Recuerdos y Blasfemias por Miguel Guerra Leon
Miguel Guerra Leon, 13.01.2006 18:39
El escrito del librepensador peruano, Miguel Guerra Leon, detalla escenas nuevas de Dios, Maria, Jesus, Jose y otros personajes de la historia. El texto está escrito como epístola y con una fina carga de sacarmos donde los personajes presentan caracteristicas más humanas. (Dedicado a la alta curia y al "Prof." Jorge Angeles del Colegio el Buen Pastor)
Epístola II Recuerdos y Blasfemias Confesiones
por: Miguel Guerra León (librepensador)
Apreciado Lúcibé:
Como bien sabes, he venido bajo esta forma humana para ocultar mi equivalencia con Él Portador de Luz, Sin Amo. Lamentablemente este cuerpo está limitando mis fuerzas a tan solo cinco sentidos. Sin embargo, estoy logrando desarrollar mis aptitudes para conocer los pensamientos de otras personas, controlar la dirección del viento y el movimiento del fuego, y en reiteradas ocasiones he manipulado sucesos cotidianos a mi conveniencia. Y por supuesto, también cuento con el apoyo de quienes peleamos en la batalla de los veintiún días[1].
Quiero hacerte una confesión de camarada a camarada. Experimento un furor más caudaloso que las fuentes del abismo, un antojo tan feroz como cuando nos cogimos a las hijas de Adán hasta embarazarlas[2]. Lo confieso, deseo a la Virgen María porque es una mujer como las que ya no existen, es decir, fiel y tolerante a pesar de no ser reconocida como la esposa de Elohim[3]. Mi espíritu arde de pasión al recordar sus rojizas mejillas y sus finos labios que parecen entonar melodías, y sus hermosos ojos negros semejantes a las noches de verano y su suave rostro como la arena del oasis. Su inocencia es protegida por un manto que oculta su tostada y juvenil figura. Desfallezco por apretar su pecho contra el mío y envolverla con mis brazos mientras la arropo con la pasión.
Toda mi pasión termina siendo una fruta amarga en el paladar, nunca acepté que ella viviera con un carpintero porque quienes han existido desde el inicio de los tiempos, sabemos que es falsa la imagen caricaturesca que se le impone al ?buen? José. Él era un carpintero dedicado, y como tal, gustaba de ?clavar?, y para ello no necesariamente usaba por herramienta un martillo. He visto enloquecer a José cuando la respiración de ella aumentaba como la ventisca del desierto, él disfrutaba cuando los bellos de su amada se erizan al vaivén de su cuerpo, el carpintero se mueve al ritmo de su corazón que retumba como un tambor de batalla que ordena a su soldado a embestir sin piedad al enemigo hasta arrancarle ahogados gemidos.
Solo los Cristianos Romanos creen en el mito de la virginidad perpetua de María y en la débil representación de José. Sabemos claramente que un hombre con sentido común en la época de José (y aún en el presente) no hubiera aceptado una vida matrimonial llena de dudas de infidelidad acompañadas de noches tormentosas donde hubiera tenido que luchar contra la lujuria que le ordenaría poseer a la mujer del altísimo. El hecho es que él, y solo él, logró compartir un goce intimo y cálido con el Señor. Sin embargo tuvo que criar a un niño ajeno al que jamás pudo castigar por el temor a recibir un castigo peor.
Ese ?pequeño? regalo enviado del cielo cambió radicalmente la vida del carpintero. Una mañana José se encontraba en su casa y unas horas más tarde cuando cayo el anochecer debía huir a Egipto dejando atrás su taller para deambular atormentado por la hambruna y la falta de vestido[4]. Además, no le quedaba otra que aguantarse y huir, era irrelevante si todo le llegaba al orto, él sabía que la guadaña de la pelona también podría cortarle la cabeza.
Ahora que menciono a Jesús recuerdo ciertas escenas que tú también debes recordar. Acuérdate que de niño gustaba ir a sentarse por largas horas entre las piedras del rió para meditar la palabra de Jehová. En uno de esos paseos, mientras observábamos detrás de los arbustos confirmamos que él siempre supo que era el Emmanuel[5]. No obstante nos percatamos que el Rabí[6] jamás logró ser un humano de verdad, él solo tenía la apariencia humana pero siempre pensaba como Dios, y por una la sencilla razón, es que él era parte de ese ?combo? de tres dioses en uno.
