INTRODUCCIÓN AL PENSAMIENTO MARXISTA (1)
Néstor Kohan, Claudia Korol, 30.05.2004 09:50
Cuaderno de la Cátedra de Formación Política Ernesto Che Guevara
Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo
INTRODUCCIÓN AL PENSAMIENTO MARXISTA (1) (Guía de estudio)
INDICE
- (I) La crisis de la sociedad latinoamericana y la resistencia de los pueblos contra el capitalismo - (II) La ideología del poder y el sentido común popular - (III) ¿Por dónde empezar a estudiar? (Necesidad de un Método y una Filosofía propios) - (IV) La conquista de América, el genocidio y el nacimiento del capitalismo - (V) La sociedad capitalista (El capitalismo como modo de producción y reproducción) - (VI) El capitalismo como sistema mundial en expansión - (VII) ¿Por qué nunca se derrumba el capitalismo? (Capitalismo = violencia + consenso) - (VIII) La lucha política, la hegemonía y la conciencia socialista - (IX) La resistencia, la dialéctica del progreso y el conflicto social en la historia - (X) El proyecto socialista y sus valores
"El desacuerdo entre los sueños y la realidad no produce daño alguno, siempre que la persona que sueña crea seriamente en su sueño, se fije atentamente en la vida, compare sus observaciones con sus castillos en el aire y, en general, trabaje escrupulosamente en la realización de sus fantasías" Lenin
Introducción
Esta propuesta es una guía básica para la introducción al pensamiento marxista, dirigida a luchadores que participan de diferentes organizaciones políticas o sociales, o que están dispuestos a ser parte de la militancia popular anticapitalista y por el socialismo. Realizamos esta propuesta, convencidos que América Latina vive un nuevo momento de articulación de los movimientos sociales y políticos, de creación de organizaciones populares que intentan transformaciones revolucionarias de la sociedad, y de crecimiento de las alternativas que desafían lo que se pretendió levantar como un ?nuevo orden? mundial capitalista. En estas fuerzas que son protagonistas de las resistencias, crecen las demandas ?especialmente entre las nuevas generaciones, pero también entre otros sectores que ingresan hoy a la lucha- de fundamentar su militancia en una sólida formación política, que les permita ser protagonistas de la comprensión de las nuevas realidades y de la construcción colectiva de conocimientos imprescindibles en las distintas modalidades que adquiere la lucha de clases. En este contexto, es necesario contribuir a la formación de una sólida estructura de pensamiento de la militancia, superando tanto el basismo como el academicismo que predominan en algunas organizaciones y grupos; y asumiendo que se ha creado un vacío en la formación política marxista de varias generaciones. Un vacío que tiene sus raíces tanto en el desprecio por la teoría que existe en algunos movimientos y partidos de izquierda, como en el rechazo a los modelos de formación dogmática y a veces desconectada de la realidad que abonaron la crisis teórica y práctica del pensamiento socialista. La comprensión de la importancia de la batalla cultural como parte constitutiva de las batallas por el socialismo, hace más perentorias estas demandas. La propuesta que presentamos intenta contribuir a la introducción al pensamiento marxista. No está escrita pensando ni en el juicio de especialistas encerrados en las telas de araña de la Academia ni en su típico lenguaje, cada día más críptico y oscuro. Tampoco pretende seguir ?el último grito? teórico que viene de París o la última moda filosófica al uso en las universidades norteamericanas. Es un texto introductorio, pensado a partir de una aproximación a la realidad que viven los sectores populares de América Latina. Tiene como meta el intento de comprender la crisis y sus orígenes, polemizando con las lecturas de la misma que se realizan desde los sectores dominantes, tendientes a instalar, tanto en el sentido común, como en las ideas y teorías existentes, nociones que ?naturalizan? la opresión. Aquí también se intenta sostener la necesidad de afirmar una filosofía y un método propio de los trabajadores para el análisis y la comprensión de la realidad, con una propuesta que ligue las ideas, los pensamientos, los valores, con las prácticas que vienen desarrollando los movimientos populares. Se analizan el capitalismo, sus orígenes, su desarrollo actual, las formas en que ejerce la dominación y las instituciones que juegan a favor de su reproducción social. Se valoran las resistencias anticapitalistas y las experiencias de lucha por el socialismo que atraviesan el siglo 20 e inician el siglo 21. Así mismo, se proponen los fundamentos de la opción socialista, como proyecto político, teórico y ético, es decir, como una nueva concepción del mundo y una nueva forma de vivir por la cual vale la pena luchar. Esta propuesta intenta ser una guía abierta, basada en un enfoque dialéctico, articulado sobre el eje histórico de la lucha de clases. La centralidad de esa dimensión no es casual. La consideramos fundamental, sin por ello soslayar las dimensiones de género, ni desconocer la cultura de nuestros pueblos originarios, ni tampoco subestimar los efectos de la hegemonía sobre la subjetividad, entre otras. En cada capítulo se presentan ejes de discusión y una bibliografía básica, que deberían ser enriquecidos de acuerdo a las características del grupo, el país, la región, el movimiento, en consonancia con la profundidad que se quiera alcanzar en esta primera etapa de trabajo. El proyecto general ha sido impulsado por la Cátedra de Formación Política Ernesto Che Guevara de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo (UPMPM-Argentina) y el Centro de Educación Popular del Instituto Sedes Sapientae (CEPIS-Brasil). El texto, las preguntas y la bibliografía sugerida en esta guía de estudio han sido elaborados por Néstor Kohan, uno de los coordinadores de la Cátedra Che Guevara de la UPMPM. Esta introducción se pone a discusión de los grupos y colectivos sociales que asuman este proyecto a fin de ir enriqueciendo de manera sistemática la propuesta original.
