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La izquierda y los indios

yananviraqocha, 06.11.2004 22:27


Es este un tema por demás importante y trascendente en la visión de poder de los pueblos indígenas cuanto de la llamada izquierda.


LA IZQUIERDA Y LOS INDIOS

Es este un tema por demás importante y trascendente en la visión de poder de los pueblos indígenas cuanto de la llamada izquierda.

Y de hecho debemos analizarlo a la luz de la historia, tanto contemporánea como ancestral, pues bien lo han reconocido el llamado ?El Comité Nacional de Renovación de la Izquierda? (CNRI) una de las graves deficiencias de esta, ha sido ser únicamente ?eco de los partidos soviéticos, europeos o asiáticos? y en esta situación los análisis de la formación económica y social, han sido calco y copia de estas realidades, y muy poco ha sido el análisis de la propia formación social y económica ecuatoriana.

Más aún en el aspecto histórico la llamada izquierda ha dejado grandes vacíos en el reconocimiento, papel y trascendencia de los pueblos y las nacionalidades indígenas, aún ahora en el llamado del CNRI, se escamotea esto que ya es una realidad visible y se regresa a considerar únicamente la categoría de ?movimiento campesino indígena? y se habla solamente de ?perspectivas étnicas?, etc. este sesgo del análisis de la realidad histórica - cultural de los pueblos indígenas no sólo responde a la filiación pequeño-burguesa de la intelectualidad de izquierda sino aún más a determinantes ideológico ? culturales en las cuales pesa con fuerza las discriminaciones étnicas y el racismo de una sociedad y una ideología de clase dominante que se ha erigido sobre el desprecio, la marginación y la exclusión de lo indio.

A lo más que han avanzado la teorización sobre el movimiento indígena desde la izquierda, es a conceptuarlo como uno más de los ?movimientos sociales? equiparable y de igual o parecida importancia al movimiento de las mujeres, de los ecologistas, de los gays y lesbianas..., etc. Sin medir y caracterizar la trascendencia histórica ? política y la raíz nacionalista y cultural de la reclamación de los pueblos indígenas.

En estas consideraciones, indudablemente las visiones puramente campesinistas del movimiento indígena desde la izquierda, caían como anillo al dedo, para la exclusión y marginación de los pueblos indígenas en el quehacer político general y en especial electoral, todo esto con el justificativo, de que el ?campesino? no era la clase de vanguardia, sino el ?proletariado?, proletariado que en la estrecha práctica y conceptualización de la izquierda, resultaba ser el trabajador urbano y que por sucesivas decantaciones vino dar en sinónimo de una casta burocrática de empleados públicos blanco-mestizos, dirigentes de los sindicatos ?clasistas? que dominaron la escena política en la década de los 80, y que entramparon en la lucha puramente sindical al verdadero movimiento obrero que el proceso de capitalización generó en el país; y, terminaron bloqueando la posibilidad de una alianza histórica con el movimiento indígena.

En estas circunstancias, debemos reconocer los intentos lúcidos, valerosos y hasta heroicos de militantes e intelectuales de izquierda que supieron desprenderse de toda esta práctica acomodaticia y de una teorización vacua; que les permitió encontrar los espacios y los caminos para apoyar la reclamación, cuanto la organización y movilización de los pueblos indígenas en diferentes momentos de la historia nacional.

Pero el despertar de los pueblos indígenas a la participación política en la época contemporánea se lo debemos a los propios líderes y a los propios ideólogos e intelectuales indígenas, que se sobrepusieron a la ingerencia política de la misma izquierda, que insistía en hacerles parte de sus huestes y más que nada de su masa de votantes, así como se sobrepusieron a la feligresía católica, que insistía en formar con ellos un rebaño, pues esta movimiento indígena supo alzarse al nivel de la teoría y la acción independiente, mediante la recuperación de espacios económicos y de poder; de la valoración de su identidad étnico-cultural, de procesos formativos y educativos propios; de un proyecto étnico-nacionalista con visión de país y de poder, concretado en la organización de la CONAIE y su proyecto político, en la reconstitución de Confederaciones y Organizaciones de Nacionalidades y Pueblos Indígenas, cuanto en las marchas y levantamientos a nivel nacional en toda la década de los 90, que jalonaron la reclamación de tierra, cultura y libertad, expresadas en las demandas de mejores condiciones de vida, la recuperación de los territorios y tierras ancestrales, de sistema educativos propios, de servicios y beneficios culturalmente adaptados; así como de un País y un Estado Plurinacional, soberano y democrático.