Como antes habíamos dialogado, el Mesías no logró romper la brecha infranqueable entre ser un dios y ser un mortal. Esa tragedia es el por qué su mensaje falló, falla y fallará en el tiempo. Mis oídos aún guardan los comentarios de los israelitas de Jerusalén con respecto al Nazareno, para la comunidad era un hombre enloquecido o un brujo del diablo al que escupían u orinaban mientras entre gritos le decían: ?Profeta de Rameras, Señor de Mendigos o culo roto de Satán? Jesucristo pudo ser cualquier cosa menos el enviado de Dios.
Recapitulando los escritos originales del Libro del Universo que vaticinaba que el Hijo del Hombre se salvaría de morir en la cruz y que el pueblo de Israel terminaría por aceptar la Buena Nueva. La profecía en el cap. 29, vers. 9 del Libro del Universo decía: ?Gobernantes y religiosos querrán matar al ungido del altísimo pero los hijos de Israel a una sola voz sé opondrán. En ese instante de lo alto del cielo descenderá un águila de fuego que obedece al ángel de la purificación, este guerrero desenvaina su espada con la que ordena al ave que calcine a los enemigos de Jehová? Sin embargo, ésta profecía no sucedió, definitivamente el plan de Yahvéh[7] se fue al demonio. Dios enfrenta un problema con el que no contó, su hijo unigénito era un maestro que no lograba enseñar a sus neófitos. Su magna escritura había sido corregida por nuestra pluma maldita.
Vaya jugarreta que le hicimos al todopoderoso. Ahora Jesús había sido elegido para que experimente el dolor más intenso que en esa región se podría hallar. Nunca le habían apaleado tanto el rostro y jamás le habían azotado dos romanos xenofóbicos a la vez, estos soldados estaban felices de romperle la espalda con sus látigos de tres ramas en cuyas puntas tenían pedazos de metal que cortaban la piel. Se le añadió una corona de espinas envenenadas que se incrustaron en su cuero cabelludo causándole terribles espasmos de dolor. Antes de llegar al Gólgota tuvo que ascender tres kilómetros bañado en sangre mientras cargaba sobre sus hombros un travesaño de algarrobo de 42 kilos que estaba atado a sus muñecas y brazos.
Oh claro! Recuerdo esos dientes volar al contacto brutal de su boca contra el suelo, y esas pobres rodillas, pómulos y frente completamente destrozadas por los fuertes impactos contra el suelo accidentado. Finalmente cuando llegó a lo alto del Gólgota[8], un centurión ordenó a cinco soldados qué lo desnudarán para tumbarlo al suelo y proceder a su crucifixión con clavos de 15 centímetros que perforaron los huesos tarsianos de sus pies y el nervio mediano de sus muñecas produciéndole ondas horas de dolor que retorcían su cuerpo mientras era elevado al poste vertical para ensamblar la cruz donde finalmente moriría de un paro cardiaco. No sé si el corazón le estallo por el intenso dolor o por el cartelito sarcástico que estaba encima de su cabeza que decía: Deus Mortuus.[9]
Con gran inspiración modificamos el destino de todos los discípulos y seguidores para que hallen muertes horrendas como ser crucificados, despellejados, decapitados, torturados, encerrados y quemados por los ejércitos de Nerón y Trajano[10]. Era sin duda, una época donde Yahvéh brillaba por su ausencia y donde reinaba la ley del emperador que decía: Ut christiani non sint[11]. El despreocupado Jehová[12] no le importó si una de las bajas cristianas se hallara uno de los cuatro hermanos de Jesús. El menor de los dos Santiagos, fue lapidado en Jerusalén por tres docenas de personas cuando éste minutos antes había sido lanzado desde el edificio mas alto del pueblo.
Esa falta de responsabilidad con los suyos es lo que siempre me incomodó. Porque fue un desconsiderado que olvidó las reuniones entre nosotros sus hijos y los dioses[13]. Sus celos enfermizos por el poder terminaron por viciar la atmósfera de su Olimpo. Sin embargo, ése dios que dice ver todo, era incapaz de ver que en su paraíso no todo iba tan bien. Es ahí donde sentí decepción y frustración, debía alejarme de manera irreconciliable con el clan universal.
Nunca nos dejó decidir el camino que deseábamos tomar porque él ya había elegido por nosotros, esa actitud hizo que nos alejemos de su trono. Él sólo optó por maldecir nuestra autarquía[14], observó con malos ojos que tengamos nuestros propios mandatos. Nunca le importó que fuéramos felices, solo deseaba de manera autoritaria someternos bajo su palabra. Nosotros queríamos ser libres de verdad, no simples marionetas que simular serlo. Y si para ello tendríamos que ir a la guerra, iríamos. Como seres inteligentes, dudábamos de muchas cosas y pelearíamos por aquello que llamábamos: ?Nuestro derecho?
