Construcción Política Mapuche
Por Wladimir PAINEMAL, 14.09.2004 22:02
Las piedras en el camino En el número anterior de Azkintuwe decíamos que el Estado chileno nos lleva la delantera en su esfuerzo de reconstrucción de su identidad nacional. Frente a ello, los mapuche aun no tenemos respuestas, ni consensos que en términos de contenidos se reflejen en una propuesta de autonomía y en términos de forma, en una orgánica política de nuevo tipo que impulse cambios necesarios en la relación Estado chileno-Pueblo Mapuche.
* / Periódico Azkintuwe
Si debiéramos evaluar el rol de la dirigencia política mapuche actual en el Gulumapu, creo que coincidiría con mucha gente en determinar que ha sido y sigue siendo pésimo. Sin embargo, al parecer tendremos que esperar que esta clase política camine hacia su vejez para que exista un recambio y por su intermedio una modificación en la forma de hacer política desde las organizaciones de nuestro Pueblo. Si nos fijamos en los actores políticos, nos podemos dar cuenta que no han cambiado mucho y se repiten rostros conocidos de la década del 80. Es más, podemos observar como referentes de poder local a determinados individuos que no parecen cambiar en el tiempo, ni en la calidad de las propuestas que impulsan, ni tampoco en la generación de acuerdos comunes con otros sectores.
Pensémoslos como un partido de fútbol, para que se entienda mejor. Tenemos un equipo que no cambia de jugadores desde hace muchos años. Su dinámica puede describirse de la siguiente forma: cada quien corre con la pelota para el lado que estima conveniente, privilegiando su interés personal y/u organizacional. No existe autocrítica interna, ni mucho menos capacidad de jugar en equipo, por lo que sumando, nos hemos tenido que tragar en los últimos años todos los goles del equipo contrario (Estado, modelo económico?), llámense estos represas, carreteras, vertederos, etc.
Por ello es que urge un cambio en la manera de hacer política desde lo mapuche. Tomo para ello solo una muestra de algunas cosas que me generan rechazo de la dirigencia existente. ?Si quieren guerra, tendrán guerra?, ?si tenemos que cruzar la cordillera de Nahuelbuta con metralletas, lo haremos peñi?, ?si aquí debe correr plomo, tendrá que correr no mas?, ?el pueblo mapuche es el pueblo más guerrero del mundo?, ?solo nos basta un fósforo para lograr nuestra autonomía?... Frases como esas, pronunciadas públicamente por nuestra noble clase política en los últimos años y estamos seguros que existen muchas más, son precisamente las que le bajan el perfil a la construcción política mapuche, especialmente cuando quienes las pronuncian no tienen ningún atisbo de cumplirlas, si de verdad las quisieran cumplir. Las organizaciones y líderes juegan a la guerra con el Estado, con una irresponsabilidad política a todas luces nefasta. Lo que se exige por tanto es responsabilidad. No se puede cansar a la gente y a la opinión pública con estériles bravatas, que dejan una triste imagen de guerreros sin guerra.
Pero vayamos al tema que nos preocupa. ¿Es posible sostener una idea de autonomía, de autodeterminación, de lucha de Pueblo, en base a bravatas de este calibre? ¿Creen ustedes que alguien se interesaría por la situación de nuestro Pueblo con estos llamados épicos? ¿Es posible pensar que nuestra gente se sienta atraída por este tipo de llamados, en donde de llevarse a los hechos, lo más probable es que correría mucha sangre, muerte e incertidumbre?. Por ello también urge cambiar al equipo actual y hacer los esfuerzos para que los nuevos jugadores aprendan de los errores anteriores, que puedan estar dotados de una nueva estrategia que deje de lado asuntos personales, privilegiando intereses colectivos como Pueblo. Créanme que nuestra barra va a estar más entusiasmada cuando podamos anotar, pues hasta ahora estamos quedando eliminados por goleada del torneo.
El sistema de partidos
En Chile, así como en la mayor parte del mundo llamado occidental, las relaciones sociales y políticas, se basan en el sistema de partidos y su legitimación se da en las votaciones. La sociedad mapuche no ha estado fuera de este proceso. Es un dato de realidad que la votación mapuche es alta y que se inclina hacia la derecha política chilena. Es más, en la actualidad las votaciones electorales concentran la participación política mapuche. Por lo tanto no es novedad observar como en los últimos meses, se está comenzando a negociar cupos para participar en las próximas elecciones municipales en distintos territorios del Wallmapu.
