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NACIONES Y PUEBLOS INDIOS

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EDUCACION INTERCULTURAL

TERRITORIO Y BIODIVERSIDAD

AGENDA CULTURAL


TAWANTINSUYU

LAOTARO, 12.02.2004 02:21


1. El carácter histórico, social, político y económico del Tawantinsuyu:

Una primera posición al respecto, pone de manifiesto que la civilización Inka es la más alta expresión de un desarrollo milenario de muchos pueblos originarios de los Andes, y que se expreso en un gran desarrollo tecnológico, social, político y cultural, incluso mucho superior a otras civilizaciones europeas contemporáneas.


En contraste con este desarrollo alcanzado por el Tawantinsuyu, era manifiesto su escaso desarrollo militar (una tremenda debilidad de la que aprovechó la invasión española). Este escaso desarrollo bélico, por otro lado supone que el proceso de expansión del Inkario y la constitución del Tawantinsuyu[1], lejos de ser un proceso de invasión o conquista, fue un proceso eminentemente civilizatorio, convocado por la urgencia de compactar fuerzas sociales a escalas gigantescas que permitieran asegurar un desarrollo civilizatorio en toda la región mediante el aprovechamiento armónico de la naturaleza (la no utilización de la rueda da cuenta de esto) que para ello requería una economía centralizada y la realización de obras monumentales como fueron la red de caminos, tambos, así como la capacidad de ingeniería hidráulica que tuvo el Tawantinsuyu (canales de mas de 2000 km de longitud) que demuestran la base esencialmente agraria de la cultura tawantinsuyana, esto ligado a un orden que estableció como sus principios centrales, la reciprocidad, la complementariedad y la redistribución de la riqueza social, permitieron su florecimiento milenario, asegurando alimentación, salud, trabajo y bienestar al conjunto de 10 millones de habitantes del Tawantinsuyu.

En comparación en Europa en general y España en particular, el desarrollo bélico llegó a ser sinónimo de desarrollo civilizatorio (el dominio de los metales para la elaboración de armas, y el desarrollo de la daga a la espada), pero no aseguró en ningún lado un estado armónico y justo como el logrado en el Tawantinsuyu.

La posición contestaria a la anterior, considera que el Tawantinsuyu se constituyó como un imperio despótico de un pueblo en particular, los Inkas, que se impusieron mediante la violencia, y cuya imposición supuestamente significó tributos y vasallaje de los pueblos ?conquistados?, y en ese proceso impositivo, miran la debilidad del Tawantinsuyu y por ende la fácil victoria de la invasión española. Para ello se basan en supuestos testimonios escritos de los cronistas de las Indias, lo que no se menciona es que estos mismos cronistas, recibieron de manera explícita la disposición de la Corona Española y de Carlos V, de dejar en mal predicamento al Inkario y al Tawantinsuyu, orden que fue supervigilada por la celosa y ultraconservadora ?Inquisición? por las manos de la cual, debía pasar todos aquellos libros o escritos que se produjeran referidos a este y otros temas.


Así, incluso prestantes historiadores indígenas, otros mestizos y cuanto más los hispanos vieronse compelidos a recortar, mutilar o tergiversar abiertamente ciertas partes de la historia o simplemente a ser censurados por la mano de la ?Santa Inquisición? y el objetivo de esta política, no sólo fue borrar de la historia escrita todo posibilidad de recuperar la memoria de la magnificiencia del Tawantinsuyu, sino la de impedir una ola antimonárquica que maduraba en las mismas metrópolis europeas, en sus estratos mas progresistas, que empezaban a tomar como modelo para su utopía, la existencia real de la civilización incaica y su buen gobierno.[2]


2. La identidad


Es este uno de los temas más álgidos en debate, para lo cual inicialmente nos remitimos a Luis Lumbreras S. para ubicar el nivel de desarrollo que hubieron alcanzado a la época los españoles: sucintamente el autor concluye ?La España que entró en contacto con los incas era una formación histórica reciente? política y jurídicamente. Nacía de la vieja condición colonial romana, imbricada con los nativos peninsulares, y de los contactos intensivos con las tradiciones moriscas?? el autor termina manifestando que la identidad étnica del español, es bastante difusa, siendo una mezcla de diversos pueblos que cruzaron por la península ibérica, y los que más influyeron en su formación fueron los ?moriscos? que se mantuvieron alrededor de 900 años; sin embargo el carácter aventurero y guerrero de los españoles, les significó la victoria contra los ?moros? y la consolidación del Reino de Castilla y el inicio de su expansión mundial.



