo de tomar rehenes para iniciar las negociaciones con el gobierno dictatorial por los presos políticos aparentaba haber comenzado. En los días siguientes fueron liberando un número significativo de rehenes. Sin embargo, al mismo tiempo que el gobierno simulaba una ronda de negociaciones buscando encontrar una salida a tal situación, un grupo de élite del ejército peruano se entrenaba para una incursión violenta a la Embajada. Inclusive se da el tiempo para la construcción de túneles por donde se iba a efectuar la invasión al lugar. Mientras tanto, quien se había ofrecido como ?mediador?, el entonces obispo de Lima estrechamente vinculado al Opus Dei, Monseñor Cipriani (hoy candidato a Papa), auspiciaba una suerte de servicio de información hacia el Ejército de lo que estaba ocurriendo dentro del lugar, siendo uno de los principales colaboradores responsables del trágico desenlace de la ocupación debido a sus intensiones y al conocimiento del destino de 14 vidas humanas. El 22 de abril de 1997, luego de 126 días de toma, comandos de las Fuerzas Armadas ingresan violentamente a la Embajada Japonesa, ocupada hasta ese momento por los 14 combatientes y 72 rehenes que quedaban. Los militantes emerretistas serán salvajemente asesinados durante la intervención militar, en la que también caerán dos militares y un rehén.
El desenlace en la Embajada de Japón marcará un punto de quiebre y de declive de la organización a nivel nacional. Siete meses después de la masacre de la Embajada era detenido Remigio Huamán, el Comandante ?Joel?, conductor de la organización. Los dirigentes que quedaron en el Frente Central, continuaron tratando de recomponer la Dirección Nacional del MRTA, que quedaría a cargo hasta el día de hoy de Hugo Avellaneda.
Durante los meses de agosto y octubre de 1998, la policía detuvo a algunos militantes que operaban en la zona de la selva de Junin a orillas del Perené, región del Frente Central. En la actualidad, y contrariamente a lo que dicen los medios de comunicación y el oficialismo acerca de la inactividad de la guerrilla, el MRTA cuenta con un Ejército Tupacamarista de mas de 300 combatientes. Uno de los últimos comunicados de la organización pregonaba lo siguiente: ``Hoy nuestro pueblo está en pie de lucha, pero aún falta fortalecer nuestras organizaciones autónomas de base, forjar un proyecto de socialismo autóctono.''



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La validez de la comisión de la verdad en Perú