Apropiarse de la institucionalidad chilena no es condenable. Es una propuesta válida en la medida en que la gente lo asuma y lo legitime así. Pero también, en concordancia con la claridad de los dirigentes que asuman ese rol, pues preocupa la independencia política que tendrían estos actores institucionales mapuche en su relación con los partidos políticos chilenos. Sin embargo, la relación histórica de nuestro Pueblo con el sistema deja mucho que desear, en especial por los amarres ideológicos que exigen o en su versión más moderna, la instrumentalización creciente que busca evitar compromisos éticos con la sociedad en su conjunto. Múltiples interrogantes son las que se pueden formular al respecto, pero habría que esperar que la legitimidad política de un alcalde o concejal, la otorge en el futuro cercano el número de votos, menos que la claridad, el compromiso y la lealtad con su Pueblo.
La orientación de las políticas sociales
Otro aspecto necesario de discutir, es la orientación que tienen las políticas sociales implementadas por el Estado chileno y que actúan como distractores en la construcción política. Algunas implicancias de esta intervención, esconden el verdadero origen de las severas contradicciones que ocurren en las zonas rurales, donde el problema central esta dado por la usurpación de tierras y no por la incapacidad de sus miembros de superar la situación de carencia material o de las amenazas a su sobrevivencia.
Es urgente entonces, diseccionar, conocer y reconocer el significado de los conceptos utilizados en procesos de intervención institucional, sacarle provecho a sus aspectos positivos y descubrir aquellos elementos distorsionadores. Como lo decíamos en el número anterior, los conceptos más frecuentemente usados esta el de ciudadanía, participación, capital social, empoderamiento, equidad, igualdad de oportunidades, entre otros y que en su mayor parte confuden, desorientan y disfrazan el dominio y la hegemonía chilena y se trasforman en políticas parásitas de los potenciales y propias capacidades de los grupos sociales y de los pueblos invadidos.
Sorteando piedras, más que pateándolas
A modo de propuesta, podemos decir que es una carencia de creciente actualidad, la conformación de una red de profesionales mapuche que haga de contraparte a la intervención estatal, que enfrente al Estado y a los múltiples interventores públicos y privados. Que cuente con capacidad política y técnico-jurídico para asesorar a agrupaciones mapuche en todo lugar, ya sea en el ámbito urbano o rural, a organizaciones funcionales y tradicionales, etc. y que se sostenga y legitime en la idea de autonomía ideológica y por la construcción de Pueblo Mapuche.
En la actualidad el Estado acciona sin contrapeso de ningún tipo y deja a los planificadores estatales y privados, la libertad para tecnificar problemas políticos. Los dirigentes de base son rápidamente bloqueados por amarres jurídico-institucionales y por las vicisitudes de la vida cotidiana en que se desenvuelven y que no se alimenta de nación, ni autodeterminación, ni derechos políticos, sino de sobrevivencia diaria. Ello implica construir un rol para el profesional mapuche, que evite abanderizarse ideológicamente con organizaciones en específico, sino con la construcción ideológica de Pueblo Nación en terreno. Un rol para un sector social mapuche que esta a la vera del camino, esperando ser cooptado por el Estado o esperando definiciones políticas respecto a qué hacer, una cuestión que difícilmente ocurra a corto plazo.
Por lo demás, no se trata solo de decisiones político ideológicas, sino que involucran cuestiones de vida. No estoy proponiendo una organización central, unitaria, sino una corriente de argumentación, opinión, trabajo y acción. Un espacio de conversación, de diálogo, de debate, de puesta en acuerdo. El señor Estado chileno está pensando en el futuro. ¿En qué estamos pensando nosotros los mapuche? / Azkintuwe
* Su autor es miembro del Comité Editorial del Periódico Mapuche Azkintuwe.
** Columna publicada en Periódico Azkintuwe, Julio de 2004. Pág. 22.
Kolectivo Mapuche Lientur / http://www.nodo50.org/kolectivolientur
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