El carácter y procedencia de la soldadesca canalla que asoló al Tawantinsuyu y a otros Pueblos originarios de América, es un tema por demás conocido, que habla por si sólo del escaso o nulo aporte civilizatorio que trajeron estos primeros españoles y la cleresía fanática que los acompañaba en todos sus tropelías.[3]



Una posición contestataria al respecto considera que España cumplió un rol civilizatorio de primer orden en sus Colonias Americanas, por lo que la propaganda interesada de esta posición magnifica los supuestos aportes como la escritura, ciertas plantas y animales y supuestamente modelos culturales y políticos ?civilizados?. No se dice, que los Inkas habían desarrollado un sofisticado sistema escrito a través de los tukapus y los khipus; que el ingreso masivo de animales de pezuña hendida y mordisqueadores de las raíces de las plantas, coadyuvaron al desastre ecológico del nuevo Mundo, provocado además por la sed insaciable de riqueza desmedida de los invasores españoles, premunidos por el mandato judaíco de ?llenen la Tierra y sométanla? que terminaron acabando con la mayor cantidad posible de recursos naturales no renovables, y; con sus cultivos extensivos provocaron la pérdida de la rica biodiversidad originaria, a más del etnocido y genocidio asociado.





3. El Estado y la Nación



Es este otro de los temas de debate, que necesariamente parte de la caracterización como Invasión a la llamada ?Conquista? o ?descubrimiento?, y de la continuidad esencial que tiene el sistema impuesto en la Colonia en la República criolla e incluso contemporánea, sistema que marca profundamente la constitución y el carácter tanto de las sociedades como de los Estados en el ámbito latinoamericano y especialmente andino. Todo este proceso está marcado por el genocidio de la población indígena[4] y el etnocidio de su cultura y la sabiduría ancestral de los pueblos originarios; y como elemento justificatorio se erige de manera explícita o encubierta la idea racista de la supremacía blanca, la necesidad de la imposición a sangre y fuego del ?evangelio de Cristo?, y en la actualidad la ?defensa de la democracia y el orden constituido?.



En este régimen de castas que se instaura en la Colonia y que se prolonga y se reconstituye tanto en la República Criolla, y de manera encubierta en la actual ?democracia representativa?, el indígena constituye el último estamento, sobre el que recae lo más pesado de la carga de mantener una nobleza española, luego una nobleza criolla y por último una ?élite blanqueda? todas parásitas; a mas de verse expoliada y marginada por un sector blanco-mestizo, que llegará a configurar una sociedad civil sobre la cual se estructura un Estado blanco-mestizo, de carácter latifundista primero y luego oligárquico ? dependiente.



En el régimen colonial, la Corona española para funcionalizar su Estado despótico, necesariamente utiliza los remanentes de las estructuras societales y de Gobierno de las culturas originarias y del Tawantinsuyu; es decir se apropia en su exclusivo beneficio de las tierras del Sol y del Inka; refuncionaliza los curacazgos dándoles el carácter de cacicazgos despóticos o regencias títeres, a las mismas comunidades les transforma en servidumbres y las adscribe a un encomendero y luego les vuelve parte de la hacienda, la institución de la mita le transforma en servicio esclavo para los obrajes y las minas, etc.



Un elemento de debate en este proceso es el papel que jugaron los kurakas[5], siendo que algunos pasaron a formar parte del engranaje de explotación de la Colonia, especialmente aquellos provenientes de las panakas que desde temprano fueron compelidos a alianzas matrimoniales por españoles que buscaban hacerse de manera fácil de los pocos derechos y propiedades que había sido reconocidos por la Corona Española. Pero la mayor parte de los kurakas jugó un papel protagónico en el proceso de resistencia a la explotación voraz de los españoles, y terminaron complotados en diversas insurrecciones, siendo la más grande de ella la del Tupak Amaru II, que alcanzo ribetes de insurrección en toda la subregión: Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina. A partir de lo cual fueron definitivamente suprimidos y reemplazados por los Alcaldes de Indios, así como se prohibió la enseñanza del Keshwa en las Universidades y la obra del Inca Gracilazo de la Vega ?Comentarios Reales?[6].