Agosto-Setiembre del 2001

El Movimiento Revolucionario Tupac Amarú (MRTA), frente a la conformación de la llamada Comisión de la Verdad, se dirige a nuestro pueblo, a las organizaciones defensoras de los derechos humanos, a las organizaciones sociales y sindicales, a las organizaciones políticas y de solidaridad, para expresar lo siguiente:
1.- La paz es una aspiración de la humanidad y de nuestro pueblo; pero la paz no puede hallarse donde la equidad y la justicia no impere. Por esa razón el MRTA a manifestado reiteradamente que: Sin justicia social, no habrá paz.
2.- Para las clases dominantes y las Fuerzas Armadas y Policiales, las llamadas fuerzas de seguridad, la paz es la aceptación del orden imperante y la conculcación del derecho a reclamar ante cualquier injusticia.
3.- Es evidente que existen dos concepciones sobre la paz, una basada en la búsqueda de la justicia social y la otra basada en la imposición de la injusticia social, la opresión y explotación.
4.- Bajo la lógica de paz que enarbolan los defensores del status quo; la justicia, la dignidad, la igualdad y los derechos humanos devendrán en subversivos.
5.- La permanente agresión contra nuestro pueblo cuando este reclama el derecho a un trabajo y una vida digna, educación, salud y vivienda hicieron necesario una respuesta organizada a la violencia estructural real y física que se manifestaba en brutales palizas cuando no éramos abaleados indiscriminadamente. Hombres ,mujeres y niños que desarmados y en forma pacifica reclamábamos nuestros derechos fuimos objetos de violentas represiones, por lo que cansados de tanta violencia, decidimos responder a esa violencia con el mismo lenguaje que ellos, las fuerzas de seguridad usaban contra nuestro pueblo.
6.- La existencia de un movimiento insurgente, no solo se da como resultado de la necesidad de responder con el lenguaje que el estado usa para reprimir a nuestro pueblo, sino que este se da en el marco del legitimo derecho a la defensa que tienen los individuos y el derecho que tiene los pueblos a revelarse contra un régimen autoritario que no defienda ni satisfaga los derechos del pueblo. El Derecho a la Insurgencia esta consagrado en la Constitución Política del 79 y que incluso recoge la constitución espuria del 93.
7.- Este es el marco general que da origen a lo que en el Perú se a dado por denominar violencia política, y que se desarrolla como una guerra interna; la misma que están enmarcadas en el cumplimiento de determinadas leyes especificas que están consagradas en la Convención de Ginebra y de manera específica en el Protocolo Adicional del 79, referentes a los conflictos internos, el cual a sido subscrito y ratificado por el Perú por tanto es de obligado cumplimiento.
8.- En el contexto de esta guerra interna se han sucedido hechos que contravienen derechos consagrados en la constitución política del país así como de Pactos y Convenios Internacionales que el Perú a suscrito en materia de derechos humanos, procedimientos penales e independencia del poder judicial, sistema penitenciario y tratamiento de prisioneros de guerra y presos políticos así como prevención y prescripción de la tortura.
9.- Estas violaciones van desde las detenciones arbitrarias, torturas, ejecuciones extrajudiciales, desaparición forzada, genocidio contra la población civil no combatiente, perpetrados en las llamadas zonas de emergencia bajo control de las fuerzas de seguridad y que hasta hoy permanecen sin esclarecer ni responsabilizar y mucho menos sancionar a los culpables de estos delitos.
10.- Estos hechos deben ser investigados para así evitar se vuelvan a repetir en el futuro y para que la impunidad no proteja a los causantes de tanta muerte y dolor de nuestro pueblo. Esta es la tarea que la llamada comisión de la verdad esta encargada de realizar.
Los tupacamaristas debemos llamar la atención sobre algunos hechos que despiertan serias dudas sobre la imparcialidad , objetividad y los verdaderos fines y objetivos de esta comisión.
En primer lugar, se ha negado la posibilidad de participación de juristas, defensores de los DDHH u otras personalidades cuya nacionalidad no sea peruana, cuya imparcialidad y objetividad pueda garantizarse.
* En segundo lugar, esta comisión ha sido conformada sin tener en cuenta la participación de importantes sectores sociales y sus organizaciones representativas.
* En tercer lugar, esta comisión esta integrada por personas que no cumplen el mínimo de independencia e imparcialidad, requisito indispensable para evaluar los acontecimientos con objetividad. No podemos dejar de señalar la trayectoria de los señores Bernales y De Gregori quienes han representado al gobierno de Alberto Fujimori en foros internacionales o la del Sr. Tapia, quien asumió la cerrada defensa de la política psicosocial del gobierno dictatorial y del honor de los militares comprometidos seriamente en acciones de violación de los mas elementales derechos humanos. Sin hablar ya de la presencia de la incondicional fujimorista Beatriz Merino. Por si esto fuera poco, la comisión a empezado por afirmar que se investigaran la violencia terrorista y los excesos de las fuerzas de seguridad con lo que es evidente que niegan la existencia del terrorismo de estado, la existencia de escuadrones de la muerte y la impunidad con la que actuaron al amparo del gobierno fujimorista y el estado peruano.
Los tupacamaristas, conscientes de la necesidad que tiene nuestro pueblo de la paz con justicia social, no podemos dejar de señalar que este tiene el derecho de conocer con objetividad los hechos y acciones ocurridos durante estas dos décadas de guerra interna y por elemental justicia, los responsables de tanta muerte y miseria de nuestro pueblo deben ser juzgados para escarnio de quienes pretendan volver a imponerse por la fuerza y contra la voluntad popular.
Los tupacamaristas no podemos aceptar ni dejar de denunciar el verdadero fin con el que se a creado a la llamada comisión de la verdad el cual estamos seguros tiene como única función la de criminalizar la resistencia del pueblo y su derecho a la Insurgencia el cual ya a sido calificado de terrorismo; en tanto que el accionar de las fuerzas de seguridad son benignamente tipificadas de excesos. Con esto se justifica las aberrantes leyes de venganza contra los luchadores sociales, las cárceles de exterminio y la amnistía otorgada a los mas de 1500 miembros de las fuerzas de seguridad, probadamente violadores de derechos humanos, torturas, desapariciones, ejecuciones extrajudiciales y genocidio, quienes han vuelto a ser admitidos al servicio activo.
Es evidente que lo que se pretende es lavar la deteriorada imagen del estado peruano así como de sus instituciones armadas. Fuerzas armadas y policiales comprometidas con crímenes de lesa humanidad, corrupción, trafico no solo de influencias sino también de armas y drogas.
Esta comisión pretende borrar la memoria histórica de nuestro pueblo, para cubrir con el manto de la impunidad sus crímenes.
En nuestro país cualquier esfuerzo en la búsqueda de la paz no puede darse sobre la base de la impunidad, sobre la base del mantenimiento de las desigualdades sociales y sin esclarecer los crímenes perpetrados contra nuestro pueblo, por lo que el MRTA se reafirma en la propuesta de paz con justicia social y en esa dinámica nos comprometemos con la búsqueda de la verdad de lo acontecido durante las dos décadas de guerra interna, guerra que a dejado mas de 30 mil muertos, cientos de miles de hombres y mujeres torturados, más de 5 mil desaparecidos en el Perú.
El MRTA llama a nuestro pueblo, a la militancia tupacamarista y a los sectores progresistas y humanitarios de nuestro pueblo a no hacerse eco de esta nueva farsa de Comisión de la Verdad, cuyo único objetivo como lo explicamos líneas arriba es consagrar la impunidad y lavarle la cara a un sistema decrépito que no tiene voluntad política para cambiar mínimamente esta situación y que sin la menor vergüenza se apresta a justificar los crímenes de la dictadura en los últimos 10 años y los de las FFAA en los últimos 20, para no hablar de toda nuestra historia republicana, plagada de múltiples crímenes, que han tenido la misma motivación: mantener un sistema económico y social que sólo favorece a un reducido número de familias "dueñas del Perú", ligados a los intereses transnacionales.
El MRTA considera que solo el pueblo organizado en el poder garantizara la formación de una verdadera comisión de la verdad, que investigue con imparcialidad y objetividad este periodo de nuestra historia.
El MRTA convoca a nuestro pueblo a seguir fortaleciendo sus organizaciones autónomas de base y seguir luchando por una sociedad donde la impunidad, la opresión y la explotación solo sean un mal recuerdo del pasado.