(I) La crisis de la sociedad latinoamericana y la resistencia de los pueblos contra el capitalismo
Todos los periódicos coinciden: ?América Latina está en crisis?. La Televisión dice lo mismo. Los datos, innegables y ya difíciles de ocultar, son alarmantes. Exceptuando a la sociedad cubana, para el resto de nuestros países el diagnóstico es el mismo: ? La pobreza crece a un nivel inusitado ? Las jornadas laborales cada vez son más extensas (para los que tienen empleo...) ? El empleo se ?flexibiliza? (es decir, que cada vez los trabajadores están menos protegidos y cada día que pasa los patrones tienen más poder) ? El poder adquisitivo de los salarios obreros se contrae progresivamente ? La desocupación aumenta a cada momento ? La mortalidad infantil no disminuye ? Los niños que viven en la calle son cada vez más numerosos ? Enfermedades curables amenazan con aniquilar naciones enteras ? Las mujeres siguen siendo marginadas y humilladas ? Los ancianos se convierten, con suerte, en sobrevivientes ? Las filas de los que no tienen vivienda, tierra o techo no dejan de multiplicarse ? La tierra se erosiona y pierde fertilidad ? El clima cambia, el aire, el agua potable y los mares están cada vez más contaminados ? Las policías, los parapoliciales y los ejércitos reprimen cada vez con más saña, crueldad e impunidad ? Los derechos humanos se convierten en engañosos espejitos de colores En definitiva... ¡en la sociedad actual se vive cada vez peor! Mientras las economías latinoamericanas naufragan una a una, la militarización y la penetración norteamericana aumentan día a día. El nuevo pretexto es la lucha contra ?el narcotráfico y el terrorismo?. Ya hay bases militares de EEUU en Manta (Ecuador), Tres Esquinas y Leticia (Colombia), Iquitos (Perú), Reina Beatriz (Aruba), Hato (Curaçao), Vieques (Puerto Rico), Guantánamo (Cuba), Soto de Cano (Honduras). A esto se suma el intento de construir nuevas bases en Tierra del Fuego (Argentina) y controlar la base de Alcântara (Brasil). Esa militarización corre pareja con el intento de implementar ?el libre comercio? del ALCA, una nueva manera de concretar la vieja estrategia estadounidense destinada a controlar y dominar todo el continente. Al Tercer Mundo se le exige el pago de una deuda de 2,5 millones de millones de dólares. ¡Una deuda completamente fraudulenta!. Tanto la penetración norteamericana en el área económica, como su intento por militarizar el continente a sangre y fuego, generan en nuestros pueblos múltiples y cada vez más persistentes fuerzas de resistencia antiimperialista. ¡Donde hay poder, hay resistencia!.
¿Por qué la resistencia popular, aunque creciente, sigue siendo todavía demasiado débil para derrotar al imperialismo?
A pesar de la resistencia, el capitalismo sigue dominando y sigue generando más y más crisis. No hace falta entonces que nadie nos cuente cómo es esta crisis, sin precedentes en la historia mundial. La padecemos en carne propia. La palpamos, la intuimos, la vivimos. Los pueblos latinoamericanos la sufrimos todos los días. ¿Qué se puede agregar? ¡Ya lo sabemos. Ya lo conocemos!. Los efectos y las consecuencias de la crisis generan odio e indignación en forma inmediata. Están al alcance de la mano (cualquiera los puede fácilmente enumerar). Sin embargo, las causas y las razones no siempre están a la vista ni son tan fáciles de conocer...
¿Cuál es el fundamento de la crisis de la sociedad capitalista? ¿Quiénes se benefician con ella?
Precisamente allí es donde intervienen los poderosos sobre la conciencia popular. Hay que evitar, por todos los medios, que se identifiquen a aquellas clases que se benefician con la crisis y que acumulan capitales y riquezas a partir de la miseria popular. Allí opera la propaganda ideológica enemiga que nos miente y nos engaña. Nos disfraza la realidad para que no conozcamos las causas de nuestra crisis. No hay mejor manera de mantener la dominación sobre nuestros pueblos que convertir en sentido común las siguientes mentiras: ? ?La culpa de la crisis es nuestra... de TOD@S l@s latinoamerican@s? ? ?TOD@S, empresarios y trabajadores, patrones y obreros, nos perjudicamos por igual. Nadie se beneficia? ? ?En América Latina se vive mal... porque falta capitalismo? ? ?El pueblo latinoamericano es vago... no ahorra porque despilfarra? ? ?El ahorro ha sido la base de las grandes fortunas? ? ?Siempre hubo ricos y pobres... y siempre los habrá? ? ?TOD@S somos... iguales ante la ley? ? ?Los jueces aplican justicia... si hay uno que no lo hace, es una excepción a la regla? ? ?El Estado... somos TOD@S? ? ?El Estado... nos defiende a TOD@S por igual? ? ?El fin de la Policía es protegernos...si no lo hace no está cumpliendo con su verdadera función? ? ?La finalidad de las Fuerzas Armadas es defender a la patria...si no lo hacen no están cumpliendo con su auténtico cometido? ? ?Las cárceles encierran a la gente mala... si hay gente buena presa es sólo un error? ? ?El Mercado funciona de manera automática: las leyes del Mercado son intocables e inmodificables? ? ?En el capitalismo el Poder está repartido... se divide en... Legislativo, Ejecutivo y Judicial? ? ?En Occidente los medios de comunicación son... el cuarto poder? ? ?Los medios de comunicación son... neutrales e independientes? ? ?Los medios de comunicación tienen la misión de... informar y controlar al soberano... si alguno toma partido no está cumpliendo con su misión? ? ?Vivimos en una sociedad libre y democrática? ¿acaso no hay elecciones cada cuatro años? ? ?Los movimientos sociales que no se expresan en las elecciones, no existen? ? ?Nuestro país es totalmente soberano e independiente?¿acaso no tenemos bandera, escarapela e himno nacional? El conjunto de estas ficciones es utilizada día por día, hora por hora, minuto por minuto, para convencer a los trabajadores de que ?la culpa? de la crisis latinoamericana es nuestra. Una y otra vez escuchamos esas frases en la TV, en la escuela, en los diarios, en las radios... Es un mensaje único que se repite hasta el cansancio. Desde la niñez hasta la vejez. Por lo tanto, aunque en un sentido ya sabemos en forma inmediata cómo es nuestra sociedad, porque la sufrimos y palpamos día a día, también es verdad que hace falta ir más allá de lo inmediato y del sentido común. Hay que romper el muro que construyen día a día la DICTADURA MEDIÁTICA sobre la TV, la radio y la ideología al servicio de los poderosos. Para conocer realmente porqué estamos como estamos y porqué vivimos tan mal, se vuelve necesario sospechar del relato oficial que intenta justificar esta situación. Las preguntas del poder no son nuestras preguntas. Tenemos que desmontar esos relatos y preguntarnos cómo se estructura realmente nuestra sociedad. Dado que esta última es capitalista, hace falta profundizar, investigar y debatir colectivamente:
¿Qué es y cómo funciona el capitalismo? ¿Cómo se lo puede vencer?