Al respecto es esclarecedora la exposición de Nelson Manrique Galvez, que manifiesta: ?La propuesta política de insurrección de Túpac Amaru representaba? la posibilidad de construir otro estilo de nación. Al levantarse, él se proclamó Inca y propuso un Tawantinsuyo? que incorporaba a los indios, mestizos, negros y a los criollos para romper con los españoles peninsulares?Tupác Amaru fue derrotado y su derrota abrió el camino al exterminio de la élite indígena que lo apoyó?. la Corona llegó a la conclusión de que tener caciques indígenas ? era un peligro. Por eso decidió eliminar los curacazgos o cacicazgos indígenas? fueron reemplazados por los denominados ?alcaldes de indios? o varayocs?[que] eran elegidos anualmente. El Estado fundado en el Perú luego de la independencia justificaba la exclusión de los indígenas del proyecto nacional en base a una ideología racista antiindígena colonial. En el Perú se fundó el Estado allí donde no había Nación. Se sentaron así las bases para ese desencuentro, que no ha podido superarse hasta ahora, entre el Estado y la sociedad. La idea de que es necesaria una tutela sobre los indios se ha mantenido a lo largo del tiempo; sigue vigente incluso hoy entre personas bien intencionadas que no pueden sustraerse a los prejuicios racistas. La necesidad de la incorporación de los indígenas a la Nación es algo que ahora se acepta, pero persiste esa especie de chantaje por el cual se acepta que el indio pueda incorporarse como ciudadano ?a condición de que deje de ser indio?. El propio discurso del mestizaje ha terminado significando desindigenización; dejar de ser indio para ser peruano, cambiar el etnocidio biológico? por el etnocidio cultural? Al comenzar el nuevo milenio, el conjunto de cambios que se vienen dando en el mundo muestran que el porvenir de la humanidad y del Perú va hacia la afirmación de la diversidad?.[7]





4. El mestizaje



Este es un tema por demás importante y conflictivo a la vez de ser tratado, analizado en sus diversas apreciaciones y expresiones, es este un tema de mayor debate; pues la identidad de los Pueblos Indígenas pretende ser escamoteada por la fácil apreciación de que el proceso de mestizaje fue un hecho definitivo y manifiesto que corta en redondo toda posibilidad de hablar de caracteres raciales propios de una civilización, cultura y pueblo originario; y decimos que el proceso de mestizaje es también un hecho genético y por ende posible de ser tratado como tal? para lo cual la más elemental noción de genética da cuenta que en una matriz genética originaria, la incorporación de escasos o débiles genes alienígenas, solamente se manifiestan en las primeras generaciones? mientras que en las sucesivas generaciones estos genes alienígenas, se vuelven recesivos y tienden a desaparecer, recomponiéndose la matriz genética original[8].



Pero más importante que desechar la idea fácil de que ?todos somos mestizos? es la necesidad de refutar la supuesta identidad mestiza, como crisol de todas las razas y matriz cultural posible, y sustento de las ?naciones? andinas. Pues el proceso de mestizaje genero un mestizo alienado y contrapuesto a sus orígenes indios, y ?huachafo? en relación a su adscripción gratuita a lo ?greco-latino? y. De ahí que los Estados latinomericanos, se han constituido sin nación pues lo más profundo y propio de ella, los pueblos originarios han sido excluidos de esta construcción; y a lo sumo estos Estados se han constituido sobre ?sociedades civiles? de origen blanco ? mestizas, y de élites de gobierno ?blanqueadas? debido al afán desmesurado de las burguesías blanco-mestizas de emparentarse con sus amos extranjeros.