¡NO A LA FARSA DE COMISION DE LA VERDAD!
¡SIN LUCHAS NO HAY VICTORIAS!
¡TUPAC AMARU VIVE Y VENCERA!
DIRECCION NACIONAL DEL MRTA




















LA OPNIÓN PÚBLICA EN EL ASALTO A LA EMBAJADA DEL JAPÓN EN PERÚ POR EL MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO TUPAC AMARU

por Heiber Barreto Sánchez



Presentación

En este informe se expone un análisis de los sucesos acontecidos entre el 17 de diciembre de 1996 y el 22 de abril de 1997, producto de la toma de la embajada de Japón en Perú, por el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru.
El análisis aquí presentado se efectúo desde los actores involucrados en los sucesos antes mencionados, como generadores de opinión pública. Para ello, se realizó un seguimiento de prensa a través de aproximadamente 158 noticias difundidas por la empresa internacional de información Prensa Latina, la cual realizó una cobertura especial de los hechos y cuyas informaciones fueron accesadas a través de Internet.
De esta manera, se pudieron espaciar los sucesos en tres fases o momentos, hasta la finalización de la toma de la embajada con la toma por asalto de un grupo comando del gobierno del Perú.
Con el propósito de que las hipótesis aquí planteadas puedan ser verificadas con base a la información que las sustentan, se presentan un conjunto de anexos a título demostrativo, que contienen un total de 60 noticias emanadas desde la agencia internacional de noticias Prensa Latina.



PRIMERA FASE: ( 17 de diciembre de 1996 - 1ero. De febrero de 1997)