Se torna entonces imprescindible estudiar para ir más allá de lo que a primera vista aparece en los medios de comunicación. En definitiva: hace falta pasar de los efectos y las consecuencias de la crisis a las causas y las razones.
BIBLIOGRAFÍA SUGERIDA: - ?La militarización de América latina?. Campaña continental contra el ALCA. En América Libre N°20, enero de 2003. Pp.135-137. - James Petras: Clase, Estado y poder en el Tercer Mundo. Bs.As., FCE, 1993. James Petras: ?Democracia de la pobreza y pobreza de la democracia?. Rosario, 1995. - Fernando Martínez Heredia: ?Imperialismo, guerra y resistencia? [24 de enero 2003]. En el sitio de internet ?La Jiribilla?: http://www.lajiribilla.cubaweb.cu/
(II) La ideología del poder y el sentido común popular
Si pretendemos desmontar el relato oficial de la crisis y pasar de la simple descripción de sus efectos y consecuencias al conocimiento de sus causas y razones, tenemos por delante dos desafíos: (a) Identificar la concepción social del mundo que, de manera implícita, articula los innumerables intentos mediáticos por convencer a nuestro pueblo de que la crisis latinoamericana no tiene responsables y beneficiarios bien precisos (b) Realizar la crítica de esa concepción social del mundo desde un método de estudio y una filosofía propia. ¡La bronca y el enojo son fundamentales... pero no alcanzan!. La intuición tampoco. Hay que estudiar, hay que profundizar, hay que ir hasta las raíces del problema. Empecemos por (a): Todas las ficciones ideológicas que la TV y otros medios difunden día a día para legitimar la dominación de los poderosos y esconder las causas reales de la crisis, no son un conjunto caótico de absurdos, tonterías o mentiras caprichosas. ¡Tienen un orden! ¡Tienen una coherencia!
¿Cuál es la raíz del discurso oficial?
Más allá de los distintos ministros, presidentes, periodistas o empresarios, el discurso de la sociedad oficial tiene por detrás una concepción del mundo que lo sostiene y lo articula.
¿Qué es una concepción del mundo?
Una concepción del mundo es un conjunto articulado, sistemático y coherente de ideas, conceptos, valores y normas de conducta práctica que nos guían en nuestra vida cotidiana. Esa concepción moldea nuestra visión de cómo debe ser la sociedad y de qué lugar juega en ella el ser humano. La concepción del mundo (también llamada ?ideología? o ?filosofía?) le otorga un sentido a la vida de grandes grupos humanos y también de cada sujeto individual.
¿Por qué no identificamos a primera vista cuáles son las concepciones del mundo?
La mayoría de las veces, la concepción del mundo ?ideológica y filosófica- está escondida. No se ve, no se toca, no está al alcance de la mano. Por eso se termina aceptando pasivamente. Cuando cualquier persona opina sobre cómo se deben educar a los hijos, o si está mal robar, o sobre qué le pasa a la gente después que se muere, o acerca del supuesto ?descubrimiento? de América, etc., etc., etc., se está apoyando en una visión social del mundo. ¡Nadie puede escapar a las concepciones del mundo! ¡Nadie está ajeno a las ideologías! ¡Todos tenemos una filosofía! (lo sepamos o no). Esto significa que nuestro sentido común ?el terreno de nuestras opiniones cotidianas- no es ajeno a las ideologías. Es más: el sentido común chorrea ideología por todos sus poros. Cada palabra, cada opinión, está teñida de ideología. Cada observación de la vida cotidiana, por muy ?inocente?, accidental, desnuda o ingenua que parezca, está tocada por una concepción del mundo. Es imposible una visión directa de la realidad. Miramos siempre a partir de un filtro y un lente: ese ?lente? y ese ?filtro? está dado por la ideología. Podemos tomar conciencia de su existencia o no, pero existe. Si no tomamos conciencia lo terminamos aceptando en forma pasiva. ¿Por qué no lo advertimos? Pues porque la ideología ?cuando no se la analiza críticamente- opera de manera oculta, inconsciente y escondida.
¿Qué diferencia existe entre filosofía y sentido común?