5. El ?problema indígena?.



El proceso de desarrollo dependiente y neocolonial de las Repúblicas criollas, de espaldas al agro y al mercado interno, empezó cada vez más a ver el tema indígena y al pueblo indígena como ?el problema indígena?, para lo cual diferentes sectores y en sucesivas fases propusieron diferentes ?remedios para este mal?, la Corona viendo la exterminación de la mano de obra de los indios y de la fuente de sus riquezas, habían ya establecido en la temprana Colonia, las Leyes de Indias, luego en la República los sectores más racistas buscaban la ?exterminación definitiva de la raza indígena? o un proceso de ?colonización con raza europea de los campos?; los sectores más reformistas buscaron establecer tutelajes, patronazgos, defensorías indígenas, en la consideración de la ?debilidad mental y racial de los indios?, para luego reconvertirse a una ideología de incorporación del indio a la sociedad nacional, incorporación que significaba, que el indio debía dejar de ser indio, es decir perder sus lazos comunitarios, dejar de hablar su lengua nativa, dejar sus vestimentas y costumbres; y por sobre todo rechazar lo indio, como algo inservible o sucio, o como había expresado un padre de la Patria: ?los pueblos indígenas progresarán sólo cuando dejen de ser indígenas?



Todas estas políticas de homogenización cultural, de aculturación e incorporación forzada de los pueblos indios, se vieron de una u otra manera confrontadas por procesos de resistencia y adaptación, generados en los mismos núcleos culturales, organizativos y políticos de estos mismos pueblos? y de cuya fuerza y permanencia son las actuales propuestas y prácticas de integración sin perder la identidad y autodeterminación, adelantan diversos pueblos en el área andina[9].





6. La reestructuración de los Pueblos Indios y la reconstitución del Estado plurinacional:



A pesar de toda esta desestructuración del orden antiguo, la fuerza e inmanencia de la cultura y el poder de la ideología y las estructuras societales y económicas inkaicas o tawantinsuyanas, se vuelven a recomponer, en diverso grado y de diferente manera; lo que permite en la actualidad el resurgir de los pueblos indígenas, especialmente en el área del antiguo Tawantinsuyu. Atrás de ello hay poderosos mitos como el del inkarri y el del mismo pachakutik que da cuenta de procesos de sabiduría por fuera del racionalismo a ultranza.



En este nuevo proceso de resurgimiento de la demanda étnica, la sociedad civil, los Gobiernos y el Estado de los países con mayores poblaciones indígenas, se han visto presionados y obligados, por los mismos pueblos indígenas, así como por convenios y legislaciones internacionales, a establecer soportes institucionales y constitucionales que mediaticen la demanda explosiva de los pueblos indígenas, y esto ha significado el reconocimiento explícito como Pueblos, con la salvedad de no reconocerlo en su extensión al derecho internacional y por ende en muchas de sus posibilidades de autodeterminación (Convenio 169 de la OIT).



Ha significado también que el marco de los derechos humanos o de los individuos, haya tenido que trastocarse a un derecho de tercera generación, que reconoce Derechos Colectivos[10]; y es así que la mayor parte de las Constituciones reconoce y recoge derechos colectivos a los Pueblos Indígenas en diversa medida y calidad[11].



Para otros sectores, esta es una posibilidad incierta o simplemente no es una posibilidad, para lo cual incluso el término indio, que desde siempre ha sido peyorativo, pero que a la vez es el indicativo general de un proceso único, ha sido borrado por decreto presidencial en el Perú, para imponer el carácter únicamente ?campesino?.





7. El discurso y la práctica indígena en la actualidad



La elección de Alejandro Toledo como Presidente del Perú, de hecho marca un hito en la política del Perú, por múltiples circunstancias, siendo algunas de ellas, el proceso de tránsito de una oscura y feroz dictadura, otra, su ascendencia indígena, así como su discurso, en cierta forma mesiánica, de mediatizar su figura como ?Pachakutek? y de otros elementos simbólicos (muy bien trabajados con el apoyo de Eliane Karp) como izar la wiphala en el frontis del Palacio de Gobierno, son una demostración de la vigencia ?telúrica? que tiene la reclamación indígena en el Perú y en los países andinos, y; es también demostración del aprovechamiento oportunista de este discurso, por estratos de la clase media burguesa con poses nacionalistas, y que reivindican una ancestralidad indígena figurativa, desprovista de contenido inmanente y sin la fuerza y posibilidad de despertar las grandes tempestades en la conciencia y accionar de millones de indios del Tawantinsuyu.