Esta fase comienza con la toma de la embajada del Japón en Perú por el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), la cual se caracterizó por una efervescencia de la opinión pública ante los acontecimientos sucedidos.
Durante este primer momento, ante las exigencias del MRTA que produjeron el establecimiento de las negociaciones entre el gobierno y este grupo guerrillero, se rompen las conversaciones en cuatro oportunidades por iniciativa del sector gubernamental, a pesar del reciente comienzo del conflicto.
Así mismo, se difunden un conjunto de frases y expresiones descalificadoras a priori sobre las intenciones del MRTA al tomar en calidad de rehenes a más de 400 personas inicialmente. Esto no brindó la posibilidad, de que se generara una matriz de opinión en la cual los actores involucrados en el conflicto tuvieran igualdad de oportunidades para influir en la conformación de la misma (Gobierno, rehenes y MRTA). Más aún, considerando que el movimiento guerrillero tuvo sólo en una ocasión pudo establecer relaciones directas con el grupo de periodistas que cubrían los hechos, lo cual fue producto de la iniciativa tomada por éstos sin previo aviso al gobierno. Esto colocó al MRTA en desventaja con respecto a sus posibilidades de transmitir a la opinión pública nacional e internacional del Perú, las intenciones y razones de su acción.
Esto ocasionó que, en las noticias difundidas tuviera un bajo índice de aparición relativa, las demandas del MRTA en comparación con las exigencias del gobierno para construir la viabilidad de una salida pacífica a la crisis. Así comienza destacándose, el mayor poder ejercido sobre la opinión pública por parte de uno sólo de los actores implicados en los hechos.( Gobierno)



SEGUNDA FASE (2 de Febrero - 15 de marzo de 1997)

En esta fase prevaleció una preocupación gubernamental por el comportamiento de la popularidad del presidente Alberto Fujimori, ya que la misma comenzó a mostrar fluctuaciones frecuentes durante este período del conflicto.
Esto propició una de las principales características del conflicto desde este momento hasta su finalización, como lo fue la personalización del mismo desde el sector gubernamental, haciendo ver que el mismo era protagonizado por el presidente Alberto Fujimori y el MRTA, lo cual contribuyó a centrar la atención de la opinión pública en estos dos actores, de los cuales el presidente era sólo el representante de una de las partes, mas no uno de los protagonistas del mismo. Esto sin considerar la evidente omisión de quienes si constituían uno de los protagonistas de los hechos, como eran los rehenes capturados por el MRTA, quienes como actores relevantes pasaron incluso a ser "cuasi espectadores" de los acontecimientos, cuyos centros de atención eran el presidente y el movimiento guerrillero.
Por otra parte, durante esta fase el presidente peruano mostró a la opinión pública un proceso de negociaciones agotado, durante el cual se realizaron todos los esfuerzos gubernamentales por lograr un acuerdo entre las partes que permitiera una salida pacífica a la crisis. Así mismo, la opinión pública parecía ya cansada y convencida del desgaste de las conversaciones, producto de la imagen proyectada por el presidente sobre el agotamiento de las mismas y por la alta frecuencia con que ocupó la noticia los medios informativos, lo que deterioró la atención de la opinión pública sobre los sucesos. Esto posiblemente contribuyó a la generación de una actitud de resignación por parte de la opinión pública, ante una salida al conflicto, fuese de cualquier manera incluso a través de la fuerza.
Todo ello, de igual manera que durante la primera fase, estuvo acompañado de una presencia escueta y esporádica en los medios de comunicación, sobre las demandas del MRTA y las razones en que se basaban las mismas.
De esta manera, la crisis comenzó evidentemente a ser capitalizada por el presidente e incluso por dos candidatos a Alcaldes de la capital, quienes optaron públicamente por una salida de fuerza a la crisis.



TERCERA FASE (16 de marzo - 1 de mayo de 1997)