La visión social ?espontánea? de la vida cotidiana, previa a toda reflexión sistemática, se llama sentido común. La visión social coherente, crítica, reflexiva y sistemática, consciente de sus fundamentos y razones, se llama filosofía. La filosofía (sea propia o sea ajena, defienda a los poderosos o a los trabajadores) siempre dirige al sentido común. Si la concepción filosófica y social del mundo es coherente, articulada y sistemática, ¿cómo es el sentido común? Pues exactamente al revés: contradictorio, no tiene orden, no es sistemático. En el sentido común conviven y se mezclan diversas concepciones del mundo, al mismo tiempo, aunque entre sí sean contradictorias. Un ejemplo: Una misma persona puede querer un presidente socialista para su país pero se opone a que ese presidente sea obrero. ?¡Tiene que ser un «doctor»!?. Los obreros no pueden gobernar..., ni siquiera desde el socialismo. Otro ejemplo: un señor se opone a la violencia de la policía, le parece terrible?, y al mismo tiempo, le pega a su mujer y a sus hijos y reclama que encarcelen a los niños que viven en la calle. ¡Y lo hace sin ningún problema! ¡Todo en el mismo instante!. ¿Por qué estos ejemplos se repiten al infinito? Porque el sentido común es así, contradictorio. Puede incluir en su seno una visión progresista de la sociedad y una visión reaccionaria, contradictorias y mezcladas al mismo tiempo. La propaganda burguesa de la TV, los diarios, la escuela y la radio, intenta neutralizar en el pueblo todo lo que sea progresista. Para ello incentiva el prejuicio racista, el machismo, la competencia, la fantasía de un ascenso social individual (a costillas de los demás), la defensa a rajatabla de la propiedad privada y la subordinación a los valores de las clases dominantes. La política revolucionaria (ideológica y cultural) de los movimientos sociales, los partidos políticos clasistas, los sindicatos, las ligas agrarias, los periódicos obreros, las radios comunitarias, los centros de estudiantes, los cursos de educación popular, los movimientos de mujeres, los movimientos de derechos humanos, los movimientos ecologistas, etc., intentan neutralizar la ideología enemiga. Para ello fomentan en el pueblo la conciencia de clase, la solidaridad, el igualitarismo, la cooperación y muchos otros valores y prácticas anticapitalistas. El sentido común es un CAMPO DE BATALLA entre diversas concepciones del mundo, entre diversas ideologías, entre diversas escalas de valores. La ideología de la burguesía y la ideología de los trabajadores disputan la mente y el corazón del pueblo. Ambas quieren dirigir y marcar el camino que se va a seguir en la vida, pero en direcciones opuestas. Si los trabajadores organizados se repliegan o no dan esa disputa, ceden terreno al enemigo (que cuenta con un inmenso aparato de propaganda y muchísimo dinero). Nada crece espontáneamente, excepto las malas hierbas. Sin una lucha por la conciencia y por la hegemonía socialista, el sentido común queda pasivo alimentándose de la ideología enemiga. A lo sumo, puede llegar hasta el límite del? enojo y la furia contra los patrones. ¡Pero nada más!. Para pasar del simple enojo a la acción política, hay que sembrar, hay que abonar y hay que regar el sentido común todos los días. Es el único camino para que en su seno florezcan la conciencia socialista y los valores de hombres nuevos y mujeres nuevas. Si queremos pasar del sentido común popular a la filosofía propia que sustenta la ideología de los trabajadores, hay que reflexionar críticamente y en forma activa acerca de nuestras propias opiniones cotidianas y nuestras prácticas. El enojo, la furia y la indignación contra la injusticia del capitalismo son un paso importantísimo en la conciencia popular... ¡pero no alcanzan!. Tenemos que analizar qué hemos tomado prestado ?¡sin darnos cuenta y en forma pasiva!- de la concepción del mundo y de la filosofía de nuestros enemigos. Todas las ficciones, mentiras y tergiversaciones sobre la crisis de la sociedad latinoamericana con que nos bombardea la TV y la DICTADURA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN pertenecen a una misma concepción del mundo. La de nuestros enemigos, la de los poderosos, la de quienes viven a costillas del pueblo: la burguesía y el imperialismo. Este conjunto coherente, articulado y sistemático de ideas, valores y normas de conducta práctica se estructura sobre los siguientes núcleos ideológicos: ? ?Lo NORMAL consiste en que la sociedad tenga un ORDEN: los de arriba, arriba y los de abajo, abajo? ? ?Cualquier cambio brusco y radical es ANORMAL? ? ?La sociedad se basa en una ARMONÍA? ? ?Cada uno tiene su FUNCIÓN en la sociedad: la gente con dinero ordena y dirige, el pueblo acepta y trabaja? ? ?La JUSTICIA consiste en que cada uno cumpla con esa FUNCIÓN: los ricos dirigen, los pobres trabajan. Cada uno tiene lo que le corresponde? ? ?La INJUSTICIA ocurre cuando: (a) los ricos «se aprovechan» exigiendo más de lo que el pueblo debe trabajar NORMALMENTE; (b) algunos del pueblo se rebelan incluso cuando los ricos les pagan NORMALMENTE y los tratan NORMALMENTE?. ? ?Si alguien del pueblo no acepta ser dirigido por la burguesía es un subversivo, un militante, un terrorista, un activista, un infiltrado, un agitador, etc. ,etc.?. ? ?El ORDEN de la sociedad se basa en la PAZ. Si hay conflicto..., eso es una excepción a la regla? ? ?Si se produce el conflicto social, es porque algún revoltoso lo introdujo desde afuera: un infiltrado, un activista, un militante, un agitador, un subversivo? ? ?SIEMPRE hubo ricos y pobres? ? ?SIEMPRE fue así y siempre será.... No hay nada nuevo bajo el sol? ? ?El pueblo ignorante no puede gobernar la sociedad ni gobernarse a sí mismo? ? ?El que vive mal y pasa hambre es...un perdedor. Nadie es responsable, excepto él mismo? ? ?Las ideologías que plantean la Revolución son relatos del pasado? ? ?La Revolución es imposible porque desapareció el sujeto de la Revolución? (ya no hay más obreros, ya nadie trabaja?¿quién va a hacer la Revolución?) ? ?Hace falta gente con mucho dinero para gobernar un país? ? ?La gente que tiene dinero puede dirigir la sociedad porque ya dirige sus empresas. Si sabe hacer una cosa, seguro que sabe hacer la otra? ? ?La política es sucia. Mejor quedarse en casa. Que gobiernen los que saben? Todos estos lugares comunes remiten a una misma concepción del mundo, la de nuestros enemigos. Existen diversas teorías filosóficas y sociológicas que intentan legitimar esa concepción ideológica del mundo. Algunas de ellas son:
? Positivismo: Corriente filosófica fundada en el siglo XIX por Auguste Comte (1789- 1857) en Francia y Herbert Spencer (1820-1903) en Inglaterra. Surge cuando el capitalismo y la burguesía ya están consolidados en Europa. Su lema es ?Orden y Progreso?. Cree en la evolución y en el progreso lineal de la sociedad y mantiene una fe absoluta en las ciencias naturales, principalmente la biología. Desprecia completamente a las ciencias sociales, porque piensa que el orden social responde al orden natural y que la sociedad es como un organismo biológico donde cada uno cumple una ?función? (los obreros trabajan, los patrones dirigen?).
