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El Calendario Lunar Vasco. Una semana-aste de

Josu Naberan, 02.01.2004 01:30


Un resumen del estudio sobre el antiguo calendario lunar vasco, a partir de la arqueología, el idioma vasco, euskera, la mitología circunmediterránea antigua y los usos campesinos de la península pirenaica.

Caballo y posible calendario antiguo.
Caballo y posible calendario antiguo.




El Calendario Lunar Vasco. Una semana-aste de quince días

Los nombres de días que incluyen EGU o ASTE hacen referencia a un calendario lunar. ¿Cómo era ese calendario? ¿Cómo dividían el ?tiempo? y nombraban los días? Es todavía una incógnita a despejar.
Fué el durangués Pablo Pedro Astarloa el primero que le hincó el diente en 1803, hace justamente dos siglos. Dejando de lado domeka, martitzena, zapatua, barikua y otras palabras que le parecían vulnerables, se centró en astelehena, asteartea y asteazkena y los colocó finalmente como los tres días de la semana vasca original. Estos días constituían, según su hipótesis, el triduo festivo que seguía al día de ilberri o luna nueva. Como tenía que completar la semana de siete días, después del triduo festivo vendrían los nombres de los días restantes. Sobre la palabra aste, dijo que venía del verbo ?hasi? (empezar) y que indicaba el comienzo de la lunación, basando su tesis en esa interpretación.

La semana vasca de tres días
El político y escritor guipuzcoano Juan Bautista Erro (?Mundo primitivo ó examen filosófico de la antigüedad y cultura de la nación vascongada?. 1815) no cree en absoluto que ?astea? provenga del verbo assi. Él propone estas acepciones: astelen-a, ?primer día de luna?; astearti-a, ?luna llena?; asteazken-a, ?último día de luna?. Estos tres nombres, pues, no indicarían en un principio días, sino ciclos de la luna. Arturo Campión (1854-1937) pensaba algo parecido: esos nombres no significaban días, sino períodos.
Por último vinieron Julien Vinson (1843-1916), Juan Gorostiaga (1940) y Julio Caro Baroja (1989) con sus respectivas aportaciones. Vinson, el vascófilo nacido en París, aunque no dijo nada nuevo sobre los nombres de días, creo que dio en el clavo respecto a los que examinó. Dice: ?egubakoitz, que hoy día designa tanto viernes como sábado, es seguramente el nombre para designar el día suplementario que se introducía en el mes lunar de 30 días (...) Los nombres ebiakoitz, egubakoitz significan exactamente ?jour isolé?, día suelto; por lo que respecta al nombre irakoitz, parece variación de los anteriores, a no ser que la raíz *ira les dé el significado de ?día siguiente del día intercalado?. Tengo que decir que estoy totalmente de acuerdo sobre ello.
El sr. Gorostiaga dice lo siguiente: ?No existía en una época anterior a la dominación romana en el País Vasco la ?semana? o período de siete días con sus correspondientes nombres, sino que los días eran contados por primero, segundo, etc., de la lunación o mes.? El año se dividía en dos, UDA y NEGUA (verano/invierno): del solsticio de eguberri a junio y del solsticio de ekhain a eguberri de nuevo. No había nombres de meses. Tiene mérito este hombre. Liberó el nombre astea del lazo de ?hasi? (comenzar) y lo relacionó con los movimientos de la luna; y dijo también que la cuenta lunar empezaba con el anochecer del día siguiente de la luna nueva. No en vano fue asiriólogo.
Con respecto a Caro Baroja, éste se sentía en su salsa con el triduo astelehen-astearte-asteakena. El 3 es el número sagrado de los indogermanos, y los vascos lo hemos tomado de ellos, según él: El astia vasco correspondería, pues, a la antigua división ternaria de origen religioso-económico, paralelo al que existe entre los celtas. Siendo esto así y teniendo en cuenta que los nombres de igande se relacionan también con la religión, concluye que, ?así como los germanos calcaron su mes de los bajo-latinos (haciendo las adecuaciones que convenían a sus creencias), los vascos hicieron también algo parecido, o les obligaron a ello más tarde o más temprano, aunque conservando sus propios nombres.? (J.C. Baroja. Euskal jainko eta jainkosak...?. GAIAK, 1989)
A fin de cuentas, y dicho todo lo dicho, se ha convertido en algo inamovible que los vascos tenían la semana de tres días. De forma que todos los autores extranjeros que nos estudian desde la perspectiva indoeuropea, desde A. Basauni de Maryland, pasando por la europea Maria Glonti, hasta el ruso Yu Zystar (y creo que todos los demás), se basan en lo que nosotros mismos hemos propagado: a three-day week.