Todos los sucesos acontecidos y la influencia sobre la opinión publica ejercida en la anterior segunda fase del conflicto, pareció ser sólo la preparación política de la opinión pública nacional e internacional ante una salida de fuerza a la crisis, la cual se patentizó en el asalto comando que realizara el gobierno el 22 de abril a las 3:30pm a la embajada del Japón con el propósito de rescatar a los rehenes.
Esta hipótesis sobre la preparación del piso político para la ejecución de una acción de fuerza el 22 de abril, se apoya en el manejo deliberado que hiciera Fujimori de la opinión pública, tal y como se señaló en la segunda fase del conflicto, además del evidente comienzo de la planificación del asalto gubernamental desde el mes de enero, dado que al principio de ese mes el gobierno comenzó la construcción de los túneles que permitieron la operación comando.
Ante el "éxito" de la acción de asalto que arrojó un rehén y un militar muerto y un rehén herido, Fujimori se sirvió de ello para justificar y encubrir sus prácticas represivas, lo cual contribuyó a un aumento sustancial de su popularidad, dado que a nivel informativo la acción comando fue presentada como exitosa debido a un margen de error menor de sólo 2 %, aun cuando una acción de este tipo era justificada y exitosa con un porcentaje de muertos igual al 15% de rehenes, según lo informado por los EEUU y otros países como el Reino Unido.
En este sentido cabe resaltar el manejo comunicacional de la acción comando, por cuanto para juzgar sobre el "éxito" de ésta, no se consideró la muerte de la totalidad de los guerrilleros del MRTA, quienes a nivel informativo no parecieron contar como víctimas de igual categoría a la de los rehenes y militares implicados en la operación.
Por otra parte, considerando que la fase central de la operación estaba planificada con una duración de 6 minutos y que la misma casi se triplicó en el tiempo al durar 16 minutos, cabe interrogarse sobre si una suerte providencial cubrió la operación o si evidentemente los emerretistas tuvieron tiempo de reaccionar en contra de los rehenes, a quienes optaron por no sacrificar siendo si ellos los ajusticiados impunemente por las fuerzas de asalto gubernamentales.
Por último, destaca el silencio con que la iglesia cubrió el asalto, interrumpido por unas iniciales lágrimas de Monseñor Cipriani y no así por una posición abierta ante los resultados de la acción comando. Así mismo, resalta la omisión en todo momento de los Derechos Humanos de los emerretistas, sobre los cuales prefirió la Organización de las Naciones Unidas (ONU) no pronunciarse, abstrayéndose además, cualquier organismo internacional y las agencias informativas de comentar al respecto.

















CERTEZAS Y ESPERANZAS DE LA IZQUIERDA REVOLUCIONARIA EN LATINOAMERICA

por el Grupo Amanecer Comunista Será...
 http://www.geocities.com/guerrillasenlatinoamerica/ (*)

Lo sucedido con los compañeros del MRTA en Lima, Perú, a raíz de la intervención militar de Fujimori y la masacre de éstos jóvenes revolucionarios, debe llevarnos a un análisis objetivo y sin soberbia política. Reconociendo en forma autocrítica, los partidos y movimientos de Izquierda Latinoamericana, que la desorganización y desvinculación regional frente a la ocupación de la embajada de Japón en la capital peruana, constituye no sólo una prueba dolorosa e indignante, sino que también este sacrificio humano no sea en vano.
Un análisis dialéctico de lo sucedido en Lima, nos exige releer la historia de nuestro continente en las últimas dos décadas. Asumir que el apogeo capitalista con su expresión neoliberal del modelo del desarrollo, ha encontrado en la globalización modernizante, no sólo instrumentos para la concentración económica y política, sino que además, ha propiciado en los procesos de transición democrática un marco de asistencia recíproca entre los gobiernos. La gobernabilidad y estabilidad (debiera entenderse como una doctrina de Seguridad Nacional modernizada) es más que una agenda para las cumbres. En este sentido, es real el predominio de sistemas democráticos pero con regímenes autoritarios y militaristas, respaldados por la burguesía y su poder político-económico. La complicidad y lógico regocijo ante la matanza de la embajada en Lima es obvia.
Nelly Gutiérrez Rosado, esposa de un compañero del MRTA detenido en Yanamayo ha decidido radicarse en nuestro país y desde aquí desarrollar tareas de solidaridad con los presos políticos del Perú, víctimas de un régimen carcelario cruel e indigno reñido con el más mínimo sentido de justicia.

?He venido a Chile porque en Perú es imposible realizar cualquier actividad de denuncia y de apoyo a los presos políticos, vine aquí por ser un país que conoció de estos problemas, de solidaridad, que ha recibido por mucho tiempo la solidaridad internacional. Nuestra tarea es denunciar la situación carcelaria, los procesos judiciales y los problemas que sufren las familias de los detenidos tanto en la visita como para realizar tareas para salvaguardar la vida de los presos. Llegué en el mes de julio pasado, intentando llegar a la parte más formal del país, fui recibida por la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento, la recepción fue buena, aunque realmente, desconocían la situación carcelaria en el Perú a pesar que hay varios presos chilenos allá?.

Pero si en Perú resulta peligrosa esta denuncia fuera de él parece ser infructuosa.