En estas condiciones, la semilla estaba echada para la recuperación de una participación por fuera de las tutorías de los abogados, ingenieros y economistas blanco-mestizos de la izquierda, que terminaban formando parte del tinglado de poder en los espacios seccionales y nacionales del poder político. Para salir de este pongueje político, el movimiento indígena se apalancó en la CONAIE para constituir el Movimiento Pachakutik.

Pero este Movimiento que debió ser una expresión prístina y radical de la movilización y conciencia alcanzada por el movimiento indígena, nació en medio de los cálculos y alianzas políticas de sectores sociales diferenciados y que a la postre resultaron ser una amalgama de intereses electorales coyunturales, lo que marcó que el Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik ? Nuevo País MUPP-NP se le concibió desde un inicio con una chata visión de poder en el escenario puramente electoral.

Estructura que rápidamente fue copada por los ?izquierdosos? pues lamentablemente la izquierda en su permanente devaneo teórico y práctico de carácter reformista y electoral, había desencantado a una generación entera de dirigentes y líderes jóvenes formados en su seno, que a la desesperada se metió bajo las patas de los caballos... y desde ahí se acuño el termino ?izquierdoso? que da cuenta del ?militante de izquierda? melindroso y oportunista que falto de decisión y principios esta dispuesto a cualquier práctica y teorización que le conlleve beneficios personales y grupales.

Y, en este sentido y solo por esta circunstancia, podríamos adscribir a la izquierda y a su crisis al MUPP-NP, y es que estos izquierdistas reencauchados en Fundaciones y ONGs luego de una rápida ?militancia? en las filas del MUPP-NP habían copado sus estructuras dirigenciales nacionales y en muchas provincias, y desde allí empujaban y animaban las mismas prácticas sectarias, ora oportunistas y electoreras de la vieja izquierda.

Por otro lado, la real expresión de una política y de una propuesta indígena, se mantenía y avanzaba en el seno de la CONAIE, esto es en la lucha diaria y en los espacios de poder del movimiento indígena, expresados en asambleas, seminarios y talleres, en las movilizaciones, tomas de tierras, etc. Incluso inicialmente todas las estructuras organizativas de la CONAIE a nivel nacional habían conformado Consejos Políticos para dar dirección y amalgamar la lucha de los pueblos indígenas con la naciente organización y con las grandes reclamaciones nacionales. Luchas y levantamientos que de manera reiterativa en la década de los 90 echaron abajo el paquete fondomonetarista de los gobiernos de turno; y a estos mismo gobiernos entreguistas y hambreadores.

Pero igualmente, esta lucha empezó a ser mediatizada, y sujeta a negociaciones desde las instancias del gobierno nacional cuanto de los organismos de gobierno mundial, que alentaban intereses grupales y regionales en el movimiento indígena, tendiendo una red de proyectos desarrollistas, que fue ampliando su cooperación y proyección con las iglesias evangélicas y constituyendo un movimiento paralelo bajo el signo del evangelismo; frenando y limitando la lucha del movimiento indígena.

Así la CONAIE a más de ser la máxima expresión de la lucha de los pueblos indígenas, fue siendo cooptada por los intereses desarrollistas, por los afanes electoreros de grupos y de personas, que se disputaban intensamente el ejercicio del poder, llevando a pactos y acuerdos extrainstitucionales atrás de los cuales estaban el apremio de los beneficios de los proyectos de las agencias de gobierno mundial y nacional.