La semana-aste de quince días
Como he dicho, las palabras clave son ASTE y EGU. Esta última designa la luz, tanto la diurna como la nocturna. ¿Qué significa aste? Conforme con Medea Glonti, significaría ciclo de as. Pero ¿qué demonio es ese AS misterioso? Para mí se trata de la noche, del atardecer; por lo tanto, astea significaría ciclo de atardeceres, es decir, la cuenta de las noches-luna. Es importante señalar que el vocablo AS aparece escrito en el lenguaje funerario-religioso ibero/tartésico, libio/bereber, etrusco, minoico y egipcio antiguo con el mismo significado que la palabra vasca ATS/ARRATS: noche, oscuridad. Eso es algo más que casualidad.
Para empezar, está bastante clara la evolución reciente de la palabra ?arrats?: arrats?arts (aezkoa)?ats (AN-b, L-hend)?as- (astiri en BN para arrastiri; aste, etc). Pero, sea cual sea la etimología, la palabra aste significa en mi opinión el ciclo de las noches, de igual forma que urte significa el ciclo de las aguas. En efecto, en la antigüedad empezaban a contar el mes al avistar la luna nueva en el horizonte del atardecer, a excepción de los amerindios kiowa y algunos pocos más.
¿Cuántos días-noche se incluyen en esa semana-aste? Lógicamente tendría que comprender al menos los que van de la luna nueva hasta el plenilunio (14 o 15), incluido el cuarto creciente; y luego los que van del plenilunio a la siguiente luna nueva, incluido el cuarto decreciente. Y a continuación nos topamos con los nombres de los días ¿Qué períodos de tiempo abarcaban y designaban? En euskera se conservan dieciocho sinónimos diferentes, más los variantes de cada uno de ellos (por ejemplo, para designar ostirala (viernes) tenemos tres sinónimos y sus respectivos variantes: ostiral, orziral, ortziral, orzirale, egubakoitz, bariku, bariaku, barieku). Hasta el momento no se ha planteado ninguna hipótesis que dé colocación a todos los sinónimos. La siguiente hipótesis los coloca a todos.

La hipótesis
En mi opinión, algunos nombres indicarían un día único, y otros un conjunto de días. Según eso, resultaría la siguiente lista, aplicándola concretamente al primer mes del año 2004 (del 21 de marzo al 19 de abril), pues entonces el año comenzaba con la luna llena de marzo:
(Ilena: 20 de marzo). Como corresponde a la lunación anterior, no se cuenta. Astelehena: 21-26 de marzo (seis noches)
Egubakoitz: 27 de marzo
Asteartea: 28 de marzo (cuarto creciente)
Asteazkena: 29 de marzo-1 de abril (cuatro noches)
*Eguastena: 2 de abril
*Eguena: 3 de abril
*Barikua: 4 de abril
*Igandea: 5 de abril (luna llena)
Astelehena: 6-11 de abril (seis noches)
Asteartea: 12 de abril (cuarto menguante)
Asteazkena: 13-18 de abril (seis noches)
Ilena: 19 de abril (luna nueva)
(* los días que llevan asterisco forman parte de larunbata, un larunbata mensual)

Ahí se representa una lunación completa formada por dos aste de dieciséis y catorce días respectivamente, incluidas las dos medias lunas (creciente y menguante) que, por el lugar que ocupan ?intermedio entre dos aste- les viene al pelo su nombre.
Aparece también egubakoitza, que todavía se utiliza en Bizkaia para nombrar al viernes. Es lo que ha provocado, por ejemplo, que la primera semana se haya prolongado a 16 noches. ¿Cómo puede ser eso? Es sabido que nuestro satélite tarda 27 días, ni más ni menos, para su gira orbital; pero nosotros no la vemos desde el espacio, sino desde aquí, y según desde qué posición la vemos, el tiempo de cada fase varía un poco. Normalmente es de 6 noches, pero a veces es de 7 noches (al séptimo le llamaban egubakoitz, y en Behe Nafarroa ebiakoitz) y en ocasiones de 8 (al octavo le llamaban irakoitz o ?siguiente de egubakoitz?), y alguna vez de sólo 5 noches.
Finalmente están los egus de larunbata, el sabbat de los vascos (en babilonio, shabatu). Sería un festival de cuatro días de plenilunio: egu de comienzo (eguastena), día de egu (eguena, el día central), egu de abari (abari=cena?), e igande (la subida grande o tránsito de la luna). En cuanto al nombre mismo de larunbata, podría significar exactamente lo que es: lau-hurren-betea, cuaterna de luna llena.
He dejado fuera los sinónimos que se consideran relativamente modernos, domeka, martitzen, sapatu y neskenegun (día de las neskas), así como también ostegun y ostiral, que, según Caro Baroja y los demás, vendría de la adoración del dios indoeuropeo Ortzi (ortzegun, ortziral), en lugar de la veneración del primitivo EGU.
Decir por último que hay cada vez más datos arqueológicos que muestran que al menos en la Europa occidental paleolítica utilizaban calendarios lunares. Testigo de ello son los denominados ?puntos continuos? pintados en paredes de cueva o grabados en láminas de hueso, etc. La mayoría de los supuestos calendarios encontrados hasta ahora, se basan en 60 puntos, es decir cuatro semanas-aste de unos quince puntos, una manera de contar que coincide con el sistema vigesimal vasco concretamente. Y, atención, ese es precisamente según la contabilidad vigesimal, el primer número redondo que pueden dar los ciclos lunares; número (15 x 4 = 60) que utilizaban también, como unidad básica, los sumerios.
Uno de esos calendarios paleolíticos, un colgante precioso con puntos grabados en lámina ósea cuidadosamente pulida, se ha encontrado en una cueva de Berriatu y está ahora en el Museo Arqueológico de Bilbao.

Josu Naberan, idazlea
Noviembre del 2003


- e-mail:: herba@euskalnet.net




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