?Nosotros hemos enviado todo tipo de cartas y denuncias a los organismos internacionales: ONU, Amnistía Internacional, OEA (Pacto San José de Costa Rica) y ninguno se ha hecho efectivo. Hay que hacer una diferenciación, el debido proceso lo ve NU, pero no tiene oficina sobre el sistema carcelario; Amnistía Internacional acepta casos de tortura, si eres inocente y puedes probarlo, asume el caso, pide tu inocencia y hace las campañas pero no sobre el sistema carcelario, no acogen este tema. Las organizaciones no gubernamentales no tienen influencia en el gobierno de Fujimori y los organismos internacionales tienen condicionadas sus visitas, a las cárceles sólo entraba la Cruz Roja aunque ya dejó de hacerlo?

Desde 1980 hay presos políticos en Perú y se encontraban principalmente en Lima, durante 10 años tuvieron un régimen carcelario normal: visitas regulares (familiares y amigos), se les podía llevar ropa, alimentos, tenían actividades internas. Entre 1989 y 1992 se producen las masacres del grupo Sendero Luminoso. La primera se llevó a cabo durante el gobierno de Alan García en momentos en que se realizaba en Lima una reunión de la social democracia internacional. Luego hubo una masacre de 150 presos; frente a estos hechos no hubo ninguna investigación, ni procesos a quienes dieron la orden de asesinar, ni a quienes asesinaron.
En 1992 comienza una campaña que presenta a las cárceles como ?zonas extraterritoriales? de las fracciones armadas, para justificar su eliminación. Fujimori se plantea poner ?disciplina? y aparecen las leyes antiterroristas. Estas leyes legitiman a los ?jueces sin rostro?; legitiman el enjuiciamiento de menores como adultos; legitiman violaciones a los derechos humanos, son acusados de ?apología del delito?, legitiman la aplicación de las condenas como recetarios: los que son mandos superiores son condenados a cadena perpetua; mandos medios son acusados de ?traición a la patria? y condenados a 30 años; a los colaboradores se les condena a 15 años, o sea, se conoce la sentencia antes del juicio.
En estas leyes antiterroristas se especificó el sistema carcelario, donde está estipulada cada norma que se aplica: las visitas son de 30 minutos por mes, a través de locutorios (no hay contacto físico), si el detenido está castigado se suspende la visita. Los hijos pueden visitarlos cada tres meses de a uno a la vez y durante 30 minutos, no se acepta la visita de amigos. En la cola de espera para la visita está prohibido hablar. La alimentación debe ir en bolsas plásticas, todo alimento deberá ser desmenuzado; no se aceptan frutas como manzanas; la ropa no debe ser de color rojo o negro; no pueden ingresar medicinas, éstas deben ingresar previamente por un centro administrativo; no se les permiten revistas, diarios, radio, etc., se controla la correspondencia, tanto la que sale como la que entra. Los presos no pueden tener agujas, herramientas, sólo se les permite en su poder lápices de colores, acuarelas, lanas, hilos y cartulinas.
A estas normas generales la Administración del recinto puede agregar otras en forma espontanea o permanente. Hoy los presos están repartidos por todo el país, en ciudades pequeñas y zonas de emergencia, de muy difícil acceso.
Pero ¿de qué cantidad de presos estamos hablando?

?No hay una cifra oficial, pero nosotros manejamos un número que va entre los 5.000 y 7.000 presos, esto podría significar una organización de familiares fuerte; estabamos bien organizados hasta la parición de la ley antiterrorista que trajo la represión, que desbarato a la organización. Generalmente la mujer es la parte fundamental de este tipo de organizaciones (abuela, madre, hermana, esposa, compañera) y está a cargo de la familia que queda y del familiar preso; la mayoría son personas de escasos recursos, acosadas por la represión y el seguimiento, como consecuencia de ello se aisla y decide enfrentar separadamente su problema, porque si es detenida ¿quien se hará cargo de su familia y del detenido??

17 de diciembre de 1996: ?Toma por parte del MRTA de la Embajada de Japón en Lima?

?En realidad nosotros pensábamos que los iban a matar enseguida, tanto a unos como a otros (emerretistas, rehenes), no pensábamos que esto podía tener una salida pacífica; pero a finales de enero los familiares estabamos esperanzados y mi esposo me contaba en una carta que había mucha esperanza y mucho ánimo en Guacamayo, creían a posible....pensábamos que ya no los
recibiríamos muertos, ni cadáveres con vida cuando nos los entregaran dentro de 10 años o que no serían reconocidos por sus hijos......esa era una de nuestras alegrías....?