? Funcionalismo: Corriente sociológica de origen norteamericano que concibe a la sociedad como si estuviera conformada por una armonía subyacente. El funcionalismo clasifica los conflictos sociales y las contradicciones de clase como ?anomalías?, ?faltas de adaptación? o interrupciones al desarrollo evolutivo y pacífico de la sociedad. Por ejemplo: la pobreza y el atraso latinoamericanos son ?efectos de la escasez de desarrollo capitalista?, de la pervivencia de relaciones tradicionales y de la falta de inversiones de capital. Otro ejemplo: las poblaciones negras viven mal y en las cárceles siempre hay más negros que blancos porque ?los negros no se han adaptado? a la civilización moderna.
? Posmodernismo: Corriente filosófica de origen francés que emplea despectivamente la expresión ?gran relato? para referirse a las ideologías y concepciones del mundo con pretensiones totalizantes (es decir, aquellas que pretenden explicar no una parcela pequeñita de la realidad, sino un conjunto abarcador y dentro de ese conjunto el papel del ser humano). El marxismo, el psicoanálisis y el cristianismo son ejemplos de grandes relatos. A partir de los años ?80 el posmodernismo sostuvo que estas grandes ideologías habían ?entrado en crisis?. Esa tesis reactualizaba los planteos norteamericanos de Daniel Bell: El fin de la ideología [1960], texto típico de la guerra fría que decretaba ?el agotamiento de la política?. Coronando el supuesto fin de la política de Daniel Bell y el escepticismo posmoderno frente a las grandes ideologías, el funcionario del Departamento de Estado norteamericano Francis Fukuyama publicó ?El fin de la historia? (1989). Una caricatura ?filosófica? que fue ampliamente difundida por todas las agencias de noticias y periódicos capitalistas de Occidente. Con el posmodernismo se acabaría ? supuestamente...- la política, la ideología y la historia. De las tres corrientes (en realidad existen muchísimas más?), el positivismo logró mayor eco desde fines del siglo XIX hasta la primera mitad del siglo XX mientras el funcionalismo ganó audiencia desde la segunda guerra mundial hasta los ?60. Durante los últimos 20 años ?desde la era neoliberal de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, a comienzos de los ?80, hasta las últimas rebeliones de Seattle, Davos, Buenos Aires y Génova- es el posmodernismo quien ha logrado mayor éxito en los circuitos académicos. El discurso posmoderno (difundido a toda máquina y a todo vapor desde las universidades norteamericanas y francesas y reproducido en todos los grandes monopolios de la comunicación de nuestros países) ha logrado seducir a algunas corrientes del campo popular con el siguiente argumento: ?cada movimiento social ?por ejemplo las minorías sexuales o los grupos étnicos, entre otros- debe tener reclamos fragmentarios, porque si se articulan con otros movimientos en la lucha anticapitalista? «pierden su especificidad»?. No es casual que ese tipo de discurso haya tenido quien lo escuche en los años ?80 y ?90, justo cuando el neoliberalismo fragmentaba y dispersaba toda resistencia anticapitalista y popular. Tampoco es casual que cuando la resistencia aumenta, el posmodernismo pierde rápidamente popularidad.
No toda crítica de la modernidad capitalista tiene que ser, necesariamente, posmoderna. El marxismo constituye una herramienta sumamente útil y productiva para cuestionar a la modernidad eurocéntrica, racista, sexista, colonialista e imperialista (que realizó varios genocidios en la historia?) pero, como teoría crítica de la sociedad actual, a diferencia del posmodernismo, la teoría fundada por Carlos Marx no rechaza ni abandona: ? el proyecto de emancipación humana ? el ?gran relato? que consiste en una explicación totalizante del capitalismo ? la utopía que propone crear un mundo realmente humano El discurso posmoderno resultó tan atractivo y seductor porque se presentó de modo sutil como una ?defensa de las minorías?, en lugar de mostrarse como una legitimación abierta del capitalismo. No obstante, a pesar de su simplicidad y su efectismo, en la sociedad capitalista contemporánea la lucha contra las diversas dominaciones es mucho más compleja. No hay posibilidad real de llevar a buen puerto los reclamos y las reivindicaciones puntuales contra el patriarcalismo y el machismo, contra la destrucción del medio ambiente, contra el autoritarismo escolar, contra la discriminación racial y sexual o contra cualquier otra dominación cotidiana si no se lucha al mismo tiempo contra la totalidad del modo de producción capitalista. Sin esta lucha por la emancipación radical contra el conjunto de la sociedad capitalista y sus dominaciones, los movimientos feministas, ecologistas, de los pueblos originarios, juveniles, etc., serán neutralizados e incorporados por el sistema. Los aparatos de represión del imperialismo norteamericano se dan el lujo de tener comandantes de sus Fuerzas Armadas negros y latinos, mujeres negras o de origen asiático como asesoras en temas de ?seguridad? e incluso militares homosexuales. El vocero militar de EEUU en la reciente guerra genocida e imperialista contra el pueblo de Irak era, precisamente? negro. ¡Los defensores del imperialismo no son tontos! Los discursos posmodernos dejan una peligrosa y tentadora puerta abierta para incorporar y neutralizar la lucha contra cada una de las opresiones sin apuntar al mismo tiempo contra el corazón del sistema capitalista como totalidad. Pero la emancipación anticapitalista será total o ya no será nada. Si no se logra articular a los diversos movimientos sociales contra un enemigo común, las reivindicaciones puntuales de cada uno podrán convertirse, a lo sumo, en válvulas de escape para realizar la modernización (?pluralista?) dentro del orden imperialista, siempre desde arriba y dejando intacto el capitalismo como modo indiscutido de vida.