Existe y se manifiesta asimismo un peligroso y nuevo discurso y proceso neoindigenista. Al interior de este discurso subyacen igualmente las mas variadas posiciones, desde las más abiertamente mercantilistas de vender a los indios a los turistas extranjeros como objetos de folclor nacional, pasando por aquellas que propugnan la explotación de la propiedad intelectual de los pueblos indígenas, por ejemplo en el manejo de la Medicina y la Biodiversidad, hasta aquellas que se expresaron fehacientemente en la alianza de Gobierno neoliberal del ?gringo? Goni Sánchez con Víctor Hugo Cárdenas [12].



Es igualmente importante reconocer que en el contexto subregional, el debate sobre el tema indígena, en el caso ecuatoriano, el caso peruano y boliviano, es un hecho singular, y que se podría resumir en el período, como el resultado de una política proactiva de los pueblos indígenas de recuperar su identidad y recomponer sus estructuras societales, de haberse independizado de la manipulación política-ideloógica de los sectores mestizos, de haber respetado el principio de la unidad en la diversidad para las alianzas y acuerdos a lo interno de los pueblos indígenas como con otros sectores de la sociedad nacional, de haber ubicado meridianamente la necesidad de la reconstitución del estado plurinacional en los Andes ( reconstitución del Tawantinsuyu), y de haberse jugado a un proceso de movilización y protesta, que ha desembocado en reformas constitucional que a más de derechos colectivos reconoce la territorialidad, el uso de lenguas indígenas, y haber logrado una institucionalización en el aparato del Estado, así como haber alcanzado el mayor desarrollo de la representación política en gobiernos de carácter local, seccional y nacional.




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[1] ?Se había logrado unificar un territorio formado por pueblos muy diversos. Sin disolver sus particularidades, se habían incorporado en cada región las estrategias productivas que habían sido exitosas? Todo esto iba destinado a intensificar el uso combinado de los recursos de la diversidad, sin alterar el equilibrio del medio? Tdo esto estaba acompañado de una política de población, que permitía compensar las debilidades o excesos demográficos mediante desplazamientos de grupos poblacionales llamados ?mitmaqcuna?? (Luis Lumbreras Salcedo).

[2] Al particular es aleccionadora la obra de Jorge Carrera Andrade ?El Camino al Dorado? en el cual relata este y otros hechos en base a pruebas documentales del Archivo de Indias, y que le valió que esta obra quedara sepultada en los archivos de la ?Casa de la Cultura del Ecuador? y que únicamente se publicará en francés, para recién en el año 2002 ver a luz en una edición popular a cargo de la biblioteca Eugenio Espejo.

[3] Es de importancia reseñar todo el escándalo que armó la burguesía ?pituka? limeña, por el retiro de la estatua del ?conquistador? Francisco Pizarro, verdugo de los Pueblos Indios, y cuya presencia en la Plaza de Armas de la ciudad de Lima constituía una verdadera afrenta a los pueblos del Perú, quienes por lo demás apoyaron de manera masiva este acto de hechar a la basura a una de las figuras mas siniestras de la historia americana.

[4] Una de las maneras ?elegantes? de justificar el exterminio de aproximadamente 90 millones de indios en las Américas, es echarle la culpa a la ?ausencia de defensas? de los indios ante los virus que trajeron los españoles; si bien esto tiene una base real y racional, la magnitud del genocidio, solamente se explica por la brutal explotación, maltrato y destrucción de las condiciones vitales de los pueblos indígenas, bajo la premisa de que los indios no eran humanos, como sostuvo la Corona y la Iglesia hasta bien avanzada la Colonia.

[5] Algunos autores tratan de hacer ver a los kurakas como una burguesía nacional de tipo liberal e independentista, que mantenía medios de producción en sus manos, y que se había involucrado a través de procesos educativos, alianzas matrimoniales y fe religiosa, en altos estamentos de la sociedad colonial. Este particular es talvez más palpable en el Perú, en donde sectores de élite en la actualidad mantienen apellidos indígenas, en medio de una sociedad que para nada rechaza ?su glorioso pasado Inka? pero que eso sí, para la mayoría, está bien pasado y probablemente muerto.