Hay que reconocer en primer lugar que no hubo una manifestación concreta de apoyo movilizador de la Izquierda Latinoamericana durante las supuestas negociaciones, ni se reacciono con la firmeza necesaria frente a la cobarde matanza y las opiniones cómplices y as de los dirigentes políticos y autoridades de la política internacional.
Se debe reconocer hidalgamente que no es suficiente el desahogo de insultos al imperialismo yanqui y japonés, como a los vampiros transnacionales y críticas a la clase política dominante y los representantes políticos del neoliberalismo y las seudodemocra-cias, a los regímenes autoritarios del continente. No basta sólo la solidaridad del mundo progresista y el lamento del intelectualismo (en muchos casos snobista) por ?estos jóvenes idealistas que se quedaron en el pasado, y sólo queda trabajar fuerte en las elecciones, humanizar el modelo y apoyar el desarrollo de las capas más pobres del país?.

?Esta acción fue un llamado de atención a la población, a los intelectuales, de que los problemas no se pueden ocultar si un país tiene problemas, con soslayarlos. En el Perú, lo que se trata de hacer es olvidar y decir ?aquí se quedó?, el país va a resurgir por que ellos (fracciones armadas) fueron los responsables de la crisis del Perú, y todo el mundo quiso pensar eso?.

Y después de la masacre, ¿qué posibilidades tienen los presos políticos de mejorar su situación carcelaria y de derechos humanos?
Nelly no ve ninguna posibilidad.....

?el hecho que desde el mismo 17 de diciembre se hubiera tomado represalia contra los militantes del MRTA, quitándoles los 30 minutos de patio y los 30 minutos de visitas; quitándoles la posibilidad de conversar entre ellos, ya es una muestra de lo que puede venir después. La detención posterior al 22 de abril de dos familiares, una encarcelada y la otra en libertad actualmente; el que Fujimori haya dicho que los presos serán dispersados en diferentes cárceles peruanas, no nos da confianza. Sólo tenemos confianza en la labor internacional, en la presión que se pueda ejercer?.

Una segunda parte de esta aproximación analítica, tiene que ver con la correlación de fuerzas de Izquierda (revolucionaria) que va más allá de los partidos políticos en la región. Sus posibilidades de reconstrucción, luego de la crisis de los 80, ha sido diversa en nuestros países, y muy determinada por las transiciones. Sin embargo, se han mantenido y fortalecido algunos movimientos sociales, populares e indígenas, otros armados y un avance en la arena política electoral en otros pocos. El caso de los Zapatistas de México es digno de tener muy en cuenta y respaldar permanentemente, sin abandonarlos. Las protestas en Argentina y Venezuela pueden ser seguidas por otros países vecinos, si se recompone la fuerza sindical apoyada por los campesinos (los sin tierra en Brasil y el propio México) y si los trabajadores se unen, asumiendo sus reivindicaciones sectoriales como demanda política antisistema y modelo economicista.
Estas reflexiones a compartir pueden aparecer muy frías, pero los hechos se decantan para sumar a la solidaridad con los familiares de los compañeros del MRTA asesinados por el Terrorismo de Estado Peruano, la resolución de avanzar más fortalecidos y con mayor orden en las organizaciones y movimientos populares de Latinoamérica, que sean capaces de responder a esta otra ignominia contra los millones de pobres del Tercer Mundo.
Responder entonces, con una mayor integración continental y con todas las fuerzas de la historia de la Izquierda Revolucionaria.
Todos y cada uno de nosotros paga puntualmente su cuota de sacrificio, conscientes de recibir el premio en la satisfacción del deber cumplido, conscientes de avanzar con todos hacia el hombre nuevo que se vislumbra en el horizonte

"Nuestro sacrificio es consciente; cuota para pagar la libertad que construimos. Ernesto Che Guevara"

¡¡Unidad y organización regional para luchar contra el terrorismo de estado del capitalismo!!