Esta politización deformada del movimiento indígena en el escenario electoral, empezó a hacer crecer el interés y la demanda de participación de personas y grupos de intereses creados por fuera de las decisiones y la propuesta del movimiento indígena, y; más por pactos de trastienda, se embarcaron en el carro de diferentes gobiernos diferentes dirigentes indígenas de la CONAIE, así en el gobierno de Bucaram se posesionó como Ministro Etnico a Rafael Pandam, en el Gabinete de Jamil Mahuad/Noboa estuvo Luis Maldonado como Ministro de Bienestar Social; y no digamos de la labor artera y agenciosa que desarrolló y desarrolla Antonio Vargas con el actual gobierno.

La participación del movimiento indígena en la asonada del 21 de enero del 2000, debe ser motivo de un análisis mas pormenorizado, pues ello conlleva a una correlación de fuerzas y a una participación política a otro nivel. Igualmente en esta visión panorámica quedan por fuera muchas particularidades y condiciones coyunturales, que demandan un análisis más sostenido y profundo desde los propios actores y en escenarios reales de confrontación cuanto de conformación de poderes y teorizaciones que permitan asumir al movimiento indígena su derrotero histórico.

En este contexto igualmente se viene hablando en el ámbito nacional y continental de un nuevo reagrupamiento de fuerzas de izquierda, esto matizado por los escenarios favorables que se han dado en otros países como Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, que con ser países del ámbito de lo que se ha dado en decir ?Latinoamerica?, no dan cuenta de las particularidades concretas de aquellos países del área andina o más bien diríamos ?indoamericanos? es decir aquellos países en los cuáles viven grandes poblaciones indígenas y en los que se concretó el mayor y mejor gobierno: el Tawantinsuyu, expresión de una estructura política de comuna plurinacional.

Pero al margen de esta situación histórica, el carácter único que trasciende a Bolivia, Perú y Ecuador es su gran población indígena y los importantes acontecimientos políticos contemporáneos que desde la dinámica indígena se han dado y se siguen dando en escenarios políticos nacionales de estos países.

La posibilidad de un agrupamiento o renovación de fuerzas de izquierda debe medirse y reflejarse igualmente en la experiencia política de estos países; esto es, especialmente en Bolivia y en el Perú, pues ello nos prestará mas luces sobre el alcance, modalidad y proyección de este proceso, cuanto del papel que han jugado los movimientos políticos de las nacionalidades y pueblos originarios.



El Encuentro Ecuatoriano de Intelectuales Populares y de Izquierda se realizará los días 18, 19 y 20 de noviembre en las instalaciones de la Universidad Andina Simón Bolívar y de la Casa de la Cultura Ecuatoriana


Encuentro Ecuatoriano
de Intelectuales de Izquierda

Convoca el Comité Nacional por la Renovación de la Izquierda
Teléfonos 2223449, 2582565,. 2560422, E-mail: edeizquierda@yahoo.es
Quito ? Ecuador



ANTECEDENTES

Teóricos marxistas, analistas políticos de izquierda y muchos
dirigentes partidarios coinciden en atribuir a la caída del socialismo en Europa del Este y la posterior disolución de la sociedad soviética un carácter histórico excepcional. Gran parte de la izquierda mundial sufrió lo que muchos especialistas denominan una ?crisis de paradigmas? o aún, una ?crisis de identidad?. En efecto, en muchos países lentamente se fue
configurando un clima de escepticismo sustentado en la convicción de que, después del fracaso de las experiencias socialistas europeas, no existía ya una alternativa real al capitalismo liberal. A ello se sumó la idea ampliamente difundida dentro y fuera de los círculos académicos por ese
difuso movimiento cultural denominado la posmodernidad, de que el proyecto de la modernidad ?sintetizado para la izquierda en la categoría de emancipación- estaba concluido con la muerte de los metarrelatos, de las interpretaciones globales o sistémicas, que se sustentaban en una concepción racionalista de la historia. Pronto se aceptaron las tesis, no siempre con beneficio de inventario, de la crisis del sujeto, de la muerte de las ideologías y el fin de la historia, legitimadas en gran parte por filósofos respetables de antigua tradición marxista.