[6] Es curioso que esta obra, se haya agotado y no se haya reimpreso hace décadas.

[7] ?La identidad de los pueblos no puede ser arrastrada como si se tratara de un objeto tangible. Dicha identidad está constituida por ideas y prácticas particulares, que en última instancia pueden enlazarse con otras y formar conglomerados, pero nunca desaparecer? Por ello lo único que podría ocurrir es que tales identidades se incorporen en los procesos alentados por la sociedad global, pero dentro de un contexto en el que las identidades sean respetadas por la ley y se fomente su trato equitativo? ? Carlos Ferrero Costa ? Presidente del Congreso Nacional

[8] Esto es evidente en las poblaciones indígenas de los países andinos, cuyo proceso de segregación racial de los blanco ? mestizos por un lado, y la autoestima de sus propias identidades a llevado a matrimonios fundamentalmente ?endogámicos?.

[9] ?Cuando los pueblos indígenas peruanos tengan derecho a determinar libremente su condición política y decidir libremente acerca de su desarrollo económico, social y cultural, ese día nuestra Nación sostendrá el estandarte de una democracia plena y vislumbrará un horizonte de justicia para todos los peruanos?. Linda Lema T. pp.21

[10] ?En este marco jurídico se han propuesto quince derechos colectivos de los pueblos y comunidades indígenas, agrupados principalmente alrededor de los siguientes ejes: Derecho a una cultura y una cosmovisión propia, Derecho a un territorio inembargable, Derecho a los beneficios de la explotación de los recursos ubicados en territorios ancestrales, Derecho a la propiedad colectiva de sus conocimientos y a los beneficios derivados de éstos, Derecho a la participación política, Derecho de permanecer en aislamiento voluntario, Derecho a poseer un régimen jurídico consuetudinario en armonía con los derechos fundamentales de la persona? EK pp. 47

[11] ?El proyecto de constitución que actualmente se discute en el Perú consagra algunos principios? 1)Mantener, desarrollar y fortalecer la identidad étnica y cultural de los pueblos originarios; 2) Preservar la propiedad de las tierras que ocupan, las cuáles son inembargables, imprescriptibles e inalienables; 3) Los pueblos originarios tienen derecho a una participación en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos naturales obtenidos en sus territorios por parte de terceros; 4) Estos pueblos tienen derecho a una evaluación previa del impacto social y ecológico que pueda producir la utilización de los recursos naturales; 5) Tienen derecho a la propiedad de sus conocimientos colectivos; 6) Y tienen derecho a la consulta sobre cualquier acto legal o administrativo que pudiese afectar los derechos establecidos en el presente artículo? ? Carlos Ferrero Costa ? Presidente del Congreso Nacional.



[12] ?Deseo decirles que nuestras particularidades culturales, lejos de mirarse con desdén, de considerarse como lastres del pasado, deben ser ahora vistas como nuestras ?ventajas comparativas? dentro del mercado mundial? los pueblos indígenas -salvo excepciones- están ávidos de participar en un proyecto moderno promovido por conceptos ligados a la globalización pero que respete su identidad y acojas sus capacidades para transformarlas en ventajas competitivas en un mercado verdaderamente abierto y equitativo? Eliane Karp pp.45-48


- e-mail:: laotaro@yahoo.es




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LIBERTAD Y LUCHA HASTA EL FINAL
30.06.2004 12:38
ESTAIS POR PRIMERA VEZ ORGANIZANDOROS POR TODA LATINOAMERICA Y NORTEAMERICA, Y ESO NO LE GUSTA A LOS SAQUEADORES.ES IMPORTANTE QUE SE COMUNIQUEN CONMIGO ES URGENTE, ME TIENEN BLOQUEADO EL OTRO CORREO ANTERIOR.
MIERDA AL IMPERIALISMO YANQUI Y EUROPEO.

JUAN CARLOS
JUAN SANTIAGO>
e-mail:: mahit2004