¿Qué tienen en común estas teorías filosóficas y sociológicas? Lo que comparten el positivismo, el funcionalismo y el posmodernismo, a pesar de sus diferencias recíprocas, es su incapacidad para pensar la sociedad capitalista como un momento transitorio ?y por lo tanto superable...- de la historia. La ausencia de historicidad es la nota común a las diversas teorías que intentan legitimar la concepción del mundo de nuestros enemigos. Todas congelan, parcelan y segmentan la realidad en movimiento. ¡Para ellos el capitalismo es eterno!. Siempre existió... y siempre existirá. Además, piensan la sociedad invariablemente a partir de armonías. Ocultan o soslayan las violentas contradicciones internas de la sociedad capitalista.
¿Existe alguna concepción social del mundo alternativa, donde la ideología y los intereses de los trabajadores y las trabajadoras sean centrales?
Si acaso existiera (y nosotros pensamos y creemos que sí existe), esa concepción filosófica y sociológica tendría que apoyarse precisamente en la historicidad del orden actual y en la contradicción interna como motor del cambio (aquello que niegan las teorías burguesas al unísono). Sólo una concepción social del mundo de ese tipo podría hacer frente, tanto al positivismo, como al funcionalismo y al posmodernismo. Contando con esa herramienta, se facilita la tarea de disputar la mente y el corazón de nuestro pueblo. De este modo, se vuelve más fácil la crítica del sentido común burgués. Esa concepción social del mundo existe desde hace tiempo. Tiene una historia. Los trabajadores latinoamericanos, como los trabajadores de otros países del mundo, ya han hecho una larga y heroica experiencia política a partir de ella.
BIBLIOGRAFÍA SUGERIDA: - Antonio Gramsci: Apuntes para una introducción y una iniciación en el estudio de la filosofía [Se encuentra en El materialismo histórico y Benedetto Croce ?ediciones varias- o también en el Cuaderno de la cárcel N°11 ?en la edición temática editada por ERA, México. En Brasil existe una amalgama de las dos ediciones realizada por Carlos Nelson Coutinho]. - Louis Althusser: ?Ideología y aparatos ideológicos de Estado?. Incluido en ediciones varias. - Ernest Mandel: O lugar do marxismo na história. São Pablo. Xamã, 2001. - Henri Lefebvre: El marxismo. Ediciones varias. - Adolfo Sánchez Vázquez: ?Modernidad, posmodernidad y socialismo? (Publicado originariamente en la revista cubana Casa de las Américas. Ediciones varias).
(III) ¿Por dónde empezar a estudiar? -Necesidad de un método y una filosofía propios-
Para identificar las causas y las razones de la crisis latinoamericana hay que desmontar el relato oficial de la burguesía y el imperialismo. Para ello hay que reflexionar críticamente sobre nuestro sentido común. Tenemos que esforzarnos por encontrar lo que allí está oculto: la ideología de nuestros enemigos. Por eso era necesario identificar la concepción social del mundo implícita en las justificaciones del capitalismo. Ese era nuestro primer desafío [lo enumeramos como (a)]. Pasemos entonces a nuestro segundo desafío [tarea que nombramos como (b)]. Esa difícil tarea sólo se puede llevar a cabo desde un método de pensamiento propio y desde una concepción filosófica del mundo que defienda a los trabajadores. Si ese método y esa filosofía no existieran, habría que crearlas desde cero. Habría que empezar desde la nada. Habría que ir tanteando, con los ojos cerrados, errando a cada paso, chocándonos con las paredes. Pero ese método y esa filosofía ya existen. En nuestra América, existe una larga historia anterior a nosotros, donde varias generaciones de revolucionari@s se apropiaron de este método y esta filosofía para fundamentar y legitimar sus rebeliones y revoluciones. ¿Cuáles son, entonces, este método y esta concepción social del mundo y del ser humano? El método es el método dialéctico. La filosofía es la filosofía de la praxis. Ya analizamos en qué consiste una filosofía (y cómo se diferencia del sentido común).
¿Qué es un método?
Un método es un conjunto de reglas que marcan un determinado orden en el pensamiento, en la reflexión, en la investigación, en la práctica y en la vida. Si observamos un noticiero de TV la realidad parece absolutamente caótica: inmediatamente después de la imagen de un asesinato urbano, aparece una bella modelo con un vestido de un millón de dólares. A los pocos segundos el último partido de fútbol y a continuación una matanza en el norte de África. Le siguen las declaraciones del presidente de EEUU anunciando alguna nueva guerra o intervención militar en el Tercer Mundo, el pronóstico del tiempo, y las últimas bikinis utilizadas en las playas del Caribe. ¡Todo parece estar al mismo nivel! ¡Todo está mezclado!
¿Por qué en la TV todo aparece mezclado?