Los efectos de este proceso se hicieron sentir con fuerza en el seno de la izquierda latinoamericana durante la última década del siglo anterior.
En el Ecuador, la izquierda no partidaria se dispersó más de lo
acostumbrado; muchos simpatizantes del marxismo renunciaron a sus ideas adhiriendo a la tesis de la ?muerte del marxismo?; en la izquierda partidaria varios sectores abandonaron la militancia, en un clima de franco escepticismo; algunos privilegiaron y hasta absolutizaron las vías parlamentarias y ?democráticas?, sometiéndose a las reglas impuestas por el juego electoral,
abandonando las tareas de educación, organización política y
construcción de verdaderas organizaciones revolucionarias. Si bien hubo quienes se resistieron a abandonar sus antiguos ideales, el clima de confusión y escepticismo les obligó a disfrazar el proyecto socialista mediante un discurso eufemístico susceptible de acomodarse en un espacio de aceptación entre la derecha y los censores del marxismo. Parecía, pues, que el
proyecto de una sociedad socialista alternativa al capitalismo
neoliberal estaba liquidado. El socialismo, el marxismo, la izquierda misma habían perdido credibilidad.

La contrapartida de este fenómeno, como es de conocimiento general, lo constituye la construcción de un mundo unipolar hegemonizado por los Estados Unidos de Norteamérica, la legitimación del discurso y del ?pensamiento único? neoliberal, la imposición de los programas de ajuste estructural y las privatizaciones, el empobrecimiento acelerado en América
Latina y en otros pueblos del antiguamente denominado Tercer Mundo, concomitante a una acumulación y concentración extrema de la riqueza, y a una brecha cada vez más amplia entre el Norte y el Sur.

Sin embargo, este proceso de ampliación del capitalismo y de
generalización del modelo neoliberal no ocurrió sin resistencias, desatando violencias y guerras, incluso en la misma Europa, tal el caso de la Ex-Yugoslavia.

En América Latina, una vez derrotadas las experiencias revolucionarias en Centroamérica y circunscrita la insurgencia armada a Colombia, los partidos de izquierda asumieron la democracia representativa y la vía electoral como norte de su participación política. En un esfuerzo de redefinición política
y programática se congregaron en el denominado Foro de Sao Paulo, con aciertos y altibajos. A su vez, en varios países, el relativo debilitamiento de los sindicatos de trabajadores y gremios tradicionales urbanos encontró un importante relevo en los así llamados ?nuevos movimientos sociales?, en particular en el movimiento campesino indígena, quienes redinamizaron la acción social y política, alentando nuevas esperanzas.

Es así como el Levantamiento Indígena de 1990 en Ecuador, las grandes movilizaciones étnicas en Guatemala, Bolivia y otros países en 1992, y la acción insurgente del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en 1994, lanzaron a los cuatro puntos cardinales del planeta un mensaje humanista, antineoliberal y anticapitalista, generando expectativas de cambio que se las creía postergadas.

Desde entonces, las organizaciones populares retomaron brío, los movimientos de mujeres, de ambientalistas, de derechos humanos y otros de carácter ciudadano irrumpieron en la escena pública y se suceden vertiginosamente, en un sorprendente accionar solidario que trasciende las realidades nacionales y continentales, convirtiéndose en una expresión mundial de
rechazo a la globalización neoliberal.

Año tras año, amplias y masivas movilizaciones se realizan en muchos países en contra de las políticas que los gobiernos sumisos al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial implementan afectando a los derechos de los pueblos e impidiendo un desarrollo humano sustentable. De igual manera,
gigantescas concentraciones y movilizaciones se efectúan paralelamente a las ?Cumbres? de la ONU, y, sobre todo, en contra de las reuniones de la Organización Mundial de Comercio, del FMI, del BM y demás organismos multilaterales, en donde se planifica y dispone el sometimiento de la
humanidad a los intereses de las transnacionales. Esta acción
contestataria ha encontrado diversas formas de organización y espacios de coordinación, en especial redes nacionales y continentales, culminando en la realización del Foro Social Mundial de Porto Alegre, de los Foros Sociales de Europa y
América, a donde acuden decenas de miles de activistas, académicos, y dirigentes.

