EDUCACIÓN INDOAMERICANA
Marta Balbi, 04.04.2004 13:05
Estamos promoviendo la modalidad de Educación Indoamericana en las escuelas de América (Abya Yala). Entendemos que la Interculturalidad es imposible porque las culturas que se están enfrentando son divergentes. La educación indoamericana es diferente de la educación occidental porque se basa en el despertar del estudiante a la realidad.
Estamos promoviendo la modalidad de Educación Indoamericana en las escuelas de América (Abya Yala). Entendemos que la Interculturalidad es imposible porque las culturas que se están enfrentando son divergentes. La educación indoamericana es diferente de la educación occidental porque se basa en el despertar del estudiante a la realidad. Despertar Despertar No fantasear ni obnubilarse ni apartarse de la realidad. La realidad tiene un lugar físico, más que un tiempo; es cada lugar con sus propias características. En cambio para los occidentales la realidad es un tiempo, un momento histórico y sus variaciones probables.
En Indoamérica los que resuelven son los más ancianos porque se valora mucho lo que se ha visto, tocado, tomado, pisado, sentido, trenzado, amasado, temido, vivido, más que la suma de conocimientos teóricos.
Los caminos que han de transitar los jóvenes no son nuevos ni imprecisos ni imprevisibles. Los senderos están bien marcados, aún en las montañas y por dentro de las selvas; fueron señalados por nuestros mayores y los mayores de nuestros mayores, durante milenios; no son caminos inciertos ni peligrosos donde pueda sorprendernos una emboscada.
La experiencia va modelando la capacidad concreta de desenvolvimiento y sobre todo va enseñando a ser prudente con ?las fuerzas y poderes? que nos sobrepasan, en eso consiste aprender.
Occidente cree en un devenir progresivo e indeterminado; está convencido de las mutaciones sorpresivas. Ellos asimilan información para adaptarse o adecuarse a ese fenómeno extraño, a ese devenir inusitado, por eso no se adecuan al terreno, a lo concreto, y muchos de ellos quedan marginados, inadaptados y hasta incapacitados para hacer.
Cada tribu indoamericana obedece a las directivas de un superior que a su vez es supervisado. Cada ?jefe? requiere observancia del ?calendario? y de las normas dictadas por la gerencia general (Inka, jefe, cacique) pero a su vez necesita de iniciativa propia, decisión y una personalidad bien definida, para adaptar el cumplimiento de las reglas a las particularidades en cada caso.
Cada ayllu es como una empresa; los logros son producto del esfuerzo particular pero respetando leyes comunes. El trabajo individual se hace bajo el consejo, la ayuda y la supervisión del otro, y se hace trabajo retributivo, que responde a las normas sociales y morales de la convivencia. O sea que el trabajo en comunidad es siempre un trabajo de alta responsabilidad, no trabajo difuso e impersonal.
El ámbito de vida y trabajo es la Naturaleza para los indoamericanos, y es la sociedad civil para los occidentales.
La permanencia y lealtad hacia las reglas en los ayllu se deben a que éstos garantizan todo, la estabilidad, la seguridad, la contención, la aceptación. Los aprendices indoamericanos van a recorrer todo el terreno, van a percibir qué es lo que hay en cada lugar de su hábitat, van a habituarse y a comportarse para ser aceptados, y van a ofrecer sus servicios y acciones al conjunto laboral que permite la supervivencia y es una perfecta conjunción de tareas finamente orquestadas y que poseen una prolija continuidad en el tiempo. Conquistar el difícil derecho a un lugar dentro de los ecosistemas sanos, antiguos y vigorosos es la intención que dirige las acciones. Nada más diferente a la búsqueda vana de propósito existencial de los occidentales.
La disciplina se logra cuando el sujeto se esfuerza por demostrar sus cualidades y valía al grupo, lo que termina siendo una autodisciplina por imitación.
Los maestros indoamericanos han de ser sobre todo buenos directores en recursos humanos y en gestión de calidad. ¿Por qué? ¿Para qué? Porque la cultura occidental por definición es excluyente, discriminatoria y lesiona fundamentalmente la Biosfera. En cambio la cultura indoamericana es la única que da lugar a un desarrollo sustentable, porque es respetuosa de los ecosistemas, integradora y moderada, forma en la austeridad y en la habilidad para aprovechar los recursos renovables en lugar de erosionar, desgastar y acumular.
La premisa básica de Indoamérica es que jamás puede haber posibilidad de continuidad genética si no se respeta escrupulosamente la armonía, o sea, si no se respeta el lugar en el transcurso del tiempo. Y como es sabido, se ha llegado a una situación tal de destrucción que es preciso aprender a trabajar no sólo por la supervivencia y la reorganización humanas, sino y sobre todo, por la reparación, o sea, la restauración del poder de los antiguos dioses: la Pacha Mama, las Corrientes de Agua Pura y Cristalina, y los Poderosos Árboles.
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