¿Es así la realidad social? No, esa mezcla y esa confusión responden a una decisión política de los que manejan dictatorialmente la TV. Ellos apuntan a mostrar algo para que en realidad... nada se vea y nada se comprenda a fondo. Pero la realidad social tiene un orden. Si no lo tuviera sería absolutamente incomprensible. No valdría la pena estudiar cómo funciona la sociedad para poder intervenir en ella y modificarla. Como la sociedad no es un caos incomprensible, tiene un orden, entonces el pensamiento que pretenda comprenderla en profundidad tiene que tener un orden. No puede captar y poner todo en el mismo nivel. Ese orden del pensamiento lo proporciona un método. Hay muchos métodos. Algunos priorizan los hechos aislados y fragmentarios, pegoteados y confundidos entre sí como en un collage. Esos métodos dejan de lado la totalidad en la que se inscriben los hechos y de donde toman su sentido. De esta manera los hechos aislados se vuelven incomprensibles mientras la realidad social se vuelve eterna...El árbol individual no permite ver el bosque del que forma parte. En cambio hay otros métodos, como el método dialéctico, donde cada hecho puntual sólo se comprende insertándolo en una totalidad social. No hay hechos aislados. Ejemplo: Un chico de la calle roba un pasacassette. El noticiero de la TV lo muestra como un hecho aislado, sin contexto, sin historia, sin relaciones sociales, intentando provocar en el televidente una reacción única: ?¡Hace falta más policía en la calle, hace falta mano dura!?. En ningún momento se formula la pregunta sobre la historia del chico de la calle y la sociedad en que vive. Nadie se pregunta: ¿cómo vive? ¿de dónde viene? ¿qué perspectiva de vida tiene por delante? Solo se muestra el hecho aislado, fuera de contexto. A diferencia de este mecanismo usual en la TV, el método dialéctico enfatiza siempre el contexto social y la historia que como totalidad le otorga sentido a cada hecho puntual. A su vez, esa totalidad social se intenta analizar a partir de sus cambios históricos, a partir de su historicidad. Esa historicidad no es caprichosa. Se origina a partir de las contradicciones internas que la atraviesan. Si la sociedad no fuera contradictoria nunca podría cambiar. Seguiría siempre igual a sí misma. ¡Nuestros enemigos habrían vencido hasta el fin de los tiempos! ¡No tendríamos esperanza! Pero en realidad no es así... Por lo tanto, el método dialéctico es una herramienta de trabajo imprescindible. Sirve para comprender la realidad social y para tratar de modificarla en la práctica. El método dialéctico nos ayuda a entender: ? La sociedad como TOTALIDAD ? La sociedad como CONTRADICCIÓN permanente en la historia ? La realidad social no como suma de FACTORES AISLADOS ni como colección de INDIVIDUOS, sino como un conjunto articulado de RELACIONES SOCIALES ? La explotación de los trabajadores no como fenómeno NATURAL sino como un proceso SOCIAL ? La dominación de nuestros enemigos como algo histórico, pasajero, transitorio y modificable, no como algo ETERNO ? Las luchas populares a partir de la HISTORIA ? La realidad social [el ?objeto?] a partir de las relaciones sociales entre los sujetos (sociales, no sólo individuales) ? La actividad práctica [o ?praxis?] del sujeto colectivo a partir de la HISTORIA ? La HISTORIA a partir de las luchas populares y la lucha de clases ? La HISTORIA a partir de la actividad de las grandes masas y no de los ?individuos importantes? Si el método que nos permite analizar la sociedad capitalista de manera histórica ? rechazando la pretensión burguesa de ?eternidad?...- se denomina método dialéctico:
¿Qué es la dialéctica?
La dialéctica es un modo de existencia, esencialmente dinámico y contradictorio, que atraviesa tanto a la sociedad como a los sujetos insertos en esa sociedad y al pensamiento acerca de esa sociedad. La dialéctica se basa en una unidad inseparable: la del objeto y el sujeto. A pesar de lo que intenta la TV del sistema..., tanto en la sociedad como en el pensamiento, no se pueden aislar, por un lado, a las relaciones sociales y, por el otro, a los sujetos sociales. No existen sujetos al margen de las relaciones sociales. Tampoco existen relaciones sin sujetos. Ambos se presuponen recíprocamente. Ambos se articulan a partir de contradicciones. Ambos cambian, históricamente, a partir de esas mismas contradicciones.
¿Cuándo surgió el método dialéctico?
Aunque surgió hace muchísimo tiempo con los primeros filósofos occidentales ?uno de los más célebres se llamaba Heráclito- en Grecia (en el siglo sexto a.C.), su principal elaborador ha sido un filósofo alemán llamado J.G.F. Hegel (1770-1831). Hegel no era un pensador al servicio de los trabajadores. No quería el socialismo. Era un burgués. Pero en su época, hace dos siglos, la burguesía todavía tenía pretensiones de cambiar el mundo. Era revolucionaria. Por eso Hegel, el principal filósofo burgués de aquel tiempo, elaboró una concepción dialéctica de la realidad y del pensamiento. Más tarde, Carlos Marx (1818-1883) y Federico Engels (1820-1895) se apropiaron de esa concepción dialéctica y la utilizaron al servicio de los trabajadores, contra la burguesía. Pero no la tomaron tal cual la había formulado Hegel (ambos lo admiraban porque Hegel había puesto en primer plano las contradicciones y la historia, y la unidad del sujeto con el objeto, pero le reprochaban el haber confundido la realidad social con el pensamiento acerca de esa realidad). Si el método que nos permite estudiar la sociedad de un modo histórico y desde el punto de vista de los trabajadores es el método dialéctico:
¿Cuál es la filosofía que nos ayuda a reflexionar sobre el modo en que nuestros enemigos han dejado su huella en el sentido común popular?