Si bien es cierto que estos movimientos no son abiertamente de
izquierda ni adhieren explícitamente al proyecto socialista, no cabe duda que su fuerza y vitalidad hace de ellos el espacio más idóneo para recuperar, bajo cualquier denominación, los ideales emancipatorios de la humanidad.

En América Latina, dadas las condiciones impuestas especialmente por la asfixiante deuda externa, el panorama se presenta con caracteres de mayor radicalidad que orientan el proceso con una tendencia más definidamente izquierdista, en particular al iniciarse el presente siglo. En enero del
año 2000 arrancaron intensas movilizaciones indígenas, campesinas y populares en Bolivia que terminan en el año 2003 con el derrocamiento del presidente Sánchez de Losada. En el mismo año 2000, un movimiento indígena y popular de grandes proporciones derroca en el Ecuador al presidente Jamil
Mahuad, tres años después de que otro similar hiciera lo mismo con Bucaram. En ambos casos, la oposición a las políticas neoliberales privatizadoras y a la corrupción del régimen fue su motivación fundamental.

Por su parte, también la izquierda partidaria ha logrado en algunos países apuntalar su proyecto: el triunfo de Lula en Brasil, la postura decorosa de Kirchner frente al FMI y el gobierno de los Estados Unidos, la victoria del movimiento bolivariano de Venezuela, que en varias elecciones, incluido
el último referendo revocatorio, ratificó, una vez más, la voluntad popular de respaldar al gobierno de Hugo Chávez. También es notorio el fortalecimiento de la izquierda unificada en Uruguay.

El triunfo electoral de la izquierda en el Ecuador, que posicionó a sus principales partidos en la preferencia mayoritaria del electorado, rebasando a la derecha y al populismo, denota la vitalidad de la resistencia antineoliberal, aunque también la carencia de un proyecto de izquierda integral, unitario y consistente. Esto fue hábilmente aprovechado por el Presidente Gutiérrez para traicionar a quienes lo eligieron y aliarse a la derecha y al FMI.

No cabe duda que este panorama sigue siendo en cierta medida confuso. No se alcanza a percibir una orientación definida. Todo lo que unifica a este heterogéneo movimiento es su postura anti-imperialista y antineoliberal, no necesariamente socialista; lo cual obedece en gran medida al temor de ser identificados con el fracaso del denominado ?socialismo real? que en su tiempo albergó una propuesta de nueva sociedad sin haberlo logrado.

También está de por medio el rechazo que experimentan tanto los movimientos sociales como los embriones de la nueva izquierda a los modelos teórico-políticos de los tradicionales partidos latinoamericanos de izquierda, que en lugar de
interpretar correctamente la realidad de cada país y del continente se convirtieron en eco de los partidos matrices soviéticos, europeos o asiáticos.

He allí las oportunidades, pero también los retos de la izquierda. El dominio capitalista está creando las condiciones favorables para el derrocamiento del sistema; no solo a nivel latinoamericano sino mundial.

Sin embargo, las posturas anticapitalistas ?que pueden ser también manifestación de utopías que miran al pasado? no son suficientes para el derrocamiento del sistema. Es imprescindible la construcción de nuevas alternativas políticas, económicas, sociales y culturales que marquen el rumbo de las acciones; es imprescindible, también, la formación de nuevas organizaciones partidarias con la suficiente humildad para reconocer los
errores del pasado y la necesaria visión para orientar esos procesos hacia un futuro cierto.

Es necesario reconstituir el proyecto socialista, con nuevos paradigmas y nuevos lenguajes, incorporando las distintas cosmovisiones y abriendo espacio a las iniciativas de los actores sociales emergentes, a su plena participación en todas las instancias de decisión; un proyecto no excluyente ni exclusivo, pero con una visión clara de futuro.