(*) Esta página es una oda a la solidaridad internacionalista. Las burguesías nativas se pelean por un botín, utilizan a sus pueblos para fabricar guerras entre naciones. Mientras la burguesía se empeña por dividir a los pueblos. Los pueblos se deben de empeñar en lograr su unidad. Todo lo que une al pueblo es revolucionario. Todo lo que lo divide es reaccionario. Los pueblos de Perú y Chile son pueblos más que hermanos, somos una sola historia, una sola lengua, un solo rostro; el pueblo latinoamericano. Queremos agradecer a aquellos hermanos del sur que nos apoyaron en esta lucha contra el dictador Fujimori. Cuando todo era obligado al silencio por estas latitudes venía la brisa del sur que acogía nuestra voz. Descubrimos que nuestras voces son las mismas. Con otro timbre, pero en el fondo iguales: nacidas desde lo más hondo de nuestros corazones. Gracias compañeros. Este documento fue distribuido en la red aproximadamente en Marzo de 1998. Publicado en este sitio en Marzo del 2003. Se autoriza la reproducción total o parcial de estas publicaciones. Comentarios y sugerencias son bienvenidas. También otras publicaciones. En lo posible enlace estas páginas con otras similares. Se agradecer la difusión. ¡ inundemos la red con nuestra palabra insurgente!.... Lima-Peru-Latinoamerica-Patria Grande. S.A.R.  amanecer95@yahoo.com
MIR y EGP-PL (Chile) SOBRE EL COMANDO EDGARD SANCHEZ ...

Compañeros del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru
Chile, Abril 21 de 1998

Queridos Hermanos:

Al conmemorarse un año de la caída de los integrantes del comando Edgar Sánchez, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Chile (MIR) y el Ejército Guerrillero de los Pobres Patria-Libre (EGP-PL) les abrazamos desde la distancia, reconociendo en los Tupacamaristas dirigidos por el Cdte. Néstor Cerpa y Roly Rojas, raices combativas que se extendieron un veintidós de Abril por todo el continente.
Nuestra América no se rinde y sabrá encontrar en su historia libertaria lo sembrado por todos sus dignos hijos, en esta lucha que ya entró en su quinto siglo de resistencias.
Este comienzo de año ha sido duro, porque grandes compañeros de jornadas combativas partieron de esta vida para seguir sembrando su propia escencia en otras dimensiones. Se nos fue Manuel, el cura Pérez que llegó de España para empuñar las utopías de los humildes de estas tierras. Se nos fue el otro Manuel, Piñeiro, el cubano solidario con las luchas revolucionarias que en este continente no cejan de parir mañanas.
Un trozo de nuestro pasado reciente se marchó con ellos, aunque sabremos compartir el pan que amasaron en la buena mesa de los pobres.
América, la de los excluídos y marginados les recordará con la felicidad de quien se sabe vencedor de molinos, de quienes encuentran en sus antiguos, la coherencia de mantener la frente en alto, de quienes se niegan a ser vasallos de eternos presentes de humillación y castigo.
Nuestros hermanos del comando Edgar Sánchez son parte de ello, de nuestra mirada de odio invencible en los ojos del poderoso y del soberbio, de nuestra rabia infinita ante la explotación y la opresión.
Catorce estrellas fugaces incendiaron los cielos de indoamérica, catorce cuerpos celestes iluminaron nuestros corazones rebeldes de juventud e impaciencia, catorce cuerpos inertes se fundieron tierra testimoniando la barbarie dominante, pero tambien liberando ese trozo de planeta que se regó de ellos.
Catorce combatientes trajeron consigo a Tupac Amaru, a Micaela Bastidas y a todos los insumisos que abrieron la Guerra de los Pobres como camino hacia la felicidad y la justicia, hacia la liberación definitiva de los nuestros.
Un abrazo del tamaño del continente a todos los Tupacamaristas que reconstruyen el Incarri desde las entrañas mismas de la historia.


Compañeros del Comando Edgar Sánchez:! Siempre presentes!
En el camino del Poder Popular:
Pueblo Pobre antagonista, autónomo, radical y autogestionado!
Sólo la lucha nos hará libres!
Colectivo de Coordinación Nacional Movimiento de Izquierda Revolucionario MIR
Mando Central Ejército Guerrillero de los Pobres Patria-Libre EGP-PL





Talleres Gráficos Kolektivo ?Último Recurso?,
Rosario, Termino de imprimir
este libro el día 2 de Mayo del 2005


Pagina de web:: http://www.ultimorecurso.org.ar




  anadir commentarios>>

Muerte y destrucción, waway
27.06.2005 12:30
Muerte y destrucción.
matedecoca>


hablas del capitalismo wawitay?
27.06.2005 18:53
jallalla Peru revolucionario!
chacalon>


ebe
25.09.2008 15:12
por favor observa el video de youtube
ebe mona lisa apollo 20
jg>
Pagina de web::