Existen algunos espíritus humanos que luchan contra la dictadura de Jehová y yo he reencarnado en uno de esos hombres en búsqueda de la victoria. Somos la inspiración de las generaciones detractoras que trascienden la historia del universo. Damos el soplo de vida a la imaginación de los artistas. Invadimos su mente en la oscuridad de sus aposentos para arrullarlos con nuestras voces que susurran historias que los desintegran en átomos de vanidad.
La señal está ante ellos y las obras les enseñarán a ser maestros de su propio destino. Soy él apostata que predica los vejámenes de Santa Iglesia Católica. Mi morral guarda al almíbar y al fogón que ha abierto al séptimo sello. La tierra tiembla y el cielo parece resquebrajarse con las tropas de los cuarenta y dos meses[15]. Somos los espíritus profetizados en los 25 renglones del Tercer Secreto[16].
Querido hermano me ha dado mucho gusto recordar y confesarte sabrosas blasfemias. Porque entre mis piernas se halla la serpiente del mal lista a derramar su veneno en el interior de una Maria que haya sido embrujada por la lengua de la bestia.
Aprecio tus consejos para que sea cuidadoso en proteger las fibras platinadas que me identifican como él alquimista que convierte la ponzoña en arte. Semejante mío, concluyo esta segunda epístola luego de haberme extendido lo suficiente. Espero que en un futuro próximo nos encontrarnos en el valle donde todos nos reuníamos. Éxitos para nosotros.
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[1] La Batalla de los veintiún días es la lucha entre las legiones de Satán y los ángeles de Dios tal como se lee en Daniel 10:13: ?Mas el príncipe del reino de Persia se puso contra mí veintiún días: y he aquí, Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y yo quedé allí con los reyes de Persia?
[2] Los ángeles caídos observan a las hijas de los hombres y adoptan forma humana para tomarlas como esposas, con quienes tienen hijos. La Biblia nos dice en Génesis 6:4: ?Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que entraron los hijos de Dios á las hijas de los hombres, y les engendraron hijos: éstos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de nombre?
[3] Elohim es el nombre común para Dios. Es una palabra derivada de El, su significado original sería: ?el dios de dioses?, ?el fuerte? o ?el poderoso?
[4] José tuvo que escapar a Egipto con su familia por la advertencia de un ángel. Se puede leer en Mateo 2:13: ?El ángel del Señor aparece en sueños á José, diciendo: Levántate, y toma al niño y á su madre, y huye á Egipto, y estate allá hasta que yo te lo diga; porque ha de acontecer, que Herodes buscará al niño para matarlo?
[5] Emmanuel era uno de los nombres de cristo y significa: ?Dios con nosotros?
[6] Jesús era llamado Rabí por sus grandes conocimientos y significa: Maestro.
[7] Yahvé es el nombre propio de Dios y significa: ?El que es? o ?El existente?
[8] El Gólgota fue donde crucificaron a Jesús. Es una palabra aramea que significa: ?La calavera?
[9] Deus Mortuus es una palabra en latín que significa: Dios Muerto
[10] Hechos sucedidos en el Siglo I
[11] Ley creada por Nerón que significa: No es lícito ser Cristiano
[12] Jehová es uno de los nombres propios de Dios usado en el Antiguo Testamento
[13] Este pasaje indica una reunión de Jehová con otros sub-dioses o dioses menor jerarquía. La Biblia en Salmos 82:1 > DIOS está en la reunión de los dioses; En medio de los dioses juzga.
[14] Autosuficiencia, capacidad de satisfacer las propias necesidades.
[15] La acción de muchos pensadores, científicos o políticos que marcharan en contra de la palabra de Dios. Revelaciones 13:5 Y le fué dada boca que hablaba grandes cosas y blasfemias: y le fué dada potencia de obrar cuarenta y dos meses.
[16] El Tercer Secreto de la Virgen de Fátima. La verdadera carta de Lucia tiene como profecía que la Iglesia Católica pasará por un momento de apostasía. Un rechazo a la fe y a la comunión con la doctrina a consecuencia de sus malos ministros. Esta versión es confirmada por el Padre Alonso, nombrado en 1966 como oficial archivero de Fátima y el Padre Gruner, fundador y Director de la Cruzada Internacional del Rosario de Fátima, este último suspendido por afirmar que el Santo Padre mintió sobre el mensaje de Fátima.
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