Ante esta situación, el Comité por la Renovación de la Izquierda se ha impuesto la tarea de abrir un espacio de reflexión y diálogo al que están invitados/as todos/as los/as intelectuales ecuatorianos/as, militantes y no militantes, que se identifiquen con esta tendencia que ampliamente se denomina de izquierda. Se trata de conformar entre todos y todas un espacio
democrático que privilegie la participación de quienes cumplan un rol de orientación social, política y cultural: maestros y educadores, periodistas y reporteros populares, escritores, artistas de la calle, fotógrafos, pintores, músicos, dirigentes populares, gremiales y estudiantiles, y todos aquellos y aquellas que hagan del pensamiento y la palabra su arma de combate.

El Comité por la Renovación de la Izquierda surge como una necesidad de superar viejas discrepancias y fricciones que han imposibilitado el diálogo, el debate y la convergencia, postergando procesos unitarios o reduciéndolos a acuerdos mínimos estrictamente coyunturales por lo cual las
acciones por la transformación social han perdido trascendencia y eficacia.
Miembros del Partido Socialista Ecuatoriano, del Movimiento Popular Democrático, de la Izquierda Democrática, del Movimiento Pachakutik, de otras organizaciones sociales y políticas, y personalidades progresistas decidieron asumir un compromiso constructivo y, hasta cierto punto, refundacional del quehacer político de la izquierda ecuatoriana, a fin de
dar pasos concretos de trabajo unitario, al margen de la retórica y de promesas que casi nunca se cumplen, concibiendo, propiciando y desarrollando eventos que acojan y recojan la diversidad de propuestas de cambio. En este marco, en julio pasado se realizó un Seminario sobre Políticas Públicas relacionadas con los aspectos económicos, industriales y
agrarios, cuya memoria está por publicarse, quedando pendiente para enero del 2005 otro sobre los aspectos sociales, culturales y la reforma política.

Es en esta perspectiva que se ha perfilado y programado este Encuentro de Intelectuales, cuyo fin no es otro que el de poner en debate interrogantes por demás importantes y de enorme incidencia para el futuro del país.


OBJETIVOS

El Encuentro Ecuatoriano de Intelectuales Populares y de Izquierda, con los antecedentes señalados, tiene como propósito general reflexionar sobre la situación y el papel de la izquierda en el Ecuador y en América Latina, tomando en cuenta el entorno mundial.

Se propone, además, establecer las pautas básicas para la construcción de un proyecto nacional, desde las perspectivas regionales, étnicas, de generó y generacionales, ubicando el rol de los intelectuales y artistas populares identificados con tal causa.


TEMAS DE REFLEXIÓN Y DEBATE

La agenda preliminar del Encuentro quedaría articulada alrededor de tres ejes fundamentales, con sus respectivos temas:

1. Nuevas experiencias de la izquierda latinoamericana y mundial después de la caída del Muro de Berlín.

2. Posibilidad de construir un proyecto nacional desde las perspectivas regionales, étnicas, de género y generacional.

3. El rol de los intelectuales de izquierda y de los artistas
populares.


CARACTERÍSTICAS DEL EVENTO

El Encuentro Ecuatoriano de Intelectuales Populares y de Izquierda se realizará los días 18, 19 y 20 de noviembre en las instalaciones de la Universidad Andina Simón Bolívar y de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, bajo la modalidad de ponencias y comisiones. Habrá tres ponencias centrales y varias comisiones. Las primeras se realizarán en forma de Paneles ante la totalidad de participantes, interviniendo un mínimo de tres
expositores/as escogidos/as de entre las diversas corrientes y en lo posible con invitados/as internacionales. Se solicitará a quienes expongan que en lo posible entreguen una versión escrita de su ponencia. Por su parte, las comisiones se organizarán por temas, según un desglose que de cuenta de
los aspectos esenciales relacionados con el respectivo eje.

Los participantes podrán inscribirse libremente en cualquiera de las comisiones de acuerdo al tema de su elección. Las ponencias y los comentarios de los asistentes se grabarán y recopilarán para una edición posterior de las memorias del Encuentro.