Los trabajadores necesitamos una filosofía que no sólo cuestione la concepción del mundo de la burguesía sino que además identifique en la actividad revolucionaria el eje de su concepción del mundo. Si de lo que se trata es de cuestionar la sociedad capitalista actual, necesitamos una filosofía que ponga todo su énfasis en la transformación del mundo. La clave de los cambios está en la práctica, en la acción transformadora, en la actividad de las masas populares. No en la mirada pasiva ni en la cómoda contemplación de cómo son las cosas hoy en día. En el lenguaje ?técnico? de la historia de la filosofía, la actividad se denomina ?praxis?. Por lo tanto, nuestra filosofía deberá ser una filosofía de la praxis. Pero no de cualquier praxis, sino de una actividad transformadora articulada a partir de la historia y de las contradicciones de clase (precisamente aquello que la propaganda del poder y los medios de comunicación esconden, deforman o soslayan). La praxis, la transformación y la actividad revolucionaria son la llave para comprender la transitoriedad del capitalismo. La concepción del mundo que se conoce como filosofía de la praxis se centra en: ? La actividad de las masas populares ? La creación permanente ? La iniciativa política de los/as revolucionarios/as ? La unidad del decir, el sentir y el hacer ? El vínculo de la teoría con la práctica ? La voluntad de lucha ? El rechazo de la pasividad ? El cuestionamiento de toda visión de la sociedad que presuponga mirarla ?desde afuera? ? como si estuviéramos en un balcón, mientras la gente pasa en la calle debajo nuestro- y sin intervenir en ella ? Una concepción del sujeto donde éste nunca es individual y aislado, sino que está conformado por un conjunto de relaciones sociales ? Una mirada científica de la historia donde los principales protagonistas son sujetos colectivos ? Una lectura de la sociedad donde el sentido del análisis está en el accionar y la actividad de los sujetos colectivos ? Una aproximación a la construcción del sujeto colectivo a partir de la historia, de la confrontación y del conflicto de clases ? Una concepción social de la historia donde las luchas actuales recuperan todas las luchas del pasado y la memoria de todos/as los/as ofendidos/as, humillados/as, marginados/as, explotados/as, desaparecidos/as, aniquilados/as y masacrados/as. ? La crítica de toda pérdida de conciencia (o ?alienación?) de los trabajadores ? El cuestionamiento de todo endiosamiento y toda adoración ( o ?fetichismo?) del dinero, la mercancía, el mercado y el capital: La filosofía de la praxis permite entablar al mismo tiemp o una polémica con las diversas filosofías burguesas. Tanto aquellas que depositan su principal interés en las leyes de la sociedad como si éstas existieran al margen de los sujetos (llamadas ?materialistas?) como en aquellas que lo único que atienden es a los sujetos, como si éstos existieran al margen de las relaciones sociales (denominadas ?idealistas?).
La filosofía de la praxis es la superación de las corrientes materialistas e idealistas y la crítica del positivismo, del funcionalismo y del posmodernismo.
¿Qué es el ?materialismo?? ¿Qué es el idealismo?
En la filosofía el término ?materialismo? no significa culto al dinero y al poder, como suele utilizarse en el lenguaje de la vida cotidiana. Técnicamente ?materialismo? sería el nombre de aquella corriente filosófica que deposita su eje en lo que existe en forma completamente ajena e independiente de los sujetos, de su actividad, de su conciencia y de sus relaciones sociales. Análogamente, ?idealismo? no significa en filosofía tener ideales, como sugiere el lenguaje de todos los días. ?Idealismo? es el nombre de aquella corriente filosófica que destaca las realidades espirituales y subjetivas por sobre las relaciones sociales y por sobre la historia.
¿Qué tienen en común las filosofías materialistas e idealistas?
Que ambas, a pesar de su antigua disputa recíproca, se quedan contemplando el mundo. Pero en realidad, de lo que se trata, es de transformarlo y cambiarlo. La clave no está en la interpretación pasiva ?sea de manera materialista o idealista, a favor del objeto o a favor del sujeto, a favor de la materia o a favor del espíritu- del mundo, sino en la práctica revolucionaria que lo puede cambiar. La TV, la radio y el resto de los medios de comunicación apuestan a que el pueblo se quede QUIETO Y PASIVO CONTEMPLANDO lo que la gente con poder hace con la política. (Por ejemplo, en la Argentina, un conocido canal de TV tiene como consigna, entre programa y programa: ?¡Quedate en casa mirando la tele!?). El pensamiento socialista, en cambio, desde su método dialéctico y su filosofía de la praxis, apuestan a que el pueblo INTERVENGA EN FORMA ACTIVA para cambiar la sociedad.
BIBLIOGRAFÍA SUGERIDA: - Carlos Marx: Tesis sobre Feuerbach. Ediciones varias. - Carlos Marx: ?El trabajo alienado?. En Manuscritos económico filosóficos de 1844. Ediciones varias. - Carlos Marx: Introducción a los Grundrisse [Borradores de El Capital]: Capítulo III: ?El Método de la economía política?. En Elementos fundamentales para la crítica de la economía política 1857-1858. Ediciones varias. - Antonio Gramsci: Apuntes para una introducción y una iniciación en el estudio de la filosofía [Se encuentra en El materialismo histórico y Benedetto Croce ?ediciones varias- o también en el Cuaderno de la cárcel N°11 ?en la edición temática editada por ERA, México. En Brasil existe una amalgama de las dos ediciones realizada por Carlos Nelson Coutinho]. - György Lukács: ?El marxismo ortodoxo?. En Historia y conciencia de clase. Ediciones varias. - Michael Löwy y otros: Sobre el método marxista. México, Grijalbo, 1986. - Adolfo Sánchez Vázquez: Filosofía de la praxis. Ediciones varias.
Pagina de web:: http://www.rebelion.org
ZZZZZZZZZZZZZ
30.05.2004 17:53
¿No hay cosa más interesante que releer ideologías que han fracasado una y otra vez a través del tiempo?
¡Jallalla Bolivia capitalista! ¡Wanyuchun marxismo!
matedecoca>
PERO ES MEJOR QUE EL CAPITALISMO
01.06.2004 02:21
Desde luego, que este sistema no es el recomendado en la actualidad para muchos pueblos del Tawantinsuyu, pero si es mucho mejor que el Capitalismo.
Creo que el reto para los pueblos de la actualidad esta en saber asimilar lo bueno de cada sistema existente y que haya existido, es por eso que como trabajo para las nuevas generaciones es construir Sistemas Alternativos.
Mas hay que asimilar del Comunismo y del Socialismo, ya que el Capitalismo tiene muy poco, como la creatividad e innovación, no creo que tiene mas que solo eso. Bueno eso es tarea de cada uno y yo no estoy para darles la receta mágica para cambiar esta realidad Neoliberal que nos esta matando de poco a poco con sus esquemas cuadrados,, obsoletos y caducos.
Twpak Ywpanki Mayta
Twpak Mayta>
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