De acuerdo a los propósitos del Encuentro, se privilegiará la
participación de personas identificadas con la tendencia de izquierda que cumplan funciones de orientación social y política en los sectores populares.


PROGRAMA

Jueves 18 de noviembre de 2004

17h00: Entrega de credenciales a los participantes
18h00: Acto inaugural
Mesa redonda: Retos de los intelectuales de izquierda en el siglo XXI.
(Carlos Marx Carrasco, Alexandra Ayala, Jaime Breilh, Rafael
Quintero)
Local: Casa de la Cultura Ecuatoriana ?Benjamín Carrión?

Viernes 19 de noviembre de 2004

9h00 ? 10h30 Panel No. 1: Nuevas experiencias de la izquierda
latinoamericana y mundial después de la caída del Muro de Berlín.

10h30 ? 12h45 Comisiones sobre los siguientes temas:

1. Desvanecimiento y (re)construcción del pensamiento crítico
(Alejandro Moreano)
2. La nueva agenda política de la izquierda latinoamericana (Virgilio Hernández)
3. Las actuales expresiones de la lucha de clases a nivel
latinoamericano y mundial, surgimiento y rol de los movimientos sociales (Víctor Hugo Jijón)
4. Rol e incidencia de las coordinaciones políticas y sociales
regionales (Alexis Ponce)

12h45 - 15h00 Receso - Almuerzo

15h00 ? 16h30 Panel No 2: Posibilidad de construir un proyecto
nacional desde las perspectivas regionales, étnicas, de género y generacional.

16h30 - 18h45 Comisiones sobre los siguientes temas:

1. Nación y lucha de clases (Erika Silva)
2. Proyecto nacional, democracia y ciudadanía (Alejandra Cantos)
3. Los retos de la interculturalidad: identidad e integración nacional (Germán Muenala)
4. Género y transformación social (Carmen Tene)
5. Integración Andina y Latinoamericana frente a la globalización (Patricio Ruiz)

19h00 ? 21h00 Acto Cultural (Teatro Sucre)

Sábado 20 de noviembre de 2004

9h00 ? 10h30 Panel No. 3: El rol de los intelectuales de izquierda y de los artistas populares.

10h30 ? 12h00 Comisiones sobre los siguientes temas:

1. La Izquierda y las industrias culturales (Juan Martín Cueva)
2. El papel de los artistas y escritores en el actual escenario
nacional (Abdón Ubidia)
3. Rol de los cantautores y la nueva canción en el escenario actual (Juan Ruales)
4. Cultura y política, un nuevo desafío (Francisco Hidalgo)

12h00 ? 13h00 Sesión Plenaria Relatorías

13h00 ? 13h30 Acto de Clausura



- e-mail:: yananviraqocha@yahoo.es




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Ya era hora, wawitay
09.11.2004 02:13
Ya es tiempo de que los jilatas originarios se den cuenta que la izquierda tradicional los ha utilizado para sus propios fines de angurria y de poder.

La mejor prueba es que la izquierda de ahora se da cuenta que el capitalismo y el libre comercio es la mejor manera de vencer al pobreza. La mejor prueba la constituyen Lula, Kirchner, Gutiérrez, y hasta el dictador más longevo del mundo, Fidel Castro.

Ya era tiempo de sentar cabeza.

¡Jallalla Bolivia capitalista!
matedecoca>


NUNCA MORIREMOS
10.11.2004 14:13
bueno, wawito aquellos son los indios contaminados y traicioneros, estas hablando de una SOLA etnia mal llamada india, en el TAWANTINSUYU EXISTEN MILES Y MILES DE ETNIAS.

jallalla TAWANTINSUYU PLURI ETNICO- PLURICULTURAL
JUYAYAIII CULTURAS PLURIDIVERSAS
KARAJUUUUUUU¡¡¡¡¡¡¡¡¡

SACHA RUNA KAIPIMI KANCHI
¿Miles de etnias, wawitay?
14.11.2004 01:33
No sabía que habían tantos...parece que no necesitan Viagra los machos.

¡Jallalla Bolivia capitalista!